SLIDER

martes, 29 de junio de 2021

RESIDENT EVIL 3 - REMAKE

Nemesio, nadie te quiere.


Nunca llegué a ponerme de buenas con este título. Tras estar años y años esperando el Resident Evil 2 Remake, que no salió malo precisamente, no pude abrazar con tanto entusiasmo la salida del remake del Resident Evil 3: Nemesis que hoy nos ocupa. Necesitaba echarlo de menos, necesitaba tener ganas de él, y necesitaba que Capcom me hiciera sufrir un poco más después de la travesía por el desierto que nos hizo recorrer para llegar al remake del 2. Así pues, con el anuncio tan tempranero, tuve sentimientos enfrentados. Por un lado todo lo que he comentado, la sensación de que llegaba demasiado pronto y que estaba lejos de ser necesario. Por otro lado, las ganas de tener más de lo que tuvimos en Resident Evil 2 Remake y la certeza de que todo tenía su lógica partiendo de que Resident Evil 2 y Resident Evil 3 son juegos de alguna manera hermanos, compartiendo trama y sintiéndose más, el tercero, como una expansión larga del segundo.


Como remake, Resident Evil 3 tiene muy poco en común con el original. En ese sentido sí que es más valiente que el cumplidor Resident Evil 2, pero acaba sintiéndose en todo momento como un juego menor, extremadamente corto -5 horas en mi primera partida, algo más de 2 horas en la siguiente- y por debajo de las expectativas. Su aspecto técnico sigue siendo bastante impresionante, con ese RE Engine que hace maravillas en las animaciones, pero de alguna manera se siente menos pulido, menos impactante que el anterior título. Las sensaciones entre estos dos remakes son similares a las que tuve cuando jugué a los juegos originales, las de que el 2 tenía mucha más aspecto de comida de cumpleaños, y el 3 se queda en una cena de las sobras de esa comida.


Un juego que se libra del "Nemesis" en su título original, casi como presagio de lo que iba a suceder. Desgraciadamente, cada vez que sale Nemesis el juego se va al traste, dejando en evidencia lo tosco de los controles incluso a pesar de haber incluido una esquiva que funciona a duras penas. Tampoco es que la saga se caracterice por una agilidad portentosa en cada una de sus entregas. En este caso, la sensación es la de que el juego ha poblado sus mapas con objetos curativos para afrontar esas partes de persecución donde sí o sí perderás vida. No hay nada de divertido, ni terrorífico, en correr delante de un gigante que es más rápido que tú y al cual tienes que observar todo el rato para saber cuándo intentar una esquiva. Imaginad la situación de tener que estar corriendo hacia la cámara sin poder ver lo que tienes delante por estar observando cuándo viene Nemesis o está a punto de atacar tu espalda. Y no, el juego no tiene la decencia de quitarte los zombies en esas partes, es más, los pone en los peores sitios posibles para complicarte la existencia. En resumen, no sabes dónde mirar. Si miras hacia Nemesis, que te persigue detrás, perderás constancia de todo lo que tienes delante, incluido el camino. Si miras hacia delante, no tendrás constancia de dónde está Nemesis y cuándo va a atacar tu espalda. La buena noticia de estos momentos tan críticos que se dan en la primera mitad del juego, es que desaparecen bien pronto y Nemesis pasa, de aparecerse por las calles en modo persecución unas cuantas veces, a ser simplemente un boss recurrente con el que combatir, con sus cosas malas pero alejado de la frustración de esas partes que por un momento parecía iban a acompañarnos durante todo el juego.


Así pues, el anteriormente llamado Resident Evil 3: Nemesis es mejor cuando no está Nemesis, y teniendo en cuenta que es el reclamo del juego, es algo que no podemos dejar de lado. Cuando no está él, retomamos esas sensaciones tan positivas de disparar a unos zombies que siguen reflejando cada impacto de bala en sus cuerpos. Hemos dado de lado el terror para centrarlo en la acción, cosa que se potencia en esas partes donde manejamos a Carlos Oliveira, el cual recorrerá, entre otras zonas, las partes de la conocida comisaría del 2 como ya pasaba en el juego original, enfatizando esa sensación de cocina de aprovechamiento siempre presente en el juego.


Diría que disfruté más mi segunda partida de Resident Evil 3 que la primera, una vez que ya sabía que esas partes mal metidas de persecuciones de Nemesis eran algo presente sólo en el primer tercio del juego. También lo disfruté más enfocándolo a la acción y al speedrun que al terror y a la tensión. En cualquier caso, un buen juego por sí mismo, pero que pierde por comparación.


1 comentario :

  1. Fueron los malditos pantalones.
    Y la versión desbloquable "original" eran aun más feos.

    Blahblah ,elejar la mirada másculina y no objetivizar a la mujer y todo eso.

    ¿Pero que tiene en realidad de malo que Jill patee traseros en minifalda?

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