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4 oct 2023

POR FIN HE SENTIDO LO QUE ES THE LAST OF US PART I - ANÁLISIS

 

Como jugador de PC, he jugado a The Last of Us Part I en las peores condiciones posibles, y con todo y con eso, me ha enamorado.




No es que tuviera yo una guerra personal contra The Last of Us, uno de los juegos más laureados de los últimos tiempos. Era más bien lo contrario, que Sony no miraba con buenos ojos esto de los PCs. Ahora que estamos en esta etapa aperturista, por fin he podido jugar a The Last of Us, una década después de su lanzamiento. Creía que era un juego que iba a estar condenado por unos cuantos motivos que veremos a continuación, pero con todo en su contra, se ha colocado como una de las experiencias más intensas que he tenido jugando a un videojuego.


Sentí en todo momento que jamás iba a poder hacer este análisis, que jamás iba a poder jugar a The Last of Us. El tren partió hace una década, y las condiciones en las que lo estaba jugando eran de todo menos apropiadas para valorarlo. Más resignado que ilusionado, comencé la partida para comprobar todas sus virtudes, y a mitad de juego, cuando empezaba a sentir que estaba ante algo sin igual, decidí parar para intentar controlar mis emociones, para intentar contextualizar y buscar qué era lo que estaba sucediendo.




En ese momento, todo estaba claro ante mí: "Estás jugando a un juego que salió hace una década, del que llevas oyendo que es el mejor juego de todos los tiempos innumerables veces durante todos estos años. Pero no estás jugando a eso, estás jugando a The Last of Us Part I, estás jugando al remake que salió hace menos de un año, y que presumiblemente lleva todas las mejoras visuales y jugables que Naughty Dog aprendió en 2020 con The Last of Us Part II". Sentía que estaba, literalmente, elevando a la excelencia a un juego que, en realidad, tiene sus virtudes en los avances tecnológicos y no tanto en el juego en sí. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que por mucho que estuviera jugando a The Last of Us, esa no era la experiencia de la que se ha hablado tanto durante estos años.


Pero sufrí un revés que jamás esperé. En el pequeño paréntesis mental que tuve para asimilar que lo que estaba pasando era que estaba valorando las cualidades del remake, decidí buscar el gameplay del The Last of Us original de 2013. Decidí abrir los ojos para comprobar como mi sexto sentido me había traicionado. No, The Last of Us Part I no es sobresaliente por ser el remake, lo era en 2013, y lo sigue siendo en 2023. Descubrí con total sorpresa que un juego de PlayStation 3 tenía absolutamente toda la misma base, con su jugabilidad y mecánicas, que tiene el remake. Quitando alguna mejora de calidad de vida que pude sentir, tenía delante de mí un despliegue técnico y jugable sin precedentes, y habiendo cerrado los ojos durante todo este tiempo con la esperanza de algún día poder jugar The Last of Us, comprobé que todos los piropos se quedaban, si acaso, cortos.


Es más complicado hacer algo que destaque con un montón de cosas que están tan manidas, que llegar con una idea refrescante y brillar con ella, aunque el resto de patas de esa mesa cojeen.


Todo lo que llevaba sintiendo en mi partida estaba allí: la inteligencia artificial enemiga -la aliada tiene tirón de orejas- a niveles que solo recordaba en Half-Life (Valve Corporation, 1998) o F.E.A.R. (Monolith Productions, 2005), el diseño de niveles revuelto pero a la vez definitorio de la experiencia, el coqueteo con el survival horror y la gestión de recursos y, sobre todo, una acción natural, con cero orquestación, que convertía cada escaramuza en una mezcla de improvisación y estrategia como ningún otro juego me ha permitido. La inteligencia artificial unida a las propias mecánicas jugables consiguen escenas de acción de película, y permiten, en un sistema tan encasillado como es un third person shooter de base, afrontar multitud de situaciones sin que se repita ni una de ellas a lo largo de toda la partida. La propia Naughty Dog parece darse cuenta de esto, y en lugar de diseñar escenarios de combate con los enemigos apropiados para ello, decide abrazar esta naturalidad y plantarte, en un mismo momento, enemigos que requieren de sigilo con otros que requieren de acción directa, tal y como pasaría en la vida real. La vuelta de tuerca la encontramos en Left Behind, el DLC que se incluye en la versión de PC, y que juega todavía más con las interacciones entre los enemigos, tal y como hacía, y de nuevo lo mencionamos, Half-Life. El sistema de combate es tan bueno que, en lugar de maldecir estas situaciones que abrazan el descontrol, se sienten tan naturales que se sigue con ellas. Ser detectados en una estrategia de sigilo no me empujó a volver a cargar partida nunca, sino a intentar solucionar el caos que se había generado por haber cometido mi error.




Las secuencias cinematográficas son otro nivel. Las imágenes de vídeo en The Last of Us Part 1 -el remake, para que nos entendamos- ofrecen animaciones faciales sobresalientes, pero al buscar el original y verlas, no os miento si os digo que tuve que comprobar si estaba viendo las del remake o no. Este ambiente cinematográfico, o como despectivamente se esgrime definiendo como "pelijuego", se mantiene en la propia jugabilidad gracias a la mencionada inteligencia artificial y a unas animaciones sin competidor posible y que, no nos engañemos, tienen detrás una cantidad monetaria y de horas de trabajo que coquetean con la ilegaliidad. También ayuda, y no poco, unos personajes cuidadísimos cuyas relaciones interpersonales van evolucionando a lo largo de la aventura, en una feature que repetimos muchas veces pero pocas acaba teniendo el mismo sentido que tiene en The Last of Us.


En definitiva, vosotros tendréis un montón de recuerdos ligados a The Last of Us. Un momento de la historia trascendental concreto, esa escaramuza concreta que os resultó irrepetible, un diálogo que se os haya quedado grabado... Por falta de momentos en The Last of Us, no va a ser. Para mí, en cambio, el momento con el que me quedo es en el mismísimo water -la contextualización que nadie pidió-, metiéndome a YouTube para ver el The Last of Us de 2013 y comprobar que era tan bueno como el del remake.




Cuando veía alguna cosa de The Last of Us durante todos estos años, no acababa de entender qué pasaba con él. Veía que "en un apocalipsis de zombies, los peligrosos son los humanos", veía esa chaqueta manida de todo superviviente, veía ese andar en cuclillas para agarrar al enemigo desprevenido de turno, veía ese hombre rudo con el amargor que solo te otorgan los años teniendo que lidiar con el desparpajo de esa joven adolescente, veía, en definitiva, ese The Walking Dead+Soy Leyenda, con esos escenarios de las grandes ciudades tomadas por la naturaleza, esos puentes derruidos que invitaban a buscar rutas alternativas y esas pseudotribus que viven en comunas que han conseguido sobrevivir con autonomía, donde todo parece muy bonito pero luego no lo es. Pues sí, The Last of Us es todo eso y marca todas las casillas unas cuantas veces, pero aquí está el asunto: que incluso sabiéndolo y no sintiendo que The Last of Us haga algo verdaderamente revolucionario, me pareció que todo estaba presentado de forma sublime. Como he dicho más de una vez en otros análisis, me parece que es más complicado hacer algo que destaque con un montón de cosas que están tan manidas, que llegar con una idea refrescante y brillar con ella, aunque el resto de patas de esa mesa cojeen.


Por último, ya sabéis que tengo debilidad por otra clase de juegos. Ya sabéis que sagas como Persona, Silent Hill, Yakuza o Danganronpa son capitales en mi vida, y no dudo en catalogar a Shadow of the Colossus como el mejor juego de todos los tiempos. En definitiva, que si bien disfruto de todos los juegos el ingrediente japonés me da un plus a la hora de quedarse dentro de mí que ningún otro me da. Esto, sumado a todos los topicazos que menciono en The Last of Us, unido también a mi dificultad a la hora de ponerme a ver, por ejemplo, una película o serie de televisión de este estilo, y rematado por el hecho de que iba a llegar diez años tarde a él y con un port que ha sido tremendamente polémico por el estado en el que ha salido, daban un caldo de cultivo ideal para que ahora estuvierais leyendo un análisis reconociendo sus virtudes pero recalcando que, o he llegado tarde, o que simplemente no era para mí, con un notable discreto como colofón final. Por fortuna, todavía me quedan sorpresas en esta vida.




He comprobado lo que llevabais diciendo más de diez años y no me acababa de creer, solo me queda ver si pasa lo mismo cuando decís que The Last of Us Part II es incluso mejor. Con lo que me ha gustado este, me cuesta creerlo, pero no estoy yo como para volver a poner en duda vuestras afirmaciones sobre The Last of Us.




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