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domingo, 27 de diciembre de 2020

HALO 4 - LA OPORTUNIDAD DESPERDICIADA

El Jefe Maestro cae, por primera vez, en las manos de 343 Industries tras la salida de Bungie. Extremadamente continuista, Halo 4 se siente como una oportunidad desperdiciada.



Vaya por delante, en todo momento, que Halo 4 de manera aislada es un buen juego, pero siempre inferior a la mayoría de sus predecesores. Estamos ante un juego que debería haber marcado un antes y un después en la saga. Un inicio de trilogía, una nueva desarrolladora detrás de la franquicia. La oportunidad de reflotar una saga explotada que fue minimizando su impacto con cada uno de los lanzamientos que llegaron a abrumar al jugador, con hasta un total de 5 títulos en 4 años. Microsoft no leyó bien el contexto, y en lugar de dejar un espacio para respirar sacó este Halo 4 que no supone, en ningún momento, ese punto y aparte que debió ser. La propia 343 Industries venía de hacer el remake del primer Halo con ese Halo: Combat Evolved Anniversary. Probablemente sirvió como toma de contacto, pero pensar que hay un año de diferencia entre ambos títulos deja claro el co-desarrollo. Uno de ellos menor, sí, pero igualmente co-desarrollo.


Halo 4 se resume con cierta facilidad. Estamos ante un juego tremendamente continuista en lo jugable, pero que pierde todo lo que Bungie había aprendido en términos de narrativa, presentación y epicidad. Halo 4 parece en todo momento, salvando el apartado gráfico, un juego anterior a Halo 3, cúspide de la saga por el momento. Recuperamos al Jefe Maestro que habíamos perdido en ODST y Reach, y enfatizamos esa sensación de que esto debería haber sido un punto y aparte. Interfaz muy similar, sensaciones parecidas cuando no idénticas en gameplay, y una apuesta muy poco valiente que pretende amarrar lo que tiene en lugar de ser ambicioso y buscar nuevos seguidores.


Es un juego que mira más a Halo: Combat Evolved que a Halo 3. Tiene ese aura de intento de recuperar las sensaciones del primer título, de dar un paso atrás para retomar un poco el espíritu. La estructura del juego es mucho más parecida, pero mete una narrativa que pretende ser especialmente emotiva y acaba estrellándose por no saber cómo afrontarla. Como digo, es un juego que en términos de presentación está a años luz de Halo 3, ODST y el propio Reach. Novedades jugables minimizadas a pesar de presentar una nueva raza que implicará un nuevo reparto de armas, aunque las implicaciones de estas son las mismas de siempre y en el fondo no es más que un cambio de skin. No nos engañemos, sigo considerando el reparto de armas algo a glorificar, pero esto es herencia de toda la saga y no mérito de Halo 4. Lo mismo pasa con la jugabilidad, sigue siendo un juego divertido, y sigue dando gusto disparar cada una de las armas favorecidas por ese regustillo consolero de apuntado generoso desde la cadera. El verdadero problema de Halo 4 es que llevamos degustando esas sensaciones durante años, y por mucho que se refine la fórmula, no acaba de incluir mecánicas nuevas o situaciones interesantes para explotar las existentes.


Con este título se completa la Master Chief Collection y la saga de Halo en PC. Extraña es la decisión, más que confirmada, de no incluir en PC Halo 5, y supongo que será cuestión de tiempo que llegue a ordenadores. Es una saga que, en definitiva, está instalada en el 6-7 de puntuación, que merece la pena jugar a pesar de que se me ocurren tropecientos shooters mejores, y que uno juega más por querer que le guste que porque sus juegos hagan verdaderos méritos al respecto. Hay casos aislados como el de Halo 3, que sí merece la pena con especial brillo, pero la sensación es que estás jugando a un mismo juego que te gusta varias veces en lugar de estrenar títulos nuevos. A falta de poder probar Halo 5, que por lo poco que sé sigue agotando la fórmula, confiemos en que Infinite sea el verdadero paso que un buque insignia ha de dar para una compañía tan importante como Microsoft.



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