lunes, 10 de diciembre de 2018

The Dark Occult (The Conjuring House)

Lo he pasado pero que muy mal jugando a The Conjuring House, y no precisamente por su terror.




Lo primero, el juego se llamó en sus inicios The Conjuring House y así es llamado en este artículo porque, vaya, cuando lo escribí así se llamaba. Probablemente para esquivar problemas con copyright el juego cambió su nombre a The Dark Occult.

Es tremendamente llamativo lo irregular que es este juego. He jugado a todo tipo de juegos, de todo tipo de presupuestos y de todo tipo de condiciones. Juegos amateur, juegos profesionales, indies, AAA, juegos retro, surrealistas, ambiciosos, pretenciosos y acomplejados, pero nunca me he encontrado lo de este The Conjuring House, que fácilmente podría ser el juego más irregular que he visto en lustros.

Explicar esta inestabilidad es sencillo. The Conjuring House es visual y técnicamente un título inesperado. Su potencia gráfica unida al hecho de que no es un juego que haya sido programado en un par de meses hacen pensar que podríamos tener un juego del estilo de Layers of Fear, un juego indie, con un presupuesto aceptable que no llegaba a superproducción pero con la buena ambición de los creadores se convirtió en un favorito instantáneo en este BloJ. The Conjuring House tenía de alguna forma todos esos elementos, e incluso recordaba a grandes títulos como Resident Evil 7 o el coitus interruptus que fue PT (Silent Hills) gracias a su propuesta de terror en primera persona con un apartado visual de alto nivel.


Introducción atrapante para una historia algo típica. No me importaba mucho. Quería atmósfera, quería sensaciones por encima de otra cosa y The Conjuring House no tardó en mostrar su verdadera cara. Estamos ante un juego de terror clásico de jumpscares pero de los malos, de esos que te generan el monstruo en cualquier punto del mapa y el diseño es tan paupérrimo que te condena. Durante mi partida me encontré muy pocas situaciones diversas, y conforme lo iba jugando la cosa iba tornándose peor y peor.

El diseño va mucho más allá de dejarte vendido cuando al juego le parece. Prepárate para perderte en una mansión con un tamaño absurdo y, sobre todo, unas habitaciones que se repiten una y otra vez haciéndolas indistinguibles unas de otras. El juego pide a gritos la presencia de un mapa, y, la verdad, más allá del resto de puntos flacos que pueda tener, estoy convencido de que con un mapa el juego sería al menos jugable -un buen mapa con anotaciones a ser posible, puestos a elegir...-.


La última broma de The Conjuring House es de las más dolorosas. Grabado manual en las habitaciones pertinentes como si fuera esto Resident Evil y sus máquinas de escribir. No existen checkpoints y no existen guardados rápidos. "No es para tanto", dirá más de uno. Os invito a que juguéis un juego con grabado de este tipo cuando el mismo juego te deja vendido en múltiples ocasiones porque genera el monstruo en un sitio sin salida y también os invito a que juguéis con este tipo de grabado con escenas de vídeo que no se pueden pasar.


El mal diseño condena a este juego. Mal diseño a todos los niveles. Me cuesta entender cómo un juego con un trabajo técnico tan remarcable se olvida de una manera tan tosca de que es un juego.


Copia de prensa proporcionada por Rym Games. En ningún momento las opiniones vertidas en este texto se han visto influenciadas por este hecho.

2 comentarios :

  1. QUE DECEPCIÓN TU ANALISIS... ES UN JUEGAZO Y NO ENTIENDO POR QUE NO QUIETARON EN FISICO

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    1. Hola! Gracias por comentar.
      Me alegro de que te gustara, a mí me pareció bastante malo. Quizá si no existieran otros tan buenos como Layers of Fear o alguno más del estilo me hubiera gustado más, pero no ha sido el caso.

      De nuevo gracias y cuídate!

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