Aquí me encuentro, otra vez, evacuando el Pillar of Autumn para acabar estrellándome con la cápsula de escape y empezar así a ir rescatando grupos de marines asediados por las fuerzas del Pacto. Es la tercera vez que paseo por los paradisíacos parajes de Halo en busca de compañeros, todos tan tontos como útiles, mientras conducimos a toda velocidad dando alguna que otra vuelta de campana croquetera innecesaria con nuestro Warthog. Sí, Halo esta de vuelta con este remake, y no son los gráficos tan solo lo que actualiza, sino también la nostalgia.
La primera vez que jugué Halo: Combate Evolved fue en PC, en el momento de su salida. Su campaña disfrutona y su multijugador envidiable, sin ser yo muy de eso, lo coronaron como un juego esperado pero a la vez odiado por la comunidad de PC, al ver como el intruso consolero metía las narices para poner un poco patas arriba los cánones de un género eternamente asociado al teclado y ratón. La segunda vez que lo jugué también fue en PC, en su Anniversary Edition dentro de la gloriosa Master Chief Collection. Después de ello, la saga entera cayó en cuanto estuvo disponible en PC, bien sea nativamente o tirando de la nube de XBOX Game Pass para jugar las versiones consoleras de aquellos que, todavía a día de hoy, no se encuentran disponibles en computadora. Tenéis, por tanto, los análisis del irregular Halo 2, del imponente Halo 3, de los interesantes y casi experimentales Halo: Reach y Halo 3: ODST y de los poco memorables Halo 4 y Halo 5: Guardians, sin dejar de lado el último lanzamiento de la franquicia, bastante digno si me preguntáis a mí: Halo Infinite.
Mientras que la saga se replantea en su totalidad, nos llega este remake de la primera entrega bajo el nombre Campaign Evolved. Un remake algo innecesario, que parece querer poner a prueba el cambio de motor al Unreal Engine 5 y ganar a la misma vez tiempo para que la franquicia no se quede muy congelada y olvidada de cara a lanzar un nuevo título. También es este un pistoletazo de salida para hacer remakes de las antiguas entregas. Una rejugada a Halo siempre agradecida, que mantiene toda la estructura del original con algunos añadidos y replanteamientos. No vamos a centrarnos demasiado en el juego en sí, porque podéis dar una vuelta por el análisis que le hice en su día a Halo: Combat Evolved para aplicar tres cuartas partes de lo mismo al juego que nos ocupa hoy, incluso cuando, después de releerme, estoy ante uno de esos textos que me hacen bajar la cabeza asolado por la vergüenza ajena. Como novedad, no podemos dejar de mencionar esas nuevas misiones añadidas, las cuales se encuentran accesibles desde el menú principal y no directamente desde el modo campaña. De la misma manera, no podemos dejar de mencionar que Halo: Campaign Evolved no trae modo multijugador y, teniendo en cuenta lo que supuso el multijugador para no solo la saga, sino la propia consola de Microsoft, es algo particularmente llamativo.
Por entonces, mi yo del pasado, el del análisis, estaba sorprendido de lo bueno que era Halo. A día de hoy, me ha vuelto a pasar, pero he encontrado unas dosis de nostalgia adicionales que la última vez no sentí, y que me han invadido de una manera que no tiene sentido. ¿Nostalgia de qué? Halo siempre me gustó, pero nunca llegó a ser algo verdaderamente importante para mí. Su existencia está inequívocamente ligada a la consola XBOX, la cual jamás tuve. Estamos ante el pilar más importante de la consolización de un género que nos hizo soltar el teclado y ratón para agarrar el mando. Creo que estamos, realmente, ante una nostalgia global y no una individual. Una nostalgia compartida entre todos. La mayor prueba de esta nostalgia, no buscada pero, creo, levemente autoimpuesta de manera involuntaria, la tenemos en estar jugando a este Campaign Evolved en PC con mando cuando seguimos jugando con teclado y ratón a cualquier otro First Person Shooter. También es otra gran prueba de esta nostalgia el haber sido el único juego, en años, que he puesto con voces en español. Me arrepentí en cuanto empecé al escuchar el despropósito que suele haber detrás de estos doblajes en comparación con el material original, el cual también ha recibido críticas, pero se me curaron todos los males cuando empecé a escuchar las voces de los enemigos del Pacto huyendo de mí.
Y es que el implacable Jefe Maestro sigue sintiéndose como una figura imponente, una imagen de marca envidiable que incluso cuando lleva años de capa caída es capaz de transmitirte grandeza al aparecer en pantalla. El Jefe Maestro es Cristiano Ronaldo jugando en la liga árabe. Toda esa nostalgia se propaga al arsenal que tanto tiempo nos lleva acompañando, a esas granadas que siempre me parecieron las más divertidas que he visto en un FPS, a esos vehículos que dinamizaban las largas caminatas -minimizadas en varias partes de este remake- y que nos llevaban a enormes batallas campales donde la IA no estaba planteada para batallar sino para proporcionar diversión, y a esa capacidad de proporcionar momentos memorables cuando ya parecía que estaba todo el pescado vendido.
Sin embargo, está nostalgia tiene connotaciones algo tristes. No quiero ser muy incisivo, pero Halo: Campaign Evolved se siente como un pequeño funeral dentro de XBOX. Es un lanzamiento triste, una nostalgia que, en verdad, creo que grita a los cuatro vientos lo en forma que llegó a estar la compañía en los tiempos de la primera XBOX y, sobre todo, con la llegada de la XBOX 360, y cuánto se ha perdido de aquello tan difícil de conseguir. Por desgracia, a día de hoy, las mareantes cifras de despidos, las cancelaciones de proyectos y cierre de estudios, el reset de la propia marca que sigue dando bandazos con sus lanzamientos dejando claro que el barco va a la deriva mientras se planifica la estrategia a medio plazo y, por qué no decirlo, la salida de este juego en PlayStation 5, llevando por primera vez la imagen de marca a la consola de Sony, tu directa competencia, han hecho que este remake llegará en el peor contexto posible. Estamos hablando del remake del primer Halo, no de cualquier otra cosa, y la sensación es la de tener un lanzamiento menor, en plena mitad de verano, cuando esto podría haber sido algo mucho más mayúsculo. Una bala perdida, si a mí me preguntan, por la situación que existe ahora mismo en la compañía de Microsoft.
Pero Halo: Campaign Evolved sigue siendo un juego muy divertido incluso cuando nos toca volver a esa campaña llena de backtracking. Un problema que se ha intentado abordar pero que, quitando partes clamorosas, sigue suponiendo el principal pero de esta campaña. Como remake, algo flojo si a mí me preguntan, ya que lo he sentido más como un nuevo remaster y, sinceramente, prefiero la Anniversary Edition para eso.
Jugado en PC a través de la suscripción a XBOX Game Pass Ultimate.





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