Una herencia misteriosa nos lleva a unas cuantas decenas de puzles bajo una estructura continua de escape room. Con la excusa de la llegada de la edición física del juego para PlayStation 5, traída por Tesura Games, analizamos el juego de MediaCity Games.
Las noticias de la muerte de Hadley Strange te parecieron un tanto extrañas, pero más todavía te lo pareció el hecho de que te nombrara albacea de su testamento, por lo que te toca velar por el mantenimiento y correcto cumplimiento de sus últimas voluntades. Cuando te acercas a la mansión que los Strange han conservado durante generaciones, lo que te encuentras son varios mensajes crípticos que te llevan a una yincana de puzles por todo el edificio, con el fin de encontrar el verdadero legado de Hadley Strange.
Bajo esta premisa empieza lo que es un juego de puzles en primera persona, con estructura de escape room gigantesca -escape mansion, si lo preferís así- y base de juego de misterio. Los que tenemos los survival horror como género predilecto, ya estamos un poco vacunados de todo esto. Pensad en la mansión de Resident Evil -o del survival de turno- y quitad de ella toda la acción y el terror y tendréis una idea muy aproximada de lo que podéis esperar en el juego de MediaCity Games: estatuas que habrás de rotar, un torrente de cajitas a las que tendrás que ponerles un código, chimeneas a encender que revelan secretos, cajas fuertes... y por supuesto un montón de notas y recortes de periódico que van contando una historia que es, en este caso, bastante atrapante y acertada. Se me vino a la mente uno de mis fetiches, el juego Scratches (Nucleosys, 2006), que tenía una capa extra de terror en comparación con The Inheritance of Crimson Manor pero que a la misma vez se alinea en muchas partes, sobre todo en conseguir ese peculiar halo de misterio. No es que tengamos una narrativa para el recuerdo, pero sí que no esperaba sentir tanto interés por la evolución de cada descubrimiento.
Jugablemente, es uno de esos juegos de ir abriendo cajones y puertas de armarios, pero por fortuna sin tener que hacer gestos para ello. También muy accesible me pareció su mapa, donde se nos muestra la posición en todo momento de nuestro personaje pero también un registro de cada enigma que vamos encontrando y al que no le hemos puesto solución. Ojo, no todo se marca en el mapa, no confiéis tanto en ello, y yo os recomiendo que toméis notas aparte para recordar cada mínimo detalle. No necesitaréis, eso sí, apuntar los códigos que vayáis encontrando, ya que serán automáticamente añadidos a un conveniente diario que guarda el protagonista.
No vais a encontrar puzles complicados, no es un juego donde vuestro cerebro se vaya a ver muy exigido. Sí que hay demasiados puzles de probar combinaciones hasta dar la correcta, que creo que no le hacen un buen favor al acabado final. En cualquier caso, su dificultad pasa más por la memoria que puedas tener a la hora de recordar los detalles más importantes que por caer en la solución. Con todo y con eso, si quedáis atascados, tenéis muy a tiro una opción de pedir pistas, donde, por desgracia, no obtendréis nada de eso, sino una resolución directa de vuestro próximo movimiento. Me hubiera gustado un sistema más elaborado con las pistas, pero también considero que esta opción directa es mejor que no meter directamente nada, obligando al jugador a salir del juego para hacer una búsqueda en una guía por internet. ¿Otra cosa que me hubiera gustado? Un esfuerzo mayor por definir texturas, ya que el apartado gráfico, sin llegar a ser un desastre en ningún momento gracias a un buen gusto a la hora de la decoración e incluso iluminación, sufre de unas texturas muy pobres que parecen de un par de generaciones pasadas, las cuales afectan a objetos importantes de la trama en más de una ocasión.
En cualquier caso, los puzles son los reyes del juego, o mejor dicho, el verdadero núcleo del mismo. La historia, como digo, está bastante bien, pero no es lo suficientemente buena como para deciros aquello de que juguéis al juego por la historia. Si no os gustan los puzles, no debéis darle una oportunidad a The Inheritance of Crimson Manor, pero si sí os gustan, adelante, porque he jugado suficientes juegos de puzles como para decir que aquí tenéis más de una cosa interesante, o como mínimo, no tan obvia. Agradecí, por ejemplo, ver un piano y que no hubiera un puzle relacionado con tocar determinadas notas. Eso sí, llegó un punto en que había tanto puzle que acabó yendo en detrimento de la historia/contexto, hasta el punto de que la yincana acaba sintiéndose un tanto absurda de más para los intereses del propio Hadley Strange.
El final del juego tiene algún momento bastante inesperado e impactante, y de nuevo, no estaba preparado para encontrar determinadas cosas ante un juego tan modesto. Eso sí, aviso para navegantes: te pasas todo el juego cogiendo objetos y pudiéndolos manipular para llegar a una decisión final donde has de elegir un objeto y, en vez de cogerlo, directamente se confirma que has elegido uno de ellos, sin dejarte pensar siquiera antes de hacerlo -y sin posibilidad de cargar partida-. Si tenéis suerte de leer este aviso antes de llegar al final, tenedlo muy en cuenta e id con cuidado.
No soy muy fan de los juegos escape room, pero he sentido en esta ocasión un particular buen gusto y, sobre todo, un intento muy consciente de que el jugador acompañe la historia sin demasiados mareos ni paja para hacer bulto.
Copia de prensa entregada por Tesura Games.
Edición física de Tesura Games
Tesura Games trae la versión física para PlayStation 5 en su Victorian Edition, y aprovecha para entregar varios extras: Juego en físico, funda exclusiva, banda sonora y un cómic especial Penny Dreadful.
La versión física estará disponible a partir del 31 de enero.
Aquí podéis echar un ojo a la edición, además de encontrar los diversos enlaces de compra.
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