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20 sept 2022

YAKUZA 5 - EL YAKUZA MÁS DIVISIVO - ANÁLISIS


Yakuza 5 es pura ambición, y por ello, acaba siendo el Yakuza que más divide a la comunidad.




Tenemos que remontarnos al final del análisis de Yakuza 4, el cual tuvo el tono más negativo de todos los Yakuza que han pasado por El BloJ: "soy consciente de que llevo cinco Yakuzas en unos nueve meses, y sinceramente, mucho han tardado en aparecer los síntomas de agotamiento. No negaré, sin embargo, que tengo ganas de instalar Yakuza 5 y jugar en cuanto escriba la última letra de este texto, pero por mi bien y el de la saga, dejaré pasar un pequeño tiempo". Vale, no dije cuánto es "un pequeño tiempo" y me puedo escudar con eso ante la ley, pero lo cierto es que mi intención era dejar un par de meses para, como digo, salvar la saga y no tirarla por la borda. No fui capaz. Necesitaba más Yakuza casi al día siguiente, y lo que para mí fue un intento de aparcar la saga durante meses se convirtió en aparcarla una semanita.


Pero no solo era arriesgado el mero hecho de llevar una sobredosis de la saga como demuestra que prácticamente haya convertido en un monotema El BloJ con todo el contenido que le estoy dedicando, también era un triple imposible que lo de Yakuza 5 me saliera bien porque estamos ante el Yakuza más odiado y querido por la comunidad. Ahora lo entiendo perfectamente, pero al principio me llamaba mucho la atención cómo había cierta unanimidad a la hora de colocar a los Yakuza en los diversos rankings que hay por internet, con la excepción de Yakuza 5, que aparecía tanto en las zonas más bajas como en las más altas dependiendo de quién escribiera.




Esto se debe a que Yakuza 5 es el juego más ambicioso de la saga, con diferencia, y prácticamente se puede definir como un Yakuza que mete cinco Yakuzas en un mismo juego, por lo que realmente se la está jugando cinco veces con partes claramente diferenciadas con distintas estridencias a asumir por parte del jugador. Es normal, casi por un tema estadístico, que te falle no sólo alguna de estas partes, sino varias de ellas.


En cierto modo, Yakuza 5 es una reimaginación de Yakuza 4, que ya dividía el juego en partes con distintos personajes jugables. Su gran problema fue ocultar de más a Kazuma Kiryu, guardártelo para el final y sentir, en todo momento, esa ansiedad por llegar a él, desatendiendo lo que ofrecían el resto de personajes. Yakuza 5 lo hace al revés, y sin duda es mejor fórmula. Empezar con Kiryu supone rebajar esa necesidad, y afrontar con otra cara el vaivén de personajes.


Así pues, Yakuza 5 destaca por ofrecer no sólo nuevos personajes, sino una zona nueva por cada uno de ellos -casi siempre-, y una historia paralela secundaria basada en oficios. Empezaremos con Kiryu y sus misiones de taxista en Nagasugai, pasaremos después por un periodo de cárcel y la zona de Tsukimino con Saejima y su apartado de caza, rozaremos el tope de excentricidad con Haruka y su preparación para idol en Sotenbori, repetiremos esta misma zona en la parte de Akiyama montando su nueva oficina allí, y finalmente disfrutaremos del exjugador de béisbol Shinada en la nueva zona de Kineicho. Lo que sí ha ocurrido, y demos gracias eternas por esto, es que se ha eliminado fulminantemente lo construido en Yakuza 4 en tema de galerías, tejados y alcantarillas, alejándose de esa ciudad laberíntica que suponía Kamurocho en el anterior juego. También hemos dicho adiós a las nefastas persecuciones, que ahora se sienten mucho más divertidas y, como mínimo, evitarán que resoplemos al verlas aparecer.




Como veis, muchas zonas nuevas, y como veis, una gran dedicación a estos nuevos oficios que se sienten como secundarias de lujo, siempre opcionales, con tramas propias que dan para distintos Yakuza al dividirlas entre los cinco. Es aquí donde digo que es normal que el juego se pase de excéntrico y divida tanto a la comunidad. En mi caso, tan sólo la parte de Saejima se me hizo mala, por ser demasiado similar a lo que tuvimos en Yakuza 4 y por presentar la peor subtrama de todas en tediosas misiones de caza en la nieve, pero entiendo que a la gente se le haga cuesta arriba cualquier otra, sobre todo la de Haruka, que se siente la más obligatoria, donde abandonamos un tiempo las batallas callejeras para transformar a Yakuza 5 en un juego musical rítmico de batallas de idols y excéntricas misiones de estrechar la mano de los fans o hacer quizzes y entrevistas en programas de televisión. No vamos a entrar mucho aquí, porque directamente todas estas subtramas son tan densas que les dediqué una entrada propia. Por no repetirme, os invito a que veáis dicho texto, porque es importante para entender todo esto, como complemento adicional de este análisis.




Aparte de todas estas excentricidades que tan bien recibí, Yakuza 5 me pareció el Yakuza con mejor selección y adaptación de minijuegos. Siguen los básicos, pero se han añadido un montón de actividades tan dispares como la batalla de bolas de nieve o el Taiko no Tatsujin en los arcade, además de mejorar y potenciar otros como la espléndida selección de temas para el karaoke -para todos los personajes esta vez- y su conexión con la temática idol de Haruka, o esas máquinas de UFO Catcher que ahora incluyen figuras reconocidas de Sega como Nights o Bonanza Bros. Hay una enorme sensación de que todo está especialmente cuidado, y que se han contemplado los cinco personajes como cinco oportunidades y no simplemente un gimmick que poner en la portada trasera del juego.


Todo este mimo se traslada al sistema de combate, que me resultó bastante equilibrado. Batallas más rápidas y más finas. Más tipos de enemigos callejeros y menos batallas con bosses, que siempre me han parecido un problema en otros Yakuza. Yakuza 5 sigue resultando un tanto fácil por la misma razón que Yakuza 4 lo era, por presentar cinco personajes con cinco árboles de habilidades más escuetos, que no dan lugar a tantas combinaciones, y por tanto, menos requisitos a la hora de profundizar en las batallas. Es todo más básico, como demuestra también el nuevo modo autoasignar puntos de habilidad por si no te quieres meter en berenjenales. Si lo haces, te toparás con un árbol de habilidades más parecido a Yakuza 3, yendo un poco a ciegas al no revelar qué habilidades puedes desbloquear a lo largo de todo el árbol, cosa que no me parece lo más óptimo. También se ha simplificado todo el tema de las armas, eliminando prácticamente el crafteo lo cual celebro con fuerza, y apostando por el uso de las mismas para subir su habilidad y manejo.




Podemos decir cosas malas del juego, aunque me cuesta encontrarlas. Más allá de que cada nueva parte es jugársela demasiado a que el jugador la encaje, sí que puedo decir que, en general, las historias se sienten un tanto inconexas hasta que explotan en su final. Son más relatos independientes que un juego de historias cruzadas, aunque como digo, es en el final cuando todo se precipita. Aquí tenemos que pararnos a comentar que Yakuza 5 cierra de manera brillante, con gran sensación de grandeza. Cuando se pone seria, la saga Yakuza goza de una enorme belleza poética, aunque a veces se pasa en la romantización del crimen.

 

Tenemos que cerrar esta parte de aspectos negativos hablando de un apartado técnico algo decepcionante. Vamos a dejar claro, porque todavía no lo he dicho, que la versión jugada es el Remastered en PC de 2021, y a diferencia de los anteriores remaster, he sentido un bajón importante al respecto. Dicho pronto y mal, Yakuza 4 se veía notablemente mejor. No sé si es un tema del remaster en sí -probablemente-, o realmente también ocurría en los originales, pero he notado enormes problemas de popping con los paseantes y también con las sombras. Tampoco parece que los filtros gráficos anden muy finos. Es el Yakuza que he sentido menos sólido en lo gráfico, sobre todo después de quedar asombrado con el trabajo gráfico de Yakuza 4 Remastered.




De ser el juego al que llegué más agotado de la saga a ser el primero desde Yakuza 0 que casi me empuja al completismo. Ese dato representa a la perfección dos cosas. La primera, que necesito bajar mis niveles de obsesión con Yakuza porque cuando se me acaben no sé qué voy a hacer con mi vida. La segunda, que es el Yakuza que más me ha gustado desde Yakuza 0. Aunque entiendo perfectamente a aquellos que lo sepultan en su ranking de Yakuzas favoritos, en mi caso casé perfectamente con todo lo adicional y la ambición del que para mí queda como segundo de la saga, a espera de ver qué me ofrece el resto.




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