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5 jun 2026

FORZA HORIZON 6 NO SE SALE DE LA CURVA - ANÁLISIS


Volvemos a encontrarnos, e incluso cuando tú no has cambiado nada, te sigo eligiendo a ti.




Supongo que el mejor Forza Horizon es el primer Forza Horizon de cada uno. En mi caso, recuerdo mi inesperado enamoramiento con Forza Horizon 4 cuando lo jugué gracias a Game Pass -si no, dudo mucho que le hubiera dado la oportunidad-. Sus hipnóticos paisajes, su sensación de coleccionismo y, sobre todo, esa apuesta por el disfrute a tu ritmo donde quedar séptimo se celebra igual en pantalla que quedar primero, convirtieron a Forza Horizon 4 en un compañero de vida durante mucho tiempo, al menos hasta que ese sentimiento de libertad empezó a chocar, en mi caso, con las exigencias de la capa de juego como servicio que me obligaba moralmente a hacer deberes semanales en las caducas playlists llenas de misiones y recompensas. Daba un poco igual, porque la conexión fue total, hasta el punto de que Forza Horizon 4 ganó mi Premio El BloJ 2019, un galardón que premia al mejor juego que he jugado ese año, independientemente del momento en el que fuera lanzado.


Para mí, Forza Horizon 4 fue el primero que se puso entre mis manos, y por ello, mi Forza favorito. No solo podía darme un paseo con mi coche preferido, también podía hacerlo con un diseño basado en Monokuma que alguien había hecho y que estaba al alcance de mi mano con tan solo apretar un botón. Todos mis fetiches allí disponibles, mientras recorría cada carretera de Escocia descubriendo nuevas canciones gracias a las emisoras de radio y su selección de sintonías imperecederas, o eso puedes pensar hasta que te quitan el juego de las tiendas porque se les caducan las licencias. Ya por entonces existían perros viejos que decían que el Forza Horizon bueno era Forza Horizon 3, en una campaña similar a la del clásico "en mis tiempos se vivía mejor". Cosas de abuelos, pensé, pero cuando salió a la luz Forza Horizon 5 y dejábamos de lado las bellas praderas pintorescas del anterior para acabar dando saltos por volcanes y atropellando cactus en el desierto de México, supe que cualquier tiempo pasado fue mejor. Ahora, yo era el pantaleón.




Lo abandoné bastante pronto, tras no sentir la chispa en ningún momento. Era un buen juego, claro, y su puntuación fue alta -más de la que reflejaba mi experiencia final, honestamente-. Era lo mismo, pero el mapa no me resultaba nada atractivo, así que para qué seguir. Tampoco ayudaron algunos problemas de optimización -arrastrados por desgracia en esta sexta entrega-. Forza Horizon 5 no era para mí, y tocaba congelar un poco la saga hasta el juego que nos ocupa hoy y que, como alguien que quiere de verdad ganarse tu amor, decidía trasladar todo esto del festival a Japón, mi lugar favorito más allá de una pequeña pizzería en Úbeda que no tiene ni mesas para sentarse a comer. Cerezos en flor, tecnología y naturaleza de la mano, y unas canciones en la radio plagadas de algunos de mis grupos favoritos pretendían asegurarse de que volviera a sentir la magia del 4. Lo consiguieron, quiero decir, no hay manera de hacerlo mejor que Forza Horizon 6, siempre y cuando hablemos de estar haciendo lo mismo. Y aquí está el tema, que Forza Horizon 6 sería mi juego favorito de carreras de todos los tiempos si hubiera jugado antes a este que al 4. Para mí la cosa no es tan grave, porque tan solo llevo tres títulos de la saga a mis espaldas, pero algo más agotados estarán los que hayan conducido por los seis. 


Esperaba un cambio. No sé muy bien qué, pero se prometió más autocontrol con el tema de conseguir coches y velar un poco por la progresión más lógica, pero nada más empezar ya tenía un par de los coches más rápidos de todo el juego. Es algo así como ir al concesionario a comprarte un Seat Panda y que, como si fuera una oferta promocional del Carrefour, te llevaras de regalo un Mercedes AMG One y un Aston Martin Vulcan. El 3x1, ¡combínalos como quieras! Nadie te obliga a usar nada de eso, está claro, pero tus buenos deseos de ir conduciendo tu coche de categoría C para disfrutar del paisaje chocan cuando todo el mundo está a tu alrededor literalmente volando por encima de ti en busca de romper los carteles de bonificación.




Las novedades de Forza Horizon 6 son las mismas que Asha Sharma cambiando de Xbox a XBOX. Ahora hay mascotas que debemos atropellar, de la misma exacta manera que hacemos con los carteles de bonificación. Se mantienen los modos de juego que conocíamos, los eventos estacionales... Ni siquiera hay un cambio en la interfaz, todo con mismos iconos y mismas recompensas, y tampoco hay voluntad de solucionar los problemas tan evidentes de la saga, como por ejemplo, la dificultad a la hora de buscar diseños y saber a qué coche pertenecen, siendo prácticamente ineficaz la búsqueda. Unid a todo esto una parte final muy anticlimática, que deja con la sensación de que se ha hecho un gran juego, pero no se ha hecho un gran esfuerzo.


La Japón de Forza Horizon 6 es lo que ha hecho que vuelva a quedarme aquí más tiempo del que jamás echaría en juegos de conducción. Volvemos a un mundo abierto atractivo y muy complaciente con el jugador, el cual acabó un poco harto de toparse con tanto pedrolo mexicano -bueno, en realidad estoy hablando de mí mismo-. Extensas praderas, la ciudad central -un poco decepcionado con cómo se ve Tokyo en comparación a cómo se ve todo el despliegue del resto del mapa- y la disposición de carreteras da lugar a carreras y eventos realmente inspirados que marcan un poco la diferencia. Creo, honestamente, que Forza Horizon 6 es la mejor versión de las tres que he jugado, aunque sigo quedándome con Forza Horizon 4 por ser, simplemente, mi primera vez. Vas a encontrar, no está de más recordarlo, un montón de eventos especiales que te harán vibrar, mientras que otros se sienten un tanto desangelados. A mí que me expliquen cómo se puede equiparar una carrera contra un mecha gigante que no para de hacer apariciones estelares, con ese despegue del cohete espacial que se ve medio segundo mientras tú sigues a lo tuyo.




El mapa, como digo, muy bien, pero tal y como pasa en cualquier Forza Horizon acabas cogiendo el mismo coche para hacer todo, porque las pruebas están pensadas de manera global y no tienen divisiones por clases. Esto merma la sensación de poder jugar con todos tus coches y resta emoción a la parte del coleccionismo. Por otra parte, algo similar pasa con las carreras en sí, dándote a elegir entre cualquier coche pero luego no amoldando los bots -drivatars- al nivel de tu coche cono debería. Es como que siento que el juego no quiere agobiarte nunca, pero a la misma vez no puedes ganar si no tuneas los coches para tenerlos al máximo rendimiento o, como otro recurso, bajar la dificultad. Nunca me encontré cómodo en esta situación, nunca llegué a encontrar una dificultad desafiante pero justa, y siempre me moví entre un "muy hábil" donde ganaba con los ojos cerrados y un "experto" donde solo podía ganar si elegía el mejor coche de mi garaje en esa categoría.




La conclusión está clara: Forza Horizon 6 va a rebufo de la saga pero no le apetece salir del carril para adelantar. Es como en las carreras del propio juego, que casi que da igual ganar que no. La fórmula funciona, la gente está contenta e incluso han pagado un dineral por haber estrenado el juego unos días antes de su lanzamiento, por lo que los responsables también estarán contentos. Yo, por mi parte, estoy muy feliz de ir conduciendo un Porsche Carrera RS 2.7 de 1973 pintado como un Dragonite. No hay grandes razones para cambiar todo lo que ya funciona, cuando todos estamos tan contentos, pero ojalá alguna vez la saga vuelva a poner el turbo y arriesgue con un derrape en alguna curva en lugar de limitarse a frenar cuando el chivato de la trazada se pone en rojo.




Jugado en PC a través de la suscripción a XBOX Game Pass Ultimate.

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