lunes, 16 de mayo de 2016

Pit-Fighter

Salido en 1990 para recreativas, la versión que analizamos hoy es para Master System de Sega. Un port algo capado de más pero que transmite bien esas sensaciones de lucha callejera como pocos juegos han conseguido.


Lucha callejera, de esta de jaulas, apuestas ilegales, uso indiscriminado de objetos como armas y luchadores bravucones encantados de atacar a tus partes nobles y de golpearte mientras permaneces en el suelo. No te engañes, tú también eres así, pero te gusta pensar que tienes mucho más dignidad que esa panda de macarras.


Pit-Fighter llama la atención por dos cosas. Para empezar, fue el segundo juego en utilizar sprites digitalizados -esos tan característicos que terminaron de explotar en Mortal Kombat-. Se utilizaron actores reales para la captura de movimiento y se trasladaron dichos movimientos a cada uno de los personajes del juego -tres elegibles y unos pocos enemigos en la versión para Master System-. Segundo, la propia estructura del juego, que lo convierte en una especie de beat 'em up dentro del universo de los combates 1 contra 1. Es como jugar a una especie de Streets of Rage pero con un único rival. Esta sensación de beat 'em up callejero se concentra todavía más en el modo para varios jugadores que da lugar a batallas más multitudinarias -y traiciones severas-.


Es esa intersección de géneros tan parecidos lo que convierte a Pit-Fighter en un juego único en su especie dentro de sus propias carencias, que creedme que las tiene. Los sprites son bastante pequeños en la versión para Master System, y la jugabilidad es bastante mejorable. Si bien contamos con un considerable número de golpes teniendo en cuenta lo limitado del mando de la Master System, la realidad es que pasaremos el 80 % del tiempo utilizando la patada voladora, de enorme eficacia contra todo rival y que además nos permite adoptar una actitud algo cobarde de cara al combate. La razón de todo esto es que conservamos la energía de combate en combate, y entrar en un intercambio de puñetazos es de todo menos inteligente. Tras unos cuantos combates en los que se repiten enemigos y la tediosa fase del "Grudge Match" donde tendremos que vencer a nuestro doble, llegamos a una batalla final contra un enemigo que no difiere demasiado del resto.

Como juego está bastante bien, si nos remontamos a su época gana todavía unos puntos extra y sigue teniendo la personalidad que recordaba de pequeño. Ahora, como conversión para la consola de 8 bits de Sega queda un poco pobre.


5 comentarios :

  1. Pues no pinta mal esta versión. Gráficamente se le ve bastante cutre y se ve que cambiaron los sprites digitalizados por otros nuevos ahí dibujados, pero se ve que el control no es malo. Tengo que probar la versión de SNES, que si es tan mala como dicen igual la meto alguna vez en un Mierdas Míticas.

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    1. Bueno, cutre no, diferente, que para Master visualmente tampoco parece estar mal.

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    2. Entiendo lo que dices. De alguna forma los gráficos digitalizados son lo que caracterizaba a Pit-Fighter, y ver la reconversión es un tanto... rara. Fíjate por ejemplo en el Mortal Kombat de Master System, que era una versión muy digna sin prescendir de esos gráficos.

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  2. Mi ignorancia de la Master System es supina, mira que jugué en su momento al de Megadrive, pero este lo ignoraba.

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    1. La gracia la tiene el de Mega Drive o la versión arcade, no nos engañemos, pero bueno, no es mala versión ni mucho menos.

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