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miércoles, 2 de diciembre de 2020

TELL ME WHY - JUGANDO SOBRE SEGURO

Dontnod sabe dónde dar.



Creo que a estas alturas de la vida ya todos hemos superado el párrafo introductorio donde se menciona que "cuesta llamar a esto videojuego", "nos limitaremos a darle a un botón para tomar decisiones" y "las decisiones desgraciadamente no acaban cambiando lo suficiente la historia". Creo que el género ha evolucionado, o mejor dicho, el género ha madurado mientras que somos nosotros, los jugadores, los que hemos evolucionado. Como vine diciendo desde hace tiempo con la sobredosis de juegos de Telltale, lo que realmente importa no es que la toma de decisiones cambie mucho o poco la historia, sobre todo teniendo en cuenta que la inmensa mayoría no va a rejugar el juego para comprobarlo. Lo que realmente importa es que el juego esté lo suficientemente bien hecho como para que te haga sentir en ese preciso instante que tu decisión va a cambiar la historia de la humanidad.


Siento que hago trampas con Tell Me Why, la última entrega de la querida Dontnod Entertainment (Life Is Strange, Vampyr). El hecho de que no haya jugado todavía a Life Is Strange 2 hace que probablemente esté otorgando unas virtudes a Tell Me Why en términos de narrativa y estructura que muy probablemente Dontnod perfecciono en dicha secuela y no aquí, y es que si algo deja claro Tell Me Why es que sabe contar las cosas, sabe cómo tratar los personajes, y sabe perfectamente cómo apelar a la nostalgia. Y no, no estamos hablando de la nostalgia que yo, un ciudadano de La Mancha en la España profunda, pueda sentir al ver los parajes y costumbres de Alaska, hablamos de compartir sensaciones que son comunes y diría inherentes al ser humano. Es muy sencillo empatizar con todo lo que propone Tell Me Why desde el momento en el que abres el primer cajón de la mesita de noche de turno. Dontnod no es tonta, y se vale de numerosas armas ya marca de la casa como son diarios enfermizamente dibujados, mementos del pasado esta vez con mayor presencia en la historia, y familias que nunca han acabado de resolver sus problemas, mientras la canción de turno perfectamente bien seleccionada suena de fondo.


Probablemente Tell Me Why sea un juego que puedas imaginar en tu cabeza con facilidad con tan sólo ver un trailer. Probablemente acertarás la mayoría de esa quiniela mental que puedas hacer, pero eso no quita para que seas capaz de disfrutar un juego que está sumamente bien hecho. Únicamente su carácter de mini-serie con tres episodios que además fueron lanzados con una semana de diferencia, frente a la costumbre de apostar por los cinco capítulos espaciados en meses, te dará una pista sobre lo poco trascendente que acaba siendo para lo intenso que se presenta todo. No me malinterpretéis, pondréis vuestras emociones en primer plano por delante de los pulgares que mueven vuestros sticks, pero lo cierto es que pasados los días el poso que deja es muy leve, y Tell Me Why acaba siendo más esa buena película que olvidas y que jamás meterías en un top de recomendaciones, para volver a encontrártela en un canal del que no has oído hablar mientras haces zapping y acabar recordando lo mucho que te gustó.


Estoy convencido de que, aunque la historia realmente no da para mucho más, Tell Me Why podría haber sido mucho más grande y mejor, tanto como de que en Dontnod directamente quisieron hacer el juego así, sin tampoco tener unas enormes ambiciones. De todas formas, sigo pensando que haber estirado un poco la trama y proporcionar algo más en cinco capítulos hubiera sido más beneficioso, aunque hubiera agotado todavía más una fórmula de la que Dontnod tiene que salir en algún momento. Los personajes no se desarrollan lo suficiente, más que nada porque no les da tiempo, y hay una cantidad tan reducida de estos que los giros de guión y los candidatos a hacer según qué cosas pueden ser obvios de más. Algunas cosas no suenan naturales. Esto afecta, sin entrar en spoilers, tanto a romances como a la propia trama principal.


Mi consejo es que no penséis demasiado jugándolo, que entréis en el espectáculo que propone y os dejéis llevar, porque mientras lo estéis jugando sentiréis que necesitáis saber qué está ocurriendo y difícil será que dejéis el capítulo de turno a medio, y eso es lo que verdaderamente importa por delante de que, pasado un tiempo, tengáis problemas a la hora de recordar de qué iba la cosa.



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