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lunes, 11 de octubre de 2021

RESIDENT EVIL VILLAGE - PIDIENDO UN REBOOT (OTRA VEZ)

El Resident Evil 4 de su generación.




Hay que ver lo difícil que se me hace hablar siempre de Resident Evil. Podéis echar un vistazo a la enorme cantidad de análisis de la saga Resident Evil para ganar un poco más de contexto. Una saga que me gusta mucho, como cualquier cosa que toque el terror, pero a la que siempre le pido demasiado. Prueba de ello es la baja puntuación que le di a Resident Evil VII en comparación con lo que realmente me había gustado, cosa de la que me arrepiento un poco y donde señalo como culpable a la incertidumbre del futuro. Mi pensamiento fue algo así como que no tenía sentido valorar el VII por encima de otros tan míticos, y que además era el primero de una saga que podía ir a mucho más. Desgraciadamente este Village me confirma que estaba en lo erróneo.



Ya he reflexionado alguna vez sobre esto, pero ahora creo que directamente es una certeza. El problema con Resident Evil es mío, o bueno, mío y de un gran porcentaje de jugadores que esperan cosas de Resident Evil que nunca han sido. Sinceramente, creo que la saga siempre ha sido así, un intento de mezclar la acción con ciertas dosis de terror pero que no deja de ser algo más bien residual. El único hecho por lo que el primer Resident Evil tenía esa atmósfera es probablemente por falta de recursos o de avance tecnológico, pero las pistas sobre la verdadera naturaleza de la saga son claras. Esto no va de monstruos y terrores de pesadilla que se lanzan sobre tus miedos, esto va de soldados/policías matando bioarmas, y como digo, sospecho que siempre ha sido así. Desde la mítica introducción del primer Resident Evil que se posicionaba en la acción de serie Z, pasando por las adaptaciones cinematográficas que permitían explotar la idea allá donde los videojuegos se quedaban algo cortos y el tono de los últimos lanzamientos numerados de la saga, son suficientes evidencias como para pensar que le estaba pidiendo a Capcom cosas que ellos realmente nunca buscaron hacer.



En el fondo todo esto choca con la idea de que Resident Evil 4 es uno de los juegos más queridos y celebrados de toda la saga. Precisamente el juego que lo cambiaba todo, que abandonaba la cámara fija y esos escenarios pre-renderizados para centrarse en un juego de acción que coqueteaba con los third person shooter de cámara en hombro. Un juego con detractores, sin duda, pero que fue alzado a la excelencia de los Resident Evil por ofrecer una experiencia tremendamente divertida y satisfactoria a los mandos, y donde hasta ordenar el maletín del inventario -recuperado en cierta manera en este Village- era mejor minijuego que otros juegos. De esa base parte Resident Evil Village, un juego que viene a ser el Resident Evil 4 de su generación y que prácticamente homenajea y rediseña. Deberían ser buenas noticias, pero la sensación de estar olvidándonos tan pronto de lo que se consiguió en Resident Evil VII -y al que tampoco le perdonamos la parte final del barco- para meternos ya en un festival de armas, megacorporaciones militares y conflictos biobélicos, unido al hecho de que soy más viejo y por tanto más avinagrado, condenan a un juego que sólo me dejan un sabor de boca mientras veo los créditos: necesito ya otro reboot de esto.



Permitidme pues, tener un tono algo descorazonador en un juego que como veis aprueba y sin duda llego a recomendar. He de decir que las sensaciones cuando veía los trailers y escuchaba opiniones sobre el juego eran las que he acabado teniendo al terminar. Sencillamente, es lo que esperaba, pero para llegar hasta ese estado, Village me ha llevado por un montón de fases emocionales que han ido desde abrazar completamente sus vibes de Resident Evil 4, que tanto disfruté, hasta repudiar por completo el juego y sentir que se me estaba haciendo largo. Entre medias, varias partes sobresalientes como el excelente castillo de Dimitrescu, y otras tan repudiadas como esa fortaleza que me hizo plantearme seriamente dejar el mando para usar teclado y ratón como si de un FPS se tratase. Un juego irregular a todas luces, que sobrevive según la tolerancia que tengas a según qué cosas, y que viene a dejar algo bien claro: Resident Evil funciona mucho mejor cuando toma un tono lento que cuando pretende ser Call of Duty. Por lo menos así lo siento, aunque en mi cabeza se sigue repitiendo el mismo mantra. El problema es mío... ¿no?




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