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martes, 19 de octubre de 2021

THE NOVELIST - POCO QUE CONTAR

El juego de Kent Hudson pierde chispa por momentos.




Si uno espera algo de un análisis de un juego como The Novelist es que estas primeras líneas introductorias tengan un tono prometedor, cuanto menos, que ensalce su originalidad y su creatividad por encima de todo. Desgraciadamente me duele escribir que el juego que Kent Hudson lanzó en 2013 bajo Orthogonal Games no es más que un nuevo episodio de toma de decisiones un tanto desafortunado. Soy consciente de que estamos hablando de un juego de 2013, que se acerca a la decena de años y que el mundo de lo indie estaba todavía en una etapa donde la saturación no había llegado. Recuerdo el lanzamiento de The Novelist como acertado, con críticas decentes y en alguna que otra lista de joyas desconocidas del año y, sinceramente, más allá de lo técnico creo que The Novelist sería un juego insostenible a día de hoy.


En The Novelist somos testigos de lo que le ocurre a los Kaplan, una familia en crisis que se retira a una casita de vacaciones y compuesta por un escritor en plena crisis creativa, su esposa en el lado contrario en cuanto a creatividad pero con una predisposición al sacrificio por su familia, y un niño muy sensible que intenta por todos los medios ganarse la atención de su padre. Como veis, el juego orbita alrededor del escritor, Dan Kaplan, aunque nosotros velaremos por los intereses de la familia entera. A partir de ahí,  nos tocará encarnar a una entidad paranormal que se dedica, básicamente, a espiar a los Kaplan en cada uno de los días que presenta el juego, leyendo sus diarios, notas, cartas y en definitiva material para nuestro conocimiento a lo que se le suma nuestra habilidad de volver a presenciar acontecimientos del pasado como fragmentos de memoria al "poseer" a los habitantes de la casa.


Es en esta parte donde llegamos a la raíz de The Novelist como videojuego, que podemos minimizar o no en función de si hemos elegido la historia normal en el stealth mode o si simplemente hemos optado por el storytelling mode al principio del juego. Básicamente nuestra entidad se mueve por la casa pasando de lámpara en lámpara para evitar ser detectado, pero tiene que "bajar" y hacerse visible para interactuar con las anotaciones que queramos leer, entre otras cosas, por lo que si nos centramos en lo jugable acaba siendo un juego de infiltración -bastante sencillo-. Una vez hayamos descubierto todo lo que hay referente a cada miembro de la familia en cada capítulo, nos tocará elegir cómo vamos a influenciar a Dan a la hora de afrontar las encrucijadas que se le vienen. Traducido: vamos a elegir qué va a hacer Dan entre tres posibilidades (la suya misma, la de su mujer y la de su hijo) sacrificando al resto. El storytelling mode es, dicho pronto y mal, un modo fácil donde sólo nos centramos en la historia y dejamos de lado ese componente de videojuego de infiltración. Si bien no es como fue ideado, estamos ante un juego donde premia mucho más la historia que el anecdótico juego del gato y el ratón, por lo que es un modo que conserva casi intacto el espíritu del juego y no es, ni de lejos, una mala elección.



El problema de The Novelist es que cuando empiezas a empatizar con sus personajes, se acaba. Tus decisiones parecen importar, lo cual es meritorio, pero al acabar el juego y realizar la típica búsqueda de posibilidades la sensación es la de que no hay tanta variedad como para justificar casi su existencia. A todo ello le sumamos que estamos ante uno de esos juegos que se apoyan continuamente en fragmentos escritos para contar una historia, y conforme pasan los años más difícil es abrazar una estructura así.



Como veis, he llegado algo tarde a The Novelist. Es un juego que me ha gustado, pero que ha perdido toda la chispa que un juego así debería tener.




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