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jueves, 18 de marzo de 2021

MAN OF MEDAN - LA COMEDIA DE TERROR INVOLUNTARIA

Analizamos uno de los mejores peores juegos de terror que se han hecho.



Este juego pertenece a la edición ¿A Qué Juego Quieres que Juegue? #17, propuesto por @gadwind y elegido por vosotros en las encuestas mediante vuestros votos. El juego fue jugado en directo, y dada su naturaleza, esos directos están resubidos a YouTube para que podáis verlos. Os dará buena idea de mi partida y experiencia con el juego.


Estamos ante un juego de terror con una base de toma de decisiones y secuencias aderezadas con QTEs donde la muerte implica perder a un personaje de los cinco que componen en esta ocasión la trama. Más allá de lo que podáis ver en la partida resubida, he de añadir que he seguido jugando al juego fuera ya del foco del streaming para hacerme una idea de hasta qué punto las decisiones y caminos posibles dan un valor añadido al juego. Ya os adelanto que, si acaso, le resta.


Man of Medan es un juego que pertenece a un concepto superior llamado The Dark Pictures Anthology que pretende aglutinar una serie de títulos futuros -actualmente dos de ellos se encuentran en el mercado, con un tercero anunciado- con el terror y el misterio por bandera. Una antología de terror con pequeños títulos de duración escasa, muy centrados, que recuerdan a la época gloriosa del Creepshow pero que dejan atrás la gomaespuma y el terror de media tarde de un 31 de octubre para apostar por un enfoque más moderno y teóricamente serio, con un tono más similar al de American Horror Story. Esta estructura de serie que ofrece capítulos autoconclusivos con el único nexo del terror, es un formato que a mí personalmente me enamora, y este Man of Medan -primera entrega- ya podría haber sido el peor juego del mundo -y es que no creáis que esto no es así dentro de su género-, que sólo por esa apuesta no me imagino escenario alguno donde no me hubiera gustado. 


Tened pues, en mente, que el que escribe estas líneas nació para jugar a juegos así. Si no estás en el mismo barco, nunca mejor dicho, quizá convendría avisarte de que te vas a encontrar todos y cada uno de los clichés que las subproducciones de terror llevan lanzando durante décadas, donde los protagonistas son tan poco inteligentes y hay tantísimos agujeros de guión y pérdidas narrativas por el camino, que cualquiera con un mínimo de bagaje estará más cerca de escandalizarse que de pasarlo por alto. Man of Medan acaba siendo, también gracias a un doblaje como pocas veces he visto en un videojuego contemporáneo, en una comedia de terror involuntaria donde el terror se confunde con microinfartos producidos por todos los jumpscares que te están esperando en cada puerta que abras, hasta el punto de parecer una parodia. Es aquí donde llega la inflexión, donde eres perfectamente consciente de que el juego no tiene nada de parodia, y donde te das cuenta de que te estás riendo del juego y no con él.


La sensación es la de que estás ante un juego de terror que ha planteado un niño de diez años. Un niño que, eso sí, es un superdotado en programar animaciones. El aspecto técnico de Man of Medan es sobresaliente, y sólo se ve enturbiado por un escenario aburridísimo y repetitivo, con una oscuridad tan profunda que no deja disfrutar la potencia gráfica de la que sin duda puede presumir. Los personajes tienen una animación facial sobresaliente, pero es en sus movimientos corporales donde se llevan la matrícula de honor. Este tipo de animaciones tan precisas suele ir en detrimento de una jugabilidad algo más incómoda, y no, Man of Medan no es una excepción. Darse la vuelta de una manera humana, o intentar siquiera ponerse delante de un objeto para interactuar con él cuesta más de lo que debería en un videojuego, pero dada la naturaleza del título, es un peaje que se paga sin grandes dramatismos.


Man of Medan es un juego, a grandes rasgos, de toma de decisiones, las cuales pueden llevar a la muerte a algunos de sus protagonistas en una fórmula que recuerda de una manera muy generalista a Obscure (Hydravision Entertainment, 2004). Esta fórmula funciona bien a pesar de que siempre tienes la sensación de que el juego puede liártela en cualquier momento. Esa terrible sensación de que te hagan elegir izquierda o derecha sin lógica y acabes encontrándote con un destino fatal. En este sentido, Man of Medan funciona muy bien, y a poco que de verdad veles por la integridad de los personajes no deberías tener problemas al respecto. Otro tema es que tu cuidado con la toma de decisiones se vea truncado por culpa de unos QTE considerablemente exigentes en reflejos, pero a la misma vez bien claros gracias a una interfaz clásica que no quiere complicarte la vida en ese aspecto.


Ya sabéis que, en estos juegos de toma de decisiones, la pregunta que siempre acompaña es la de que si las decisiones verdaderamente importan, y quizá también sabréis, si habéis leído casi cualquiera de mis análisis en los últimos años sobre estos juegos, lo que yo pienso al respecto. Estamos en un momento donde rejugar juegos es casi un lujo. El que haya más ramales de historia o menos, es algo que cada vez debería darnos más igual, cuando lo que de verdad deberíamos valorar es que el juego consiga que te creas que tus decisiones importan. Me da igual que, una vez acabado el juego, realice una búsqueda sobre las rutas posibles para encontrarme que mi elección llevaba a la misma consecuencia, lo que de verdad me ha importado, es que cuando he visto las dos opciones en pantalla he sentido que en ese momento mi decisión sí que importaba. Esto está más unido a cualidades narrativas que a facilidad para hacer caminos alternativos. En ese sentido, no, Man of Medan no tiene precisamente cualidades narrativas a destacar, pero el hecho de que tus personajes sean casi meras vidas que puedes perder como si fuera esto el Super Mario World, le da un plus muy interesante. No es que el juego haga maravillas para que empatices con los personajes y, cuando llega el momento, quieras salvarle, eres tú, egoístamente, el que se quiere colgar la medallita de "me he pasado este Mario sin perder ni una vida".


Lo que acabamos teniendo es un juego muy corto, que se apoya en la excusa de tener varias rutas para fomentar su rejugabilidad y desbloquear todos sus coleccionables. Para mi gusto, hubiera venido mejor menos alternativas y más contenido en la propia partida. No da tiempo a explorar esa innecesaria apuesta por los perfiles de personalidad que se van completando en función de tus decisiones e incluso las relaciones de afinidad con los demás personajes. Estamos hablando de atributos de personalidad que en teoría nosotros vamos perfilando, de cinco personajes distintos, en un juego que a duras penas llega a las cinco horas de duración.


Me he reído muchísimo con Man of Medan. Me lo he pasado muy bien con él, y esto no habla del todo bien de lo que creo que Supermassive Games pretende. En lugar de la película de terror que me pongo con auriculares y la luz apagada, para mí ha sido como esa película de videoclub que alquilaba con mi primo para verla por la tarde y que rebobinábamos para ver cómo el cuchillo clavado en la víctima salía de dentro de su cuerpo. Un festival del humor involuntario que no dudaré en recomendar a determinado público.



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