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8 dic 2018

Final Exam

Es imposible que un beat 'em up no me guste, pero Final Exam está cerca.



Es difícil que un beat 'em up no me guste, y no, Final Exam no se ha llevado ese inalcanzable título. La lectura de todo esto es que, si no eres un verdadero amante del género, cuidado con Final Exam porque es un juego malo.

He jugado a grandes beat 'em ups. Eran mi género favorito en la generación de 16-bits. Ya desde que jugué a mi primer beat 'em up, Target Renegade de Amstrad CPC 464, quedé prendido de esa jugabilidad que además solía permitir un juego a dobles. Desde entonces, grandes títulos han pasado por mis manos: Streets of Rage, Final Fight, The Punisher, Cadillac and Dinosaurs... y una completa eternidad. Un género que pasó a mejor vida cuando el polígono sustituyó al píxel. Pocos juegos desde entonces han conseguido llegarme dentro del género.

Pero sí que he jugado a algunos juegos interesantes, dentro de su propia sosería. Es el caso no muy lejanamente de un desconocido Not Dying Today. Un buen juego, con todo lo anecdótico que era, que me recordó a aquella época. Esperaba algo parecido en Final Exam, un juego que me gustara a mí porque tengo debilidad por estos títulos, pero no fue así.


Final Exam fue lanzado en 2014 y presenta un beat 'em up en 2D, o más bien 2.5D. En cualquier caso, sólo hay una única línea por la que moverse, por lo que se presta también a las plataformas. Contamos con armas melee y armas de fuego, además de granadas e items de curación. Al final el juego es una suerte de Devil May Cry en 2D.

Sobre la base está bien, pero el juego acaba siendo mediocre. Es un título extremadamente repetitivo en todo, y no hablo de que estés todo el rato pateando culos. Hablo de que la variedad de enemigos es pequeña, las implicaciones jugables de cada enemigo son siempre las mismas, los escenarios no sólo se repiten si no que regresas a los mismos niveles un par de veces, y para acabar, el hecho de que el juego haya apostado por una oleada continua de monstruos va en su perjuicio. Si te quedas quieto no dejan de venir monstruos. Luchar no tiene grandes beneficios y acabas hastiado.


El propio juego se cansa de sí mismo. Las introducciones de los niveles del principio se empiezan a olvidar a mitad de juego. El propio final está hecho con viñetas cuando hemos visto durante el juego partes mucho más elaboradas. El juego pierde el norte, como si fuera un estudiante que empieza con todas las ganas del mundo y acaba desmotivado.

Su núcleo es aceptable para un amante de los beat 'em up como yo, pero ni siquiera así merece la pena.


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