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18 may 2024

SHINES OVER: THE DAMNED - EL AUTOESPANTO - ANÁLISIS


Shines Over: The Damned dice abrazar lo experimental para intentar salvar los muebles, pero lo único que hace es ponerse zancadillas a sí mismo.




Juan-Mod desarrolla Shines Over, además de componer la música, con Firenut Games como editora para lanzarlo como un producto exclusivo de PlayStation 5. Una experiencia que se acerca más a la demo técnica que al juego como tal, y que por desgracia abraza la frustración con demasiada frecuencia en un tiempo récord.


Tenéis aquí el gameplay completo del juego, por si queréis ver de primera mano todo lo que se comenta en este análisis.



Supongo que podemos catalogar este Shines Over: The Damned como una obra experimental, que se desarrolla con una capa de walking simulator pero que añade un par de puzles y secciones de plataformas a mitad de camino, mientras va salpicando las caminatas con QTEs. R2 para correr y X para saltar, serán los únicos comandos a introducir más allá de los L1 y R1 que hemos de pulsar compulsivamente cuando los QTE, traducidos en esta ocasión como jumpscares, así nos lo pidan. Por delante, un par de secciones de plataformas tremendamente frustrantes -das menos de diez saltos en el juego, y todos ellos son malos- y un último capítulo, con un paseo en barca, que empeora todavía más las cosas por un diseño jugable sin demasiado sentido.




No act without consequences


Empezamos en lo que parece un bosque con río, e iniciamos nuestro paseo por inercia ante gigantescas luces del cielo que caen como testigos. Pronto veremos los primeros edificios, que nos dejan entrever por su estructura que estamos en un Japón onírico, para finalmente encontrar, a pocos metros de allí, un perro que parece tan perdido como nosotros. El perro mira hacia un lago, que no parece querer cruzar, hasta que nos damos cuenta de que no lo hace porque entre las aguas hay algo acechando... ¡Nuestro primer Jumpscare-QTE!




Poco desarrollo tiene una historia sobre la que no puedo ser tan duro porque, honestamente, no me he enterado de nada tras jugar al juego tres veces. Esto parece ser la tónica general en todos los análisis y artículos que he ido leyendo estos días intentando encontrar una explicación, o algo que haga click en mi mente para abrazar un poco más la propuesta de Juan-Mod. Dividido en cinco capítulos, Shines Over: The Damned te llevará por paisajes algo repetitivos que tiran de potencia con Unreal Engine y sus Megascans, en una experiencia más relajante que terrorífica gracias también a una música ambiental bastante aceptable, de la que solo echamos de menos más presencia.


Perdidos en la nada


Los 15€ que se piden por el juego ante la aproximadamente media hora de duración no son el problema. El trato al terror, junto a unas mecánicas jugables tremendamente frustrantes que chocan con la propuesta relajante que se palpa en determinadas partes, sí que lo es. No me gusta ser duro con un juego tan pequeño, que tiene detrás gente que ha puesto su esfuerzo y dedicación, pero Shines Over: The Damned es una propuesta demasiado opaca, que no llena ninguno de las patas que componen un videojuego.




Copia de prensa proporcionada por Firenut Games.


Lecturas recomendadas


Se puede hacer un walking simulator que esconde una capa onírica y un mensaje opaco, si no, que se lo digan a los inventores de la fórmula como vimos en el análisis de Dear Esther en su Landmark Edition. El caso de Shines Over: The Damned, desgraciadamente, se asemeja más a esos walking simulators sin corazón ni cabeza, donde todavía hay uno que brilla con fuerza como demuestra el análisis de The Lost Valley.

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