viernes, 6 de noviembre de 2020

ASSASSIN'S CREED ODYSSEY - UBISOFT VUELVE A SER UBISOFT

Ubisoft se traiciona nuevamente y nos da un buen juego que, desgraciadamente, sólo es capaz de vivir de lo heredado.



Dice mucho sobre la saga Assassin's Creed, que una de las mejores noticias que alguien recuerda sobre Assassin's Creed es precisamente el hiato que existió entre Syndicate y Origins. Lo sobreutilizada que estaba la saga desde su lanzamiento la había convertido en una máquina de hacer dinero, que llevó a Ubisoft a lanzar una entrega anual de la saga desde la salida de Assassin's Creed II. Estamos hablando de que, desde 2009 hasta 2015, tuvimos un nuevo juego de la saga todos los años que pertenecía a la saga principal, como si la cosa se tratara de la enésima entrega del juego deportivo de turno. La cosa se agravaba muchísimo más si teníamos en cuenta spin offs que acompañaban a sus lanzamientos, e incluso aquél doble Assassin's que vio la luz en 2014 con Rogue y Unity con el único propósito de coger el pastel de mercado de ambas generaciones de consolas que convivían por entonces.


Si bien Assassin's Creed nunca fue un fracaso comercial, y la fórmula funcionaba, el agotamiento de los jugadores y de los que amábamos la saga más por constancia que por méritos propios era palpable. Tanto es así, que no veo necesidad de pararnos en ello. Ubisoft anunciaba el parón de la saga tras Syndicate para rediseñar la fórmula, y daba luz a ese increíble Origins que a día de hoy corona mi ranking personal de videojuegos de la saga con muchísima diferencia sobre el resto. Habíamos escalado lo suficiente durante los años, y se apostaba por dejar atrás la verticalidad para presentar un mundo abierto pero con una seria capa de RPG, que mamaba directamente de juegos como The Witcher. Un juego único, alejado de esa imagen de bugs y falta de pulido que acompañaba a cada nueva entrega de la saga. La demostración de que, oh, sorpresa, los juegos son mejores cuando se hacen desde la planificación y sin atosigar a los responsables, mirando más a los foros y opiniones que al reloj de la pared.


Si dicho hiato fue una de las mejores noticias para los que de verdad amamos la saga, la felicidad nos duró poco. Menos de un año después del lanzamiento de Origins, Ubisoft sacaba al mercado este Odyssey que hoy nos ocupa, dejando claro un co-desarrollo entre su anterior título y éste. El primer vistazo al juego nos deja claro que Odyssey recicla assets y gran parte de lo que vimos en Origins, pero, y ahora entraremos en materia más detenidamente, pierde por completo el alma y la sensación de novedad que volvíamos a tener con el anterior título de la explotada saga. Ubisoft volvía a poblar nuestro mapa de iconos y extendía la duración, para completistas, a cerca de las 300 horas a base de copiar y pegar localizaciones y objetivos en cada una de ellas. Origins podía pecar a veces de algo similar, pero no es lo mismo encontrarte una misma cueva con la misma disposición tres veces, que encontrártela quince. No exagero.


Entremos de lleno en el mundo de este Odyssey. Vamos a dar por hecho que conocéis Origins y que estáis al tanto de la saga, por lo que tened siempre en mente que, aunque este texto tiene una orientación muy negativa, no estamos ni mucho menos ante un mal juego. Sí que he de decir, y esto es algo muy personal, que acabé bastante decepcionado tras escuchar en boca de mucha gente que era el mejor Assassin's hasta la fecha. Esperaba mucho, muchísimo más, pero no deja de ser un reaprovechamiento de un juego tan bueno como era Origins, y eso no puede salir mal.


Odyssey pierde todo el ingenio que traía Origins. Una de las cosas que más me gustó y que más me sorprendió de Origins era la cantidad de estrategias que podías usar para afrontar el asalto a campamentos y localizaciones. Podías ir con tu arma bien afilada a acabar con todos siempre y cuando tuvieras el nivel suficiente, pero también podías idear estrategias que iban mucho más allá del sigilo, como envenenar un cadáver para montarlo en un caballo y azotarlo para que corriera con el cuerpo envenenado por el campamento contagiando a todos, podías echar a los cadáveres a los caimanes para eliminar pruebas, podías incendiar tus flechas acercándolas a hogueras de los barcos, podías, en definitiva, apostar por una creatividad para la que el juego estaba completamente preparado, y ni siquiera se dedicaba a sugerirte dichas estrategias porque descubrirlas era parte del juego. A todo esto, hay que unirle la disposición de las localizaciones, y como el diseño del mapa estaba ligado completamente a estas estrategias. El posicionamiento de enemigos, de lugares hostiles y, en definitiva, esa sensación de que todo estaba hecho más a mano que nunca. Odyssey pierde todo esto, y apuesta por cantidad por encima de calidad. La mayoría de estrategias han sido suprimidas y se está lejos de aportar otras nuevas, se han eliminado los clásicos dardos de locura y se ha minimizado todo a una batalla frontal -por la que el juego apuesta más que nunca gracias a un solvente sistema de combate- o a un sigilo estándar con pocas variantes.


Otro de los petardazos más importantes que pega Odyssey es el del diseño del mapeado en sí. Si antes hablaba más de fortalezas y lugares enemigos donde se inicia la acción, aquí hablamos de edificios, localizaciones y espacios abiertos "civiles", para que nos entendamos. La Grecia que tendremos será una maraña de montañas, ciudades y picos que convierten a este Assassin's Creed en un sitio demasiado agobiante, que hará que recuerdes con especial cariño aquellos desiertos de Origins donde poder respirar visualmente. Además, en Origins, por temas de tamaño pero sobre todo por temas de diseño, sabías en todo momento dónde estabas con mirar los edificios y el "color ambiental". Eran ciudades con personalidad, ciudades con alma, donde incluso los habitantes tenían qué decir, donde podías tener la sensación de vecindad y no de pop-up generado a tu paso. Más allá de esto, en un término mucho más tangible, Odyssey está repleto de templos que imponen la primera vez que se ven, pero que acaban haciéndose repetitivos por haber demasiados. El mismo templo de Apolo una y otra vez, el mismo templo de Artemisa una y otra vez. Únicamente ciudades como Atenas o Esparta tienen un punto de personalidad, y todo lo demás son pequeñas aldeas que repiten patrones sin más.


Dos son los pilares principales que diferencian a Odyssey de Origins, y suelen ser bandera de razonamiento para los que lo señalan como un mejor juego. Para mí, estos dos pilares, de los que esperaba mucho más, son los que precisamente acabaron acercando a Odyssey a la decepción. Estamos hablando de la historia junto a la toma de decisiones, y de la campaña naval.


Siendo directos, la historia se me hizo peor que la de Origins, principalmente por tener de Assassin's bien poco. Ni hoja oculta, ni nada más allá de un germen de los templarios-asesinos. Esto no deja de ser opinión subjetiva, preferí mucho más la historia de venganza de Origins frente a esta odisea familiar culebrónica que protagoniza Kassandra -no probé a Alexios-. Hasta ahí todo bien. El problema no está en la historia en sí, ni siquiera en su narrativa, el problema está en la implementación de la toma de decisiones, y en el moldeado de tu personaje. Odyssey no tiene memoria alguna, y cada decisión que tomas, cada comentario y cada acción son hechos completamente aisladoos de todo lo anterior. Así pues, puedes hablar con una persona y apostar por una Kassandra humilde, o una Kassandra escéptica, dar dos pasos hacia la siguiente misión y hablar como una Kassandra tremendamente arrogante o una Kassandra devota de los dioses en los que cree. No hay un progreso, no hay memoria. Mass Effect por ejemplo instauraba un sistema de diálogos donde algunas opciones estaban bloqueados porque tu personaje no tenía, por ejemplo, la suficiente rebeldía. Así, el jugador se ve de alguna manera forzado a crearse su propia psicología, pero el juego no hace nada por acompañarla. Esto tiene también relación, sobre todo en sensaciones, con los también novedosos romances en la aventura. Es todo tan básico, tan poco trabajado y tan irreal que bastará cruzar dos palabras con alguien para que ya tengas la opción de iniciar un romance, el cual terminará tan rápido como Ubisoft tarda en sacar sus secuelas para mirar al siguiente romance. No hay profundidad, no hay control, simplemente hay opciones que puedes o no tomar, pero puedes, si quieres, hacer el personaje más incoherente de la historia de los videojuegos.


Sobre la campaña naval, bueno, decirle campaña es demasiado. El añadido de los barcos puede parecer algo determinante con respecto a Origins de no ser porque estamos ante una versión mucho más inferior que la que teníamos en Assassin's Creed IV - Black Flag. De aquellas batallas increíbles contra barcos gigantes, con una variedad de armas y de estrategias que pasaban por tener en cuenta la dirección del viento, no queda absolutamente nada más que batallas -siempre entretenidas, eso sí- de camino a la siguiente isla, y donde el barco tan sólo te servirá de pasillo para encontrar la siguiente atalaya para no tener que volver a navegar nunca más. El único sentido de este añadido es el contextual, el hecho de que el desplazamiento por las islas se realizaba en barco, pero la verdad es que no tiene una función adicional más allá de llevarte del punto A al punto B. No hay, ni siquiera, un número aceptable de misiones relacionadas con ello que puedan explotar un poco más el sistema.


Vuelvo a dejar claro que estamos ante un buen juego. Que es una de las primeras opciones que se me pasan por la cabeza cuando alguien me pregunta por un juego para llevarme a una isla desierta. Un juego virtualmente interminable, que parece una broma de Ubisoft pero que tiene en su base las bondades de Origins. Parece que Valhalla, la próxima entrega, va a repetir plantilla. Confiemos que la nueva generación traiga otra reforma estructural y no quemen lo que Origins consiguió y acaben convirtiéndolo en un peor juego por inercia. Es triste decir que los que de verdad amamos esta saga, queremos más descansos que entregas.



4 comentarios :

  1. Pues a mi me aburrió tanto, que ni conseguí terminarlo, es más lo deje a medias después de 20 horas de juego, porque sentía que la historia no avanzaba, ni tenia nada interesante tampoco que contar. Creo que la estructura y diseño del juego es bastante regulero, cogiendo todo lo que hacia Origins bien y expandiéndolo todo de mala manera hasta que se vuelve cansino, mas por supuesto todo lo que aquí comentas.

    Vamos después de lo poco que cate este, dudo que por ahora toque el nuevo ni con un palo, pero quien sabe...

    Gran analisis y un saludo ^^

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    1. Me alegro de no ser el unico que lo piensa. A mi me parece un buen juego, gran juego incluso, pero hubiera sido mucho mejor con mucho menos contenido

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  2. Yo apenas tengo empezado origins y me aburrió bastante, le faltaba la chispa que tenía el 2, en parte porque la ambientación egipcia no es de las que más me atraen. Me atrae mucho más la griega, pero los defectos que comentas son Justo lo que creo que me va a aburrir, así que muy probablemente me lo ahorraré.
    A ver qué pinta tiene el valhalla

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    1. Si te aburrió Origins, que es un juegazo... Odyssey es lo mismo, con menos cosas, pero muchísimo más largo y expandido.
      Valhalla pinta terrible, desgraciadamente, pero con suerte es el último Assassin's de esta "plantilla".

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