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viernes, 18 de diciembre de 2020

HALO: REACH - LA ÚLTIMA GRAN JUGADA DE BUNGIE

La despedida de Bungie con Reach cierra la etapa dorada de la saga Halo antes de caer en manos de un 343 Industries que nunca estuvo a la altura en repercusión. Analizamos el primer gran punto y aparte de la franquicia.



Aquel final de la década de los 2000 se recuerda para la saga como un periodo de explotación y saturación de la que, desgraciadamente, no se recuperó. Halo 3 salía en 2007, y se convertía en el mejor juego de la saga en su mejor momento, pero Microsoft diversificaba Halo y le quitaba autoridad. Para 2009 salía Halo Wars, un RTS, y ese mismo año teníamos el Halo 3: ODST, el FPS más íntimo de Bungie. Poco después, en 2010, recibíamos este Halo: Reach que hoy nos ocupa. El cambio de década no ayudó a suavizar esto, y al año siguiente, 2011, Halo hacía acto de presencia con su Combat Evolved Anniversary antes de llegar en 2012 con Halo 4. La tendencia anual se mantendría, con títulos menores hasta un 2015 donde llegaría Halo 5: Guardians, paralizando la saga principal hasta el lanzamiento de Halo Infinite, teóricamente en 2021.


Realmente, el tiempo ha ayudado a ver la saga Halo desde un prisma diferente. Jugados de manera individual, sin contexto de lanzamientos y presión de la saga gracias a la Master Chief Collection que incluye la saga principal por primera vez para PC, sus juegos son mejores, o como mínimo caen mejor. Lo vimos ya con ese ODST, el juego más experimental y diferente de la franquicia, que además nos dejaba las primeras pruebas de una Bungie agotada con inquietudes por hacer algo diferente. Antes de la marcha de Bungie, deciden entregarnos este Reach, con mucha menos personalidad que ODST, pero con una importante capacidad narrativa y de épica que faltaban tanto en el primer Halo como en Halo 2.


Reach es un juego más simple, y se vuelve a prescindir de la doble arma que vimos en Halo 2 y 3 -yo, personalmente, encantado con esta decisión, pero es pura subjetividad-. Lo cierto es que quedé defraudado con Reach. Reconozco sus virtudes, pero llevo oyendo tiempo que incluye la mejor campaña, y sí, está con facilidad entre lo mejor de la saga, pero Halo 3 me pareció un juego mucho más redondo. Quizá por el hecho de no ser una saga numerada, de tratarse de un spin off, Bungie decide no forzar la máquina y se centra en buscar unas sensaciones diferentes. Así, en vez de presentar músculo gráfico con escenas frenéticas y épicas con un Jefe Maestro espectacular, Reach apuesta por una belleza más visual estática, con grandes panorámicas que muestran batallas estelares en el fondo en lugar de hacerte partícipe de ellas.


Probablemente Reach es el juego que tiene que ser, y Bungie es la que mejor ha entendido su propia naturaleza. Una experiencia más centrada en la historia, que incorpora muy pocas novedades jugables, por no decir ninguna, que se sostiene gracias a un estupendo control de ritmo. Bungie, aunque sea por inercia, acabó aprendiendo a darle sonoridad a sus Halo dentro de su universo, cosa que faltaba en las dos primeras entregas de la franquicia. La pena es que lo hizo, quizá, demasiado tarde.



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