SLIDER

7 ene 2026

LA IMPORTANCIA DEL PRIMER JUEGO DEL AÑO


Más tiempo eligiendo juegos que jugando.




Cuando llega diciembre se suceden las listas de los juegos del año y se intenta dejar todo atado para aprovechar la excusa de empezar de cero. Tal y como se producen las carreras por conseguir los regalos de Navidad, te llames Benito o Arnold Schwarzenegger, empiezan también las prisas por terminar todos los juegos que están a medio antes de que la decimosegunda uva llegue a nuestro estómago. Muchos, como es mi caso, aprovechamos la bajada de ritmo de lanzamientos para ponernos al día con el backlog o permitirnos el lujazo ya casi perdido de rejugar algo que nos apetezca.


Estos días han pasado por aquí diversos juegos que me han amenizado los pocos ratos muertos que he tenido. He optado por la vía de la rejugada y han caído partidas a Last Time I Saw You (Maboroshi Artworks, 2023), Touhou Luna Nights (Team Ladybug, 2019) y Control: Ultimate Edition (Remedy Entertainment, 2019). Releyendo sus análisis, no he cambiado lo más mínimo de opinión en ninguno de los tres casos.




Enero es un mes similar a diciembre, pero la ecuación cambia. Toca tomar una decisión muy importante: elegir el primer juego del año. Es un momento complicado porque parece que condicionamos lo que va a venir, así que la elección, que parece una tontería -lo es, pero permitidme un poco de dramatización-, puede hacer que estés más rato paseando por tu biblioteca de juegos que jugando al título elegido. Si además venimos de un mes de rejugadas, como suele ser mi caso, las ganas de ese primer juego son muy especiales, y en nuestra mano está encontrar algo que esté a a la altura de esa situación.


Son diversos los factores que condicionan el título que con orgullo llevará la etiqueta de "primer juego del año". Muchas veces no es más que uno que teníamos pendiente y queríamos jugar pero no le encontrábamos el hueco, aprovechando el mencionado bajón en el ritmo de lanzamientos que nos suele dar tregua hasta febrero. Otras, no son más que una consecuencia directa de otro topicazo navideño: los propósitos de nuevo año. Si bien la decisión no va a garantizar que vayas al gimnasio, sí que puede marcar el tono de lo que pretendes conseguir en los próximos 365 días -uno más en el caso de los bisiestos-. En mi caso, creo que es una combinación de ambas situaciones: juego a algo que dejé de lado, pero lo juego ya con el mood que supone "empezar de cero". Llevo prestando especial atención a esto desde hace unos cuantos años, más por inercia que por decisión propia, y por ello cada vez me cuesta un poquito más encontrar algo que cumpla con lo que estoy buscando. Es cierto que ser otorgado con semejante honor es también arma de doble filo, ya que suelen ser juegos que se pierden en el olvido cuando llega el momento de hacer balance en el siguiente diciembre. En cualquier caso, este sacrificio acaba mereciendo la pena.


Mi propósito videojueguil de nuevo año suele ser el mismo desde hace un tiempo, bien sea porque siento que no lo acabo de conseguir o porque quiero que así siga siendo: jugar menos pero mejor. Básicamente, prestar más atención a los juegos, poner mis sentidos más en ellos y disfrutar de lo que ofrecen. Mejorar mi inmersión, jugar con auriculares no solo a los juegos de terror en ambientes relajados y no sentir que, más de una vez, hago los deberes y corro demasiado a por el siguiente título. Escuchar con atención su banda sonora, atender a su narrativa y entender su propuesta jugable. En definitiva, estar ahí cuando esté jugando y no a mil cosas a mi alrededor. Si bien suelo conseguirlo, y sin duda mi número de títulos al año ha descendido a cambio de ganar en calidad con el paso del tiempo, llegan momentos en los que la actualidad me atropella, o me junto con juegos interesantes inesperados que se me ofrecen para sus análisis, lo cual me lleva a algunos picos de estrés videojueguil algo incontrolables que asumo como parte del mundillo.


También suelo repetir mi otro propósito: descubrir juegos nuevos. No me suele gustar cuando miro atrás y en mi lista de los Premios El BloJ acaba figurando la misma selección de nominados que en cualquier otra recopilación de juegos del año. Siempre he disfrutado de jugar cosas un tanto aleatorias en lugar de buscar el juego del momento, y tengo claro que he refinado mis gustos gracias a ello. A día de hoy, estoy especialmente orgulloso de lo mucho que me conozco, y lo bien que funciona mi instinto, aunque a veces siga tropezando o sorprendiéndome ante determinados juegos. Creo que merece la pena ese punto de riesgo y ese punto de prejuicio, de jugar a juegos que te dicen algo por una captura o por un trozo de trailer, especialmente cuando notas algo que va más allá de lo explicable. Merece la pena, en definitiva, seguir ese instinto más primario que no se rige por lo convencional.




El año pasado, mi primer juego de 2025 fue Last Time I Saw You (Maboroshi Artworks, 2023). Acabó acompañándome todo el año de diversas maneras. Me acordé muchas veces de él, conecté con todo lo que ofrecía y, en definitiva, disfruté un juego que, encontrado a mitad de año, estoy convencido de que no me hubiera dicho tanto. Me quedó todavía más claro cuando volví a él, como ya he mencionado algunos párrafos antes, hace pocos días como parte de mis rejugadas. Sentí de nuevo esa conexión. Es una de esas demostraciones de que, tristemente, los juegos quedan demasiado determinados por el contexto del propio jugador, existiendo un factor incontrolable para el desarrollador cuya única respuesta es la resignación.


Tardé un poco más en decidir cuál iba a ser mi primer juego de 2026, pero a finales de año se me cruzó uno del que había pasado de largo. Supongo que tenerlo tan reciente en mi mente precipitó la decisión. Ese juego es Enigma del Miedo, o Enigma of Fear, según queráis buscarlo.


Mi percepción me dijo que había algo en ese juego que merecía la pena, y tras cuatro horas de juego no puedo estar más contento con mi intuición. Es un juego que cumple con todos los propósitos que he mencionado antes: relativamente desconocido e ideal para jugar pausadamente, disfrutando de una propuesta más inmersiva gracias a su condición de juego de terror que, por otra parte, sabéis que es el género donde mejor me muevo. La verdad es que en Enigma del Miedo no es un juego de terror como tal, al menos el tiempo que llevo paseándome por su mansión y exteriores que ahora han abierto un puñado de nuevas localizaciones. Lo siento más como un juego de investigación, que puede recordar tanto a Expediente X como a Oxenfree (Night School Studio, 2016), aunque siempre con el survival horror como primera capa visible. Sea como fuere, no estamos aquí para analizar el juego, ya que eso llegará a su debido momento.




Imagino que no seré el único que tiene una serie de rituales de fin/nuevo año. Imagino que muchos aguantáis unos días y esperáis a enero para empezar un juego al que le tenéis ganas, o como mínimo intentáis cerrar todas vuestras partidas en diciembre. Imagino también que muchos no entenderéis todo esto y lo veréis como una tontería, y no os falta razón. Quizá, algún día, mi propósito de nuevo año será, precisamente, que me dé igual cuál va a ser mi primer juego del año.

No hay comentarios :

Publicar un comentario