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3 feb 2022

AI: THE SOMNIUM FILES - ANÁLISIS


Spike Chunsoft, de la mano de Kotaro Uchikoshi como director creativo, nos trae el inicio de una saga completamente nueva que vio la luz en 2019 y que abre una nueva línea de desarrollo independiente, a pesar de que el juego da indicios de que se engloba dentro del mismo universo que Danganronpa y Zero Escape. Spike Chunsoft vuelve a reinar en el terreno de las visual novel, y en AI: The Somnium Files volveremos a encontrar sus señas de identidad, pero a la misma vez patina en un contexto cultural que cada vez es más complicado justificar de cara a occidente.





AI: The Somnium Files es netamente una visual novel con algunas partes de puzle. El juego de Spike Chunsoft (Danganronpa, Zero Escape) se divide en pura investigación representada por una visual novel clásica, algunas escenas de acción aisladas con QTEs y una resolución de puzles sujetos al tiempo como mayor enemigo, donde tendremos que apostar por la intuición más que por la lógica dentro de las consciencias que vamos abordando, y es que AI: The Somnium Files narra los acontecimientos alrededor de un asesinato que está investigando Kaname Date, detective de un departamento secreto capaz de introducirse en la mente de los sospechosos para extraer la información necesaria para resolver los casos. Bajo esta premisa, y tras descubrir su conexión con la víctima -en el primer minuto de juego, tranquilos-, iniciamos una serie de crímenes a resolver que están interconectados y que arrastran más conexiones una vez que se ponen sobre el tablero todos los personajes, abrazándose definitivamente el whodunnit.


La parte central la encontramos en el propio concepto del juego. "AI" tiene múltiples significados que acaban siendo la principal idea que pulula en todo momento. Desde algo más superficial como que su pronunciación equivale a eye en inglés, pasando por las siglas de Artifical Intelligence, hasta algo más profundo como es el hecho de que "ai" en japonés significa amor, temática presente en todo momento de distintas maneras. Así nace Aiba -otro juego de palabras con eyeball-, una inteligencia artificial con forma de ojo que Date lleva implantada en su ojo izquierdo, capaz de salirse del mismo y manifestarse de distintas formas cuando es conveniente, y que le permite, entre otras cosas, ver dos escenarios distintos a la misma vez, usar visión de rayos X, escanear temperaturas corporales y, sobre todo, tener acceso a toda la red en cualquier momento para solicitar o contrastar cualquier información, además de tener capacidades de análisis de situaciones y otorgar soluciones óptimas ante escenarios imposibles.




Así pues, AI: The Somnium Files es capaz de mostrarte un asesinato de una manera tremendamente cruel y plástica, invitándote a entrar en la mente de un sospechoso para descubrir mundos opresivos y mostrándote giros argumentales remarcablemente inspirados con una proyección de madurez importante, y a la misma vez es capaz de plantarte una escena absurda donde decenas de guardaespaldas pretenden matar a Date, pero éste sale corriendo hacia el centro de un estanque engañado por Aiba tras hacerle creer que allí se encuentra una revista porno con el fin de ponerse a salvo de un rayo que Aiba ha calculado que va a caer en el agua, llevándose por delante a todos los guardaespaldas. Este tipo de cosas que sólo se ven en Japón demandan una fascinación por su cultura que no todo el mundo es capaz de digerir, pero que una vez lo consigues, no puedes parar de demandar, convirtiéndole de alguna manera en el mejor peor juego. Desgraciadamente, también es el peor mejor juego, porque la otra parte cultural retrógrada está especialmente presente, con comentarios que para mi gusto cruzan barreras que no puedo saltar por alto por mucho que intente entender su contexto cultural. Comentarios desafortunados que no sólo interrumpen el ritmo por inapropiados, sino que también escuecen más por convertir al personaje principal, con el que deberíamos sentir cierta sensación de proyección nuestra en pantalla en el juego, en un personaje excesivamente cómico en situaciones inadecuadas y, por qué no decirlo, detestable en tantas otras.


Spike Chunsoft vuelve a reinar en el terreno de las visual novel, y en AI: The Somnium Files volveremos a encontrar sus señas de identidad, pero a la misma vez patina en un contexto cultural que cada vez es más complicado justificar de cara a occidente.


El juego de Spike Chunsoft consigue presentar muy pocos personajes y centrar la profundidad argumental en ellos. El guion y los actores de doblaje tienen un papel fundamental en un juego que es consciente de que ha reunido a un elenco de personajes capaces de resultar tan interesantes como para llenar la treintena de horas que se vienen, siempre y cuando busques el final completo. Si bien estas incursiones a la mente de los personajes, en una idea manifestádamente inspirada en Policenauts (Konami, 1994), son el lugar donde el juego se pone más creativo, lo que le acaba otorgando más personalidad es su propuesta final de abrazo al concepto básico de las visual novels modernas, y esto es, la presencia de varias rutas a seguir en función de nuestras decisiones. No es tanto su ejecución, como su presentación y lo que implica dentro del propio juego. Un tablón clásico de hilos de cualquier detective que se precie, sirve de esquema central desde donde saber qué rutas posibles podemos seguir, y no sólo eso, sino también transportarnos al momento justo donde se produce la elección, sabiendo en todo momento sin necesidad de ayuda externa cómo acceder a cada una de las rutas y llevándonos a distintos finales... o no, porque una de las particularidades es que algunas de estas rutas se bloquean hasta que no avances por otras, creando así una premisa de universos paralelos que el juego adopta autoconscientemente, y dándonos una muy particular sensación final de que, a pesar de que existen incoherencias obvias -personajes que mueren en unas rutas y en otras no, por poner un ejemplo fácil-, todo forma parte de un mismo hilo argumental. Mientras un fin de fiesta con una coreografía de baile que luego desbloqueas como extra con el objetivo de que te la puedas aprender -de nuevo Japón siendo Japón- acompaña a los créditos, sientes que esa estructura única, es lo que acaba justificando todo. Spike Chunsoft consigue que no te enfades con un juego que puede estar entre lo más obviamente incoherente que probablemente se ha hecho, consigue que abraces una nueva forma de narrativa donde el todo tiene sentido incluso cuando sus piezas son diferentes, como si trajeras de un puzle distinto una pieza que encaja perfectamente con el que estás haciendo. AI: The Somnium Files es como juego una proyección de los propios puzles que te encuentras dentro de él mismo, esos puzles ilógicos dentro de la mente de los personajes que rozan el ensayo y error, donde la intuición será tu única herramienta. AI: The Somnium Files es una suma de los conceptos de todas sus rutas, pero no de lo que ocurre en ellas.




La secuela está a la vuelta de la esquina. AI: The Somnium Files -nirvanA Initiative- verá la luz, salvo retrasos, el 24 de junio de 2022 y promete un nuevo reparto de personajes memorables que no tengo dudas va a conseguir. Si bien no he quedado contento con muchas cosas de esta primera entrega, sí que me ha dejado un poso lo suficientemente positivo como para tenerle todas las ganas del mundo. Esperemos que siga apostando por esa estructura tan valiente y única -tampoco tengo dudas de esto-, porque alejarse de ello lo convertiría en una visual novel más.




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