sábado, 10 de noviembre de 2018

Abzû

Vives contenta, siendo sirena eres feliz.



Giant Squid nos trajeron en 2016 un juego de esos que van de nada. No son pocos los juegos que aparecen en la lista de análisis con esa condición, y la verdad es que no acabo de entenderme a mí mismo cuando se trata de evaluarlos. A veces pienso que todo depende de cómo me haya levantado ese día, y otras veces pienso que el mero hecho de jugarlos con determinadas ambientaciones -combinaciones LED de tu habitación para crear más inmersión- cambian mi percepción. En definitiva, tengo la sensación de ser especialmente injusto con estos juegos. No es exactamente el caso de Abzû. Si bien no puedo estar seguro diría que Abzû me gustaría en cualquier caso. No imagino un escenario donde no me gustara. Tanto es así que lo jugué dos veces seguidas, cosa que pasa en un 1 % de los juegos que juego.

Abzû es simplemente un paseo por el fondo marino, donde criaturas reales e inventadas pululan por escenarios que recuerdan a antiguas civilizaciones extintas. En lo profundo de todo esto, una de esas historias donde sólo podemos divagar, y un acabado excelente que le hace ser uno de esos juegos minimalistas sin interfaz y casi sin FX. La música, eso sí, adquiere un papel bastante protagonista y no es un mero acompañamiento.


¿De qué va Abzû? Pues de bucear con un control extremadamente fino -al fin y al cabo jugablemente no hay más esfuerzos- que da una sensación de libertad de movimientos muy pocas veces vista. Esas zambullidas a toda velocidad jugueteando con el mar forman parte icónica de Abzû, y aunque el juego en ningún momento te insta a ello, creo que todos lo hemos hecho porque es algo natural impulsado por el refinado control.

No hay nada más en Abzû, porque simplemente es un juego precioso. Tuya es la decisión de quedarte una hora en cada zona viendo la fauna y cada uno de los detalles de sus imaginativos escenarios, o avanzar a toda velocidad finiquitando el juego en dos horas. Ambas opciones te reportarán una experiencia audiovisual muy sincera, cosa que suele ser difícil en este tipo de juegos. Abzû acaba siendo casi como un sandbox donde tú marcas tus ritmos y donde no hay un propósito definido. Pero no os quedéis con esa idea de sandbox porque estamos ante un juego lineal donde, por mucho que hagas tiempo observando cada rincón, no debería llevarte más de 5 horas. Una experiencia completamente guiada con altibajos que van más allá de esa idea de sandbox que se atisba muy en el fondo.


Suena ya a topicazo, pero es así: Abzû es uno de esos juegos ideales para ese jugador que acaba de terminar un juego de 60 horas.


2 comentarios :

  1. Ufff, el juego se ve precioso y eso de perderte en la inmensidad del mar mientras nadas con todo un banco de peces multicolores es algo que encuentro atractivo, tarde que temprano lo compraré.

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    1. No lo dudes, es un buen... ¿juego? Ya me entiendes.

      Eso sí, no quiero que lo que he comentado de "sandbox" tenga mucha fuerza. No es un juego donde puedas "perderte en el mar", es más lineal que todo eso, pero sí que te ofrece la posibilidad de otorgarle tú tu propio ritmo.
      Seguro que, por lo que comentas, te gustará!

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