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25 oct 2022

LETHAL ENFORCERS - THE JUSTIFIER - ANÁLISIS


Análisis de Lethal Enforcers para Mega Drive, el port de recreativas que nos encasquetó Konami para vender su pistola The Justifier a un precio desorbitado.




Desarrollado por la propia Konami, Lethal Enforcers es un port de la recreativa de 1992 que vio la luz en la 16 bits de Sega en 1993. Su compra nos obligaba a adoptar The Justifier, una pistola con forma de revolver que quiso comerle la tostada a la clásica Menacer, y que se vendía, y esto es importante, de forma obligatoria con el juego, incluyendo este un cupón de descuento para poder comprar directamente a Konami una segunda Justifier que permitiera disfrutar del modo cooperativo incluido en el juego. Esta decisión de unir The Justifier al producto lo encareció notablemente, traduciéndose en un importante lastre para las ventas de Lethal Enforcers. Sin embargo, a Konami no le fue del todo mal con la estrategia como demuestra la publicación de una secuela de este título que nos ocupa hoy.


The Justifier, como ocurría con la Menacer, era una light gun que funcionaba mediante las scanlines de las televisiones CRT.  Modelada bajo la apariencia de una Colt Python, el revolver venía en un color azul llamativo para evitar un diseño realista que llevara a potenciar la histeria colectiva que existía en los años 90, donde se pensaba que estas armas podían ser utilizadas para crímenes reales. Lo mismo pasaba con The Justifier rosa, el modelo que, como decimos, se vendía exclusivamente mediante pedido directo a Konami tras la compra del juego. Además, Konami convirtió de inmediato a The Justifier en un objeto exclusivo, ya que no era compatible con todos los juegos como sí pasaba con la popular Menacer, por lo que estamos ante un objeto de por sí caro, que tuvo una utilidad muy limitada. 




Lethal Enforcers se puede jugar con el mando de Mega Drive, pero claramente estamos ante un juego pensado para light gun. No en vano su compra como juego por separado no se permitía. Si no os queda otro remedio, como me pasó a mí, lo que tenéis delante es un juego perfectamente jugable pero algo injusto, con situaciones donde te aparecen enemigos en pantalla en esquinas opuestas a las que es imposible llegar. Sí que tenemos que valorar el ajuste de sensibilidad del mando, que permite llegar con velocidad y una incluso inesperada precisión a casi todos los enemigos en pantalla. Quizá hubiera sido buena idea incluir en uno de sus botones una función de aumento de velocidad de movimiento de mirilla para subsanar sus problemas, pero de nuevo, teniendo en cuenta que el juego sólo se podía conseguir con la pistola, no podemos ser muy crueles a la hora de penalizarlo.


Gráficamente, es de esos juegos que se popularizaron en su época, en plena moda de los sprites digitalizados por culpa de la salida de Mortal Kombat (Midway, 1992), juego con el que comparte mucho más de lo que a priori pueda parecer. Más allá de usar mismas técnicas, Lethal Enforcers fue un juego que se incluyó en el proceso de demanda junto a Mortal Kombat que acabó con el nacimiento del sistema de calificación por edades y etiquetas de advertencia que conocemos hoy en día. Un movimiento antivideojuego que denunciaba la escalada de violencia en los mismos, y que, en Lethal Enforcers, se cebó por presentar un juego que, si bien no es sangriento como tal, sí que era de las primeras veces que se veía en pantalla a humanos realistas muriendo. 




Esta mezcla de sprites digitalizados junto a la light gun no se iría hasta la llegada y asentamiento de los polígonos, con la llegada de Virtua Cop (Sega AM2) en 1994. Lethal Enforcers tiene todos los problemas de estas técnicas, donde destaca el poco color en pantalla y enemigos que se confunden por la ausencia de ello con los fondos del juego. Estas sensaciones se minimizaban un poco en el arcade original de 1992, pero en el port de Mega Drive es especialmente acusado tanto el bajo contraste como el granulado, llevándonos a un sobresfuerzo por discernir lo que hay en pantalla. Disparar a todo lo que se mueve es, en este caso, bastante literal.


El juego se divide en cinco fases que nos llevarán por un atraco a un banco, Chinatown, el aeropuerto, el puerto y la planta de residuos químicos donde el juego se pone un poco más excéntrico. Armas especiales dispersas por las pantallas nos harán el camino más fácil -en la mayoría de los casos-, y diversos bosses con cierta falta de imaginación nos esperan al final de cada nivel. Un par de fases de bonus nos servirán como descanso y como aprovisionamiento de puntos -que se traducen en vidas- a lo largo de una partida que nos retendrá durante algo menos de una hora.



Jugablemente pocos peros más allá de las limitaciones de no tener una light gun. Hay que remarcar, eso sí, bastante finura en las hitboxes. En cualquier caso, es su estructura un tanto desalentadora el principal escollo de Lethal Enforcers. No es tanto un problema de vidas, las cuales suelen otorgársete a menudo al alcanzar 2000 puntos -aproximadamente una por nivel-, sino de un sistema de repetición de niveles si no alcanzas el rango necesario. Disparar a un civil implica prácticamente la repetición del nivel entero por la pérdida de ese rango, y es algo que se produce una vez has terminado la fase y no de manera inmediata, por lo que caer en semejante error te lleva a una pérdida de tiempo importante. Teniendo en cuenta que es bien fácil llegar a la vida extra en cada nivel, acabas entrando en un extraño bucle de repetición de fase donde ni mueres ni avanzas, hasta que no consigues la partida perfecta.


Las cinco zonas están un poco desequilibradas en este aspecto, y es que los rehenes empiezan a desaparecer en los niveles posteriores. Los dos primeros niveles cuentan con numerosos rehenes, destacando un segundo nivel, el de Chinatown -cargado de estereotipos raciales-, por ser demasiado complicado en comparación a lo que va viniendo después. No he probado el modo para dos jugadores, pero imagino que tendrá bastante gracia por solventar los problemas de jugar con gamepad y abarcar, entre los dos jugadores, toda la pantalla apropiadamente. Eso sí, según he leído, en este modo ambos jugadores deberán cumplir con el rango que se exige en cada fase, por lo que la dificultad en ese aspecto se duplica.




La secuela se iría, en 1994, al salvaje oeste, repitiendo Konami como desarrolladora. Muy poco después, en ese mismo 1994 llegaría Virtua Cop (Sega AM2) y al año siguiente, 1995, Time Crisis (Namco Entertainment), dando un salto enorme y dejando esta acción estática de Lethal Enforcers en un juego que se siente casi de una década anterior. Lo cierto es que Lethal Enforcers para Mega Drive no enamoró a casi nadie, pero no deja de ser una buena conversión del arcade original que de por sí ha envejecido regular. Sigue siendo jugable, pero mucho más recomendable para jugar con light gun.




2 comentarios :

  1. Me parece un buen juego, aunque por el colorido en Mega Drive se ve regular. Me gusta más la secuela.

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    1. A ver si le doy a la secuela pronto! Sí que se pierde con el color muchos matices, que además se confunden con los fondos. Más de una vida perdí por ello xD

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