Shinobi está de vuelta con una propuesta que tiene claro qué era lo que funcionaba en las anteriores entregas, para terminar abrazándolo y modernizándolo.
Si estuvisteis por El BloJ el año pasado, pudisteis comprobar mi maratón ninja veraniega. Un Seguero como yo no podía estar más contento de ver la llegada de Shinobi: Art of Vengeance, así que me puse de gala y decidí jugar a los Shinobi más trascendentales para que mis instintos estuvieran bien afilados. En aquél verano jugué a Shinobi (Sega R&D 1, 1987), The Revenge of Shinobi (Sega, 1989), Shinobi III: Return of the Ninja Master (Sega, 1993), Shadow Dancer en Mega Drive (Sega, 1990) y Shadow Dancer en Master System (Sega, 1991). Todo estaba preparado para recibir Shinobi: Art of Vengeance para... acabar por no jugarlo. Un clásico.
En mi camino incluso se cruzó Ninja Gaiden Ragebound (The Game Kitchen, 2025), del cual hasta decía con la boca pequeña -el orgullo seguero es así- que veía difícil que el Shinobi: Art of Vengeance lo superara. Hoy, aunque los veo muy diferentes, ya puedo deciros que esté Shinobi me parece mejor que aquel Ninja Gaiden Ragebound. The Game Kitchen nos dejó un juego mucho más arcade, pero basaba su dificultad en la estrategia, convirtiendo cada escabechina en casi un puzle de prioridades. Shinobi: Art of Vengeance tiene un enfoque más clásico, ya que es tu habilidad y capacidad para hacer combos y gestionar ataques especiales lo que decanta la balanza. El Ninja Gaiden fue algo lineal, mientras que este Shinobi añade unas gotas de metroidvania. En definitiva, sobre el papel dos rivales, pero en conclusión dos juegos más distintos de lo que prejuzgábamos. La buena noticia es que no hay por qué elegir.
No se me asusten, porque decir que esto es un metroidvania es, cuanto menos, arriesgado. Creo que tiene las gotas justas como para mencionarlo, pero lo seguí sintiendo como un juego casi lineal. Una vez conseguidas todas las habilidades, regresar a los niveles anteriores para completarlos solo nos llevará unos pocos minutos, y es algo que recomiendo hacer, ya que se siente placentero de cara a la experiencia final. A esta capa hay que añadirle un fuerte componente de personalización, ya que el juego ofrece muchas habilidades especiales de las que solo podremos equiparnos cuatro de ellas. Además, también tendremos ranura para habilidades pasivas que potencien nuestra forma de jugar. Hay bastante equilibrio entre estas habilidades, aunque considero primordial el parry. Honestamente, no concibo el juego sin él, no me imagino cómo se puede jugar prescindiendo de él, ya que veo casi imposible afrontar los combates sin esta habilidad. No creo, si quiera, que sea por mi manera de luchar, pero ese salvavidas que supone creo que es algo tan diferenciador que no entiendo por qué no se incluyó como un comando más, sin tener que depender de equipártelo.
Shinobi: Art of Vengeance se siente casi como un remake. La presencia de enemigos míticos de la saga, las habilidades icónicas de Mushashi y, sobre todo, una reinvención de los niveles más representativos de la franquicia, consiguen que cualquiera que haya pasado por las anteriores entregas esté recibiendo constantes estímulos positivos que arañan la nostalgia, mientras que a la misma vez siente que está jugando a algo que se siente plenamente actual. Cyberninjas entremezclados con mercenarios y experimentos de laboratorio, que pululan por ciudades cargadas de neones y puertos de embarque, además de laboratorios secretos. No faltarán las fases especiales, esta vez a lomos del perro y, por supuesto, la mítica tabla de surf. Joe Mushashi goza de gran agilidad, y mantiene todos los movimientos icónicos que explotaron, sobre todo, con el lanzamiento de Shinobi III: Return of the Ninja Master. La cantidad de movimientos y esquivas, una vez dominados, dan lugar a combates muy satisfactorios, y las partes de plataformas también, siendo de esto conscientes desde Lizardcube, ya que hay varias partes -muchas veces unidas a zonas secretas- que invitan únicamente al doble salto y la dominación del wall-run. Si muchos tenéis sudores fríos recordando la catarata de Shinobi III, hay muchos de eso en este Art of Vengeance.
Por último, el aspecto visual le sienta al juego de diez. Incluso cuando estamos ya un poco acostumbrados a este estilo a la hora de traer de vuelta juegos antiguos, sentí que a Shinobi: Art of Vengeance le sentaba especialmente bien. La historia, por ejemplo, es bastante más prescindible -desde luego, mejor que la de los Shinobi originales-, pero la presentación sí que merece mención, con esos momentos en los que se nos presentan los jefes finales de fase con una ilustración que recuerda, y mucho, a las presentaciones de niveles de los Shinobi más clásicos.
Siento que este análisis no es capaz de destacar lo intangible. Me he centrado un poco en lo obvio, pero no es, hasta que lo tienes en las manos, que te das cuenta de lo atrapante de su propuesta. Pocos juegos hoy en día me hacen regresar a anteriores niveles para completarlos al 100%, y pocos me hacen seguir quedándome después de los créditos para seguir jugando con los modos que se desbloquean como premio. Shinobi: Art of Vengeance no es solo una revisión del clásico, sino que directamente fue uno de los mejores juegos que tuvimos en 2025.
Jugado en PC (Steam).





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