jueves, 11 de julio de 2019

DREAMING SARAH

Bienvenidos a los mundos oníricos de Sarah.



Dreaming Sarah veía la luz en 2015 con Asteristic Game Studio en su firma y nos ofrecía un juego de aventura en un escenario abierto 2D con una base de plataformas como excusa jugable. En realidad, Dreaming Sarah no es tan diferente de un walking simulator no lineal -lo cual suena casi incompatible-. La vertiente plataformera está reducida al mínimo y al hecho de que no hay peligros y no se puede morir se le une una apuesta más cercana a la aventura gráfica atípica.


Y es que la estructura es la clásica de "usa esto con aquello", y sirve como principal motor de avance del jugador. Tardé cerca de dos horas en completar, al 100 %, Dreaming Sarah, y diría que casi una hora vagabundear por los sitios hasta encontrar dónde tener que ir. Estamos ante el clásico juego cargado de simbolismo y metáforas, lo que supone un impedimento al avance en muchas ocasiones.

En sí mismo, no es un mal juego, pero sí que hay varios que se desarrollan en un mismo ámbito con mayor éxito. Además, si tenemos en cuenta el año, 2015, esta desventaja se hace todavía más palpable. No tiene la mejor de las interfaces y el control no da para mucho, pero a veces falla. Sí que me gustó la historia en sí misma, e ir reconstruyendo la vida de Sarah a través de sus sueños para conocer su historia. Podría ir más allá y destrozar el juego poniendo aquí su sinopsis, que directamente te cuenta el final, pero tened en mente que tampoco es la bomba.


Un juego correcto, que irá desapareciendo en el tiempo a pesar de que cuando llegó tuvo su público.


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