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13 jun 2020

STREETS OF RAGE 4 - LA ESPERA MERECIÓ LA PENA

26 añazos hemos tenido que esperar para que, aquellos que consideramos Streets of Rage la cabeza de los beat 'em up, recibamos una nueva entrega numerada. 26 largos años prácticamente a la sombra que hicieron que recibir el anuncio de este Streets of Rage 4 generara unas expectativas demenciales. ¿Habrán podido cumplirlas? ¿Estará a la altura de la trilogía de Sega original?


29 abr 2020

STREETS OF RAGE 3 - EL PEOR STREETS OF RAGE

A un día del lanzamiento de Streets of Rage 4, El BloJ no podía estar completo sin el análisis de su tercera entrega. Hoy no tan sólo hablamos de Streets of Rage 3, también hablamos de por qué su segunda parte era tan buena.


29 sept 2013

Streets of Rage

Os hablaba hace un tiempo de lo maravilloso que era el Streets of Rage de Mega Drive. Tiempo después, me ha dado por jugar a algo de Game Gear, que gracias a la emulación me permite jugar más de diez minutos sin que se gastaran las pilas, y qué mejor juego que el propio Streets of Rage para intentar borrar un poco el mal concepto que tengo de la consola.

Me luce a mí poner portadas agrietadas

Los primeros minutos (esos que te duran las pilas) son difíciles. Sin embargo, la curva de aprendizaje del juego es brusca. Esto, que queda como muy guay, lo que viene a decir es que el juego empieza a molar cuando te das cuenta de que tus puñetazos son absolutamente inefectivos. La típica secuencia de cuatro golpes de cada luchador (aquí sólo existen Axel y Blaze, nada de Adam) no vale para nada más que para recibir una soberana paliza por parte de los punkis que emanan en el juego. Esto queda compensado por un aumento del daño del resto de ataques básicos. Además de la ineficaz secuencia clásica tendremos la patada voladora y las dos llaves reglamentarias. Una, cuando cogemos al personaje de cara, y otra, cuando cogemos al personaje de espaldas. Se han eliminado los rodillazos.

Diga no a Adam

Es un juego de una calidad considerable. A pesar de sus evidentes carencias puede ser el mejor beat 'em up de Game Gear (no hay gran competencia tampoco). Se han eliminado un par de niveles con respecto a la versión de Mega Drive, y la verdad es que uno de los motivos para ponerse a jugar a Streets of Rage era llegar a ese maravilloso nivel del ascensor que aquí no está presente. Quitando todo eso, el personaje eliminado y los movimientos reducidos es bastante jugable.

Ahora bien, la dificultad ya es tema aparte. Además del hecho de que los puñetazos no valen para nada, lo cual hace el juego más difícil, hay un tremendo error que puede condenarte a la muerte inmediata. Además, es algo totalmente aleatorio que puede pasarte o no. Los macarras de turno golpearán muchas veces al aire, con su secuencia predefinida. Hay veces, y esto ocurre mucho, en las que si caes al suelo por un golpe estás condenado a morir empalizado. No tienes oportunidad de defenderte de la lluvia de puñetazos que se ponen a dar a tu lado mientras estás levantándote, y no tienes un mínimo segundo de inmunidad para salir de ahí y volver a pelear. He visto caer vidas enteras mediante este procedimiento, por lo que tiene un punto de dificultad aleatoria que no le favorece nada. Por otra parte, las batallas con los jefes de fin de nivel se han simplificado algo, o al menos a mí me parecieron mucho más fáciles (exceptuando el maldito gordo escupefuego que sigue siendo infernal).


Buen juego, que siendo inferior a su hermano mayor está a la altura. Puede ser una buena opción si estáis cansados de jugar la versión de 16 bits y también a la de Master System.

PUNTUACIÓN
6.5

22 feb 2013

Streets of Rage

Streets of Rage es probablemente uno de los juegos más representativos de todo el catálogo de SEGA. Si alguien te atacaba con las exclusividades de Nintendo cualquier seguero como yo podía defenderse con Sonic y, probablemente, con Streets of Rage. No obstante, si no te venía a la cabeza el nombre del juego, también podías ganar esa batalla dialéctica soltando hostias gracias a lo que has aprendido en Streets of Rage. Todo ventajas. La saga en su conjunto era maravillosa, y eran tres imprescindibles del catálogo de Mega Drive. Su segunda parte fue su cima, pero en la primera ya teníamos un fiel reflejo de lo que es una de las sagas más divertidas en la historia de los videojuegos, y que a día de hoy sigue disfrutándose igual.

Adam, Axel y Blaze. Hostia a la izquierda, hostia al centro y hostia a la derecha

Me he pasado mucho tiempo dando mamporros por las calles a todos los punkis que me iba encontrando. 1991 no era el mejor año para salir a pasear con una cresta de varios colores y ropa chunga, porque corrías el riesgo de cruzarte con Axel, Blaze o Adam y recibir sin motivo alguno una lluvia de patadas. Porque el desarrollo del juego no es más que ese, avanzar con uno de los tres personajes por distintas zonas de la ciudad y molerte a palos con todos sin preguntar. Un Beat 'em Up, sin duda el género más agradecido para ser jugado con dos jugadores, que tiene en Streets of Rage un pilar casi definitorio.

Parece mentira que algo tan simple pueda llegar a ser tan divertido. Es difícil de explicar que más de veinte años después de su aparición siga siendo un juego que siente tan bien. Ni siquiera podemos justificarlo diciendo aquello de que eran otros tiempos donde Schwarzenegger y demás compañía eran modelos a seguir por crujir a enemigos continuamente. En 2013 sigue siendo igual de reconfortante apalear a un matón entre dos jugadores.

Tres botones, que en Mega Drive no habían más hasta que apareció el mando de seis. Uno para golpear, otro para saltar y otro para llamar a un policía que se carga todo lo que hay en pantalla (y hace un daño considerable a los jefes de fin de fase). Sin embargo no todo es golpear sin más, ya que pronto debemos dominar el noble arte de las llaves que nos permite gozar de uno de los placeres más culpables del juego, tirar por los precipicios a nuestros enemigos.

Mi parte favorita, con Blaze a ser posible

Sobre la historia y todo lo demás, poco que decir. Un grupo de jóvenes policías cansados de tanta maldad por las calles dispuestos a barrerlas por las noches y acabar con el mayor exponente del sindicato del crimen. Seguro que ni cobraban las horas extra. Desde luego de uniforme no es que vayan, así que seguramente estaban haciendo las prácticas teniendo en cuenta su edad. Lo gracioso es que podemos optar por un final alternativo (únicamente en dos jugadores) donde nosotros mismos nos convertimos en el más malo de los malos. Ocho niveles con distintos jefes de fin de fase, los cuales se acaban repitiendo un par de veces. Sin duda estos enemigos finales serán los que más vidas se lleven. Que nadie deje de odiar en ningún momento a las gemelas que aparecen en el barco, porque son de lo más difícil que hay en todo el género. A día de hoy sigo sin saber cómo combatir exactamente a una de ellas. En cualquier caso, si vemos que esto no es lo nuestro, hay niveles de dificultad para regalar, en un juego que es probablemente el más difícil de los tres.

El hermano malo de Paquirrín vuelve a por nosotros
Si todavía hay alguien que no ha jugado a esta pieza angular de los videojuegos ha llegado el momento. Que no tenga miedo por si ha envejecido mal porque parece que hasta el paso del tiempo ha convertido al juego y a toda la saga en algo todavía mejor. Un buque insignia de SEGA y casi una razón para tener la 16 bits negra. Dejaos de infiltración y de tanta mierda y poneos a repartir sufrimiento corporal de una maldita vez.

PUNTUACIÓN
8