Presentado como un juego inspirado en Paper Mario, Escape from Ever After promete no solo un gran disfrute durante sus docenas de horas de juego, sino también tocarte el corazoncito anticapitalista.
Versión del análisis en vídeo:
¡Esta vez sí! Flynt Buckler vuelve al castillo para derrotar de una vez a Tinder, una malvada dragona que lleva asolando a la villa cientos de años -o eso te han contado-. Tras numerosas batallas perdidas, sientes que va a ser tu día. La puerta principal se abre ante ti, y lo que antes era un silencio tenso hasta llegar a tu adversario ahora está plagado de ruidos de impresora, teclados mecánicos a vertiginosa velocidad, teléfonos sonando y un extraño aroma a café que no te cuadra con las aficiones de tu rival. Pronto, descubres que estás en Ever After Inc, una megaempresa que se ha adueñado del castillo para establecer en él su central de operaciones. Allí descubres que eres un personaje de cuento y que, tal y como le pasó a Tinder y al resto de cuentos del mundo real, estabais siendo "capitalizados" para sacar rendimiento a la empresa.
Sin más, y tras intentar hacerlo a tu manera, decides aliarte con tu propia adversaria, la cual ha dejado de ser una dragona imponente para ser un animal en miniatura que, eso sí, seguirá guardando el mismo mal carácter. Juntos, y con la ayuda de nuevos amigos que se irán uniendo, decidís acabar con los planes de Ever After Inc. desde dentro, empezando a trabajar para la empresa y consiguiendo así un ascenso que os permitirá llegar a la sede en el mundo real de la compañía y desconectar allí la tecnología que aglutina y esclaviza a golpe de burocracia a todos los personajes de cuentos.
Aprende a no ser capitalista
La premisa es muy atractiva, como podéis ver, y el juego no baja el ritmo en ningún momento. Ya puedo soltaros el topicazo de que Escape from Ever After no va a proporcionaros enormes carcajadas -alguna sí que caerá- pero sí que se asegura de que estés sonriendo durante docenas de horas -y eso son muchas horas-. Todo este contexto empresarial se mantiene durante todo el juego, por mucho que vayamos viajando a numerosas localizaciones y tengamos durante la aventura tantos cambios de tercio. Los empleados de Ever After Inc., tus compañeros de trabajo, gozan de tanto carisma como los personajes principales que te acompañan en la aventura, y todos ellos van con el ritmo del juego de una manera colectiva. El pirata que lleva la contabilidad, el vampiro que te vende ropa en las sombras y que lo pasa mal porque en el resort empresarial le va a dar la luz, Caperucita Roja pidiéndole que le lleves pan a su abuela, el zombie que espera pacientemente su cuchara para comerse la sopa porque no quiere parecer incivilizado, un Sherlock Holmes muy enamoradizo o el unicornio que te vende humo prometiéndote un paraíso de criptomonedas bien retribuidas. Todos tienen algo que aportar, y todos se acaban quedando en tu memoria porque todos tiene trabajada su personalidad y, sobre todo, su gag humorístico. Lo mismo pasa con aquellos que visitamos fuera de la empresa, y es que nuestra misión nos llevará a un montón de mundos ambientados en cuentos infantiles poblados por diversas criaturas que ven como Ever After Inc. pretende arrebatarles sus hogares.
Si pensáis en cómo va a ir todo, en cómo se solapa todo esto del capitalismo y derrocarlo desde dentro, unido con la ilusión, la creatividad y la magia de los cuentos infantiles y el poder de la amistad, probablemente llegaréis a una serie de topicazos en los que el juego, pues sí, cae, pero cae de una manera muy elegante, ya que todavía es capaz de plantar numerosos giros que pillan desprevenidos. Además, el ritmo del propio juego, junto con una excelente dirección que siempre lo mantiene fresco e interesante -especialmente potenciada por, como digo, la inclusión de mundos basados en distintos cuentos infantiles-, acaban por combatir cualquier clase de pereza ante situaciones previsibles. Su humor, sin duda uno de sus pilares, se mantiene blanco la mayoría del tiempo, y aunque su estética y enfoque parece pensado para niños, lo cierto es que lo veo mucho más atractivo para adultos. Todas las bromas de oficina, los QTEs de agarrar a tu compañero que se deja caer de espaldas para aumentar la confianza en el conjunto empresarial, los propios cargos inventados dentro de las oficinas que nadie entiende y las continuas referencias a recortes presupuestarios tienen más probabilidades de hacer reír a un cuarentón quemado de la vida que a un niño de diez años con todavía esperanzas por vivirla.
Sleepy Castle does what Nintendon't
Bueno, no, pero era demasiado jugoso como para dejarlo escapar. Sé que los Paper Mario, los juegos de los que bebe -a dos carrillos- este Escape from Ever After, son mejores en todo, pero no creáis que siento que se llevan tanta diferencia. Sí que hay un ingrediente obvio, e imposible de omitir, que es el del pionero, ya que el juego del que estamos hablando hoy no existiría ni en un 10% de no ser por la exitosa saga RPG de Nintendo, pero también quiero darle su mérito a un juego que, en muchos momentos, se me llegó a colocar por encima. Nos quedamos en la coletilla de lo mucho que copia uno al otro, pero no nos paramos a ver el mérito que tiene llegar a tocar el mismo nivel. Sí, tenemos todos sus elementos: la apuesta por pasajes de plataformas, RPG por turnos con QTEs, el apartado artístico e incluso la interfaz si me apuráis, pero incluso con todos ingredientes, Escape from Ever After destaca, precisamente, por lo intangible, por un humor que también comparte con la saga Paper Mario pero que consigue hacer propio e incluso más ácido y adulto, para acabar ofreciendo una aventura que, a todas luces, me parece redonda, simpática e incluso desafiante.
El sistema nos lo conocemos: atacar a enemigos y sincronizar botones y acciones para maximizar daños y, claro está, esquivas y bloqueos que nos permitan salir vivos de los combates. Para muchos con eso bastaría, pero Escape from Ever After va más allá, y consigue meter un sistema complejo en esencia pero simple en la práctica, donde cada personajes es idóneo para cada tipo de enemigo. Aquellos que atacan cuerpo a cuerpo han de estar pendientes de si el enemigo tiene su arma en punta o si la tiene elevada, mientras que otros que atacan a distancia tendrán que resignarse ante enemigos con escudos y similares, los cuales serán débiles a los que atacan desde arriba o a los que están preparados para saltarse las defensas. Rotar a los personajes y saber su forma de atacar es crucial para un juego que no aprieta mucho, pero que sí requiere que aprendas a jugar bien. Me recordó un poco al sistema de combate de Final Fantasy X (Square-Enix, 2001) no tanto en cómo permitía usar el relevo de manera casi gratuita, sino en cómo usaba su propio sistema jugable para no dejar a absolutamente ningún personaje fuera del equipo. Las peleas son, eso sí, un pelín lentas, y quizá un pelín repetitivas ya que, aunque hay un buen número de enemigos, es de estos juegos que te van sacando versiones mejoradas de los que ya conoces, a cambio de más fuerza y un mero cambio de color. No apuesta, eso sí, por la repetición y la subida de nivel, ya que hacerlo otorgará escasos puntos de experiencia, convirtiendo así a Escape from Ever After en un juego relativamente lineal como RPG. Eso sí, quedáis avisados, hay bastante contenido secundario en forma de misiones, coleccionables y desafíos como para tenerte unas cuantas horas extra más.
Nos hemos parado demasiado a hablar de un juego que se mueve mucho más por el corazón que por los mandos. Lo que empieza siendo un Paper Mario muy bien hecho y muy bien dirigido, que convence ya por eso mismo, acaba rasgando mucho más profundo de lo que esperabas para traerte una historia armoniosa con personajes memorables capaces de otorgarte sensación de bienestar a través de un humor limpio, elegante y a la vez cargado de sentido, con un mensaje levemente manido pero que consigue calar. Tengo claro que Escape from Ever After se ha llevado mi premio al empleado del mes y, no voy a engañaros, parece que puede tener un hueco en la cena de empresa de fin de año donde veremos quién se lleva el empleado del año.
Jugado en PC (Steam) con una clave de prensa proporcionada por Evolve PR.






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