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3 may 2012

X Japan



X Japan es uno de esos grupos que poca gente conoce pero que está entre los que más discos han vendido en la historia de la música. Pioneros en su mundo y con una historia detrás más dramática que Toy Story 3. Una de esas bandas legendarias que cambian la música.


Todo empezó con las ambiciones de Yoshiki y su amigo desde la infancia Toshi. El fanatismo de Yoshiki por los Kiss le hizo desear tener una banda de rock, y aunque Toshi no tenía la misma personalidad que Yoshiki acabaron formando lo que se conocía como X en 1982. Era un nombre provisional, pero se acabaron quedando con él. Tras varias idas y venidas en los componentes el grupo empezó su andadura junto a Pata (guitarra), Taiji (bajo) y hide (guitarra). En 1986 Yoshiki fundaba Extasy Records con 21 añitos y X lanzó su primer disco, Vanishing Vision.

Yoshiki, influenciado por Kiss, veía en la puesta en escena y en el maquillaje uno de los pilares de su nueva banda. Mientras que Yoshiki y los demás no tenían problema alguno en manifestar su excentricidad con imposibles peinados y ropajes Toshi simplemente vestía como le decían. X era un grupo de speed metal por aquel entonces, y el disco vendió bien llevándoles por una gira bastante extensa. La música de X tenía que evolucionar mucho, y así lo hizo.


Llegaría el pelotazo en 1989. Blue Blood está considerado como uno de los mejores discos del grupo. Seguía siendo un grupo de speed metal pero que iba incluyendo muchas trazas de metal sinfónico. El buen gusto de Yoshiki por la música clásica y su talentosa habilidad para tocar el piano se traducían en canciones mucho más orquestales, melancólicas y sobre todo técnicas. La dualidad de Yoshiki como persona se dejaba ver totalmente ya en esta época, capaz de tocar la canción más melódica y bonita y al segundo estar aporreando la batería de una manera salvaje, hasta el punto de romperse el cuello y ser sometido a numerosas operaciones por ello, perder sensibilidad en la parte izquierda (creo que era la izquierda) de su cuerpo o desmayarse numerosas veces en el escenario. Ejemplo de su doble yo en el video.


Blue Blood incluía canciones pensadas para triunfar en América. Yoshiki siempre ha estado obsesionado con triunfar en los Estados Unidos, aunque nunca lo ha llegado a hacer al nivel que él quiere. Ejemplos de este tipo de canciones son Celebration o la propia Endless Rain, una de las mejores baladas del grupo hasta la llegada de Tears en el último disco. Endless Rain es una sencilla composición con un Yoshiki al piano pletórico y unos coros que resuenan en los conciertos durante más de veinte minutos. Pero Blue Blood también incluía, entre sus doce canciones, una obra titánica como Rose of Pain, primera clara antesala de una de las obras reconocidas por crítica y público como una de las más importantes de la historia de la música contemporánea, Art of Life.


Pero antes de Art of Life llegaría Jealousy, tercer disco que experimentaba más con el potencial del grupo. La otra antesala de Art of Life se encontraba aquí, con la dupla Es Dur no Piano Sen y Silent Jealousy. Se sigue tentando al mercado americano con canciones como Joker o Miscast, y hide se alzaba como el mejor guitarrista de toda Asia. Jealousy tiene entre sus canciones otra de las baladas más clásicas de X, Say Anything, que también se suele cantar a coro en los conciertos de la banda japonesa.


Art of Life salió en 1993, y se establece como una de las mejores obras realizadas en el mundo de la música. El disco, EP o como lo queráis llamar, se componía de una única canción titulada con el mismo nombre y que duraba 29 minutos donde Yoshiki explotaba todo su potencial al máximo. Todas sus facetas se recogían en su metáfora sobre la vida, que a día de hoy todavía sigue gozando de varias interpretaciones y detalles. Art of Life marcaba además el cambio de la banda, con la salida de Taiji del grupo por la relación de amor-odio que había con Yoshiki y la entrada de Heath, gran amigo de hide y que lo primero que hizo fue comunicarle a la banda que ya existía un grupo llamado X, y que debían cambiar el nombre. El resultado fue X Japan.

Art of Life fue presentado en un concierto que mejoraba todavía más lo oído en el disco. La canción se dividía en partes, empezando por la guitarra e incluía un solo de Yoshiki al piano que también está considerado como una de las piezas más enrevesadas y profundas de la música. Todo esto es objetivo, no es que lo diga yo, aunque yo también lo pienso. El solo empieza con una melodía limpia y sencilla y acaba convirtiéndose en caos y desorden (pero desorden ordenado, porque lo ves y parece que Yoshiki simplemente aporrea el piano y no es así). Es una metáfora de cómo la vida va generando complicaciones y se va ensuciando hasta el momento final. El video incluye subtítulos en español, no porque os quiera tanto como para haberlos buscados, es más porque el primero que encontré tiene eso de la inserción desactivada.



Después de Art of Life X Japan daba un cambio importante en Dahlia, su último disco hasta la fecha. Tan solo hide seguía metido en sus estridencias visuales mientras que los demás habían abandonado esa etapa. Dahlia está lleno de baladas, pero también grandes composiciones más rápidas como la propia Dahlia, una de mis canciones preferidas. En el disco veía la luz Tears, una canción que Yoshiki compuso a su padre cuando tenía diez años, tras encontrárselo colgado del cuello. Parece que Yoshiki no quería que esa canción viera la luz, pero hide le animó y acabó sacándola en Dahlia, siendo una de las baladas más bonitas de X japan. El video incluye un pedacito de Kurenai al final, pero es que no hay otro mejor.


Dahlia empezó una tremenda gira que agotó al grupo, y Toshi acabó comunicando que quería dejar la banda. Toshi se encontraba absorbido por una especie de secta, liderada por el hermano de su mujer, que literalmente le lavó el cerebro. Las razones por las que Toshi dejó el grupo fueron que se sentía demasiado triste y mal cantando esas canciones de X Japan. La decisión fue dar carpetazo a X Japan con un concierto de despedida donde las emociones estaban a flor de piel. Todos llorando, drama, muerte y destrucción, ya sabéis. The Last Live es un auténtico espectáculo musical y emocional.

Pero la historia de X Japan estaba por escribir. Mientras los componentes se centraban en exitosas carreras en solitario y Yoshiki en sus estridencias varias, fueron Yoshiki y hide los que hablaron de retomar la banda. No pudo ser, porque hide cometió un aparente suicidio (no está claro de si fue suicidio o accidente) en 1998. La banda tocó para él en su entierro Forever Love por última vez, momentos después de ver a un Yoshiki descompuesto, tembloroso y tremendamente afectado. Sus últimas palabras públicas fueron que la vida no tenía sentido sin X Japan, a pesar de tener la carrera en solitario más exitosa de todos los componentes.


Con el tiempo, X Japan se volvió a juntar aunque no han vuelto a sacar discos (a pesar de que el prometido nuevo disco lleva años anunciado). En 2007 aparecía I.V., la primera canción de X Japan desde su último disco (bueno, desde The Last Song), que anunciaba la vuelta al ruedo de X Japan y ponían música a la película Saw IV (y permitía el puente para que Yoshiki se metiera en la producción de Repo! The Genetic Opera). La banda volvió con los mismos componentes, sin hide evidentemente, con un video muy emotivo. Para los conciertos, el malogrado guitarrista era reemplazado por hologramas o por guitarristas de nivel que tocaron para X Japan en los multitudinarios conciertos de esos años. Finalmente, Sugizo, uno de esos guitarristas, fue incorporado a la banda como miembro oficial.


El año pasado la desgracia volvía a cebarse con el grupo con la muerte por suicidio de Taiji, primer bajista de la banda que había vuelto a tocar con ellos en un concierto, como si de una despedida involuntaria se tratase. Después de ello X Japan han sacado Jade, una bonita pieza que acentúa su carácter más sinfónico y melódico que ha sido bien recibida por los fans.

X Japan es la historia de Yoshiki, una de las personas más excéntricas que he visto con sus millones de proyectos paralelos que incluyen desde cómics con Stan Lee hasta coches de Fórmula 1. Uno de esos genios locos absorbentes de ego capaz de crear las obras más inolvidables, probablemente por la vida tan dura que le ha tocado. Y esa es la historia, bastante resumida y por encima, de una de las bandas más importantes y malditas de los últimos años, que todavía sigue en activo con ese disco que lleva al 99% como cuatro años.

18 abr 2012

Queen


Desde que tengo uso de razón escucho a Queen, y desde que tengo uso de razón ha sido mi grupo favorito. Desde que tuve mi primera cinta, Greatest Hits I (la misma que casi todos) me enamoré de ellos, no sé con cuantos años, pero unos cinco o seis. Ningún grupo desde entonces me ha hecho sentir que es mejor que Queen, y ya, en los años en los que estamos, dudo que exista alguno que llegue a ello. Desde su primer disco en 1973 (Queen) a su último en 1995 (Made in Heaven) han demostrado ser una banda planetaria. Casi todo el mundo conoce al grupo, consciente o inconscientemente, y no creo que haya una banda más universal quitando a los Beatles, los cuales podrían rivalizar en mi ranking con Queen acerca de su grandeza, pero nunca en cuanto a gusto.


Queen empezó siendo una extraña mezcla de Led Zeppelin con la mente de Freddie Mercury. Todas aquellas canciones extrañas que iban más allá del hard rock y que componía Freddie, como My Fairy King en el primer disco (Queen) o toda la segunda parte entera del Queen II, daban un resumen rápido de lo que era la banda en cuanto a estilo por aquellos principios, con coros infinitos y melodías únicas materializadas en las manos de un Brian May obsesionado con su ciencia ficción intergaláctica. Su Red Special sí que sonaba como de otro planeta.


Posteriormente, tras Sheer Heart Attack (el más heavy con diferencia) vino el pelotazo, ya por 1975 cuando nació A Night at the Opera, uno de esos discos perfectos donde nada sobra y que bien podría coronarse como el mejor de la historia. Death on Two Legs, toda una carta de “amor”, y una nueva demostración de lo que era Freddie en Lazing on a Sunday Afternoon, eran un principio atronador para un disco que cambió el panorama en la década de los '70. El resto de componentes empezaba a despuntar con sus composiciones, inolvidable el ’39 de May o el I’m in Love with My Car de Roger Taylor. De todas formas lo que perduró para la historia fue el Bohemian Rhapsody, una composición tan valiente como compleja que ha sido estudiada como una obra maestra. Quizá porque lo es. De todas formas A Night at the Opera es demasiado disco como para quedarse con esa pieza en concreto.

A Day at the Races estaba pensado como la segunda parte de A Night at the Opera, pero su calidad es bastante inferior al susodicho, aunque dejó varias pinceladas de Freddie nuevamente, como The Millionarie Waltz o la maravillosa Somebody to Love (estas canciones míticas de Queen no me parecen tan maravillosas como al resto de la gente porque las he oído un trillón de veces, no por otra cosa). Y bueno... luego estaba Drowse (no, el Pokémon no), la canción favorita de La Poyatos.

News of the World aparecía en 1977, y es uno de mis discos favoritos de la banda británica. De aquí proceden los himnos We Will Rock You y We Are the Champions, que le dieron a Queen la universalidad que mencionaba. De todas formas en este disco y en el siguiente (el infravalorado Jazz de 1978), Freddie no daba muestras de su chispa, o mejor dicho, de su mente. Era el mejor, sin duda, pero ya empezó el cambio hacia un Freddie diferente. Más cantante y menos originalidad en sus canciones, pero es que el torrente creativo de Freddie en los primeros años era absolutamente imparable. Hay excepciones originales como Mustapha o My Melancholy Blues. Ojo, que no estoy diciendo que Freddie pegara un bajón, únicamente hay que oir su pandiloca Don’t Stop Me Now o Jealousy para percatarse de ello, simplemente digo que estaba mutando.


Luego se produjo el cambio más significativo. Queen entraba en los ’80, y cagaban componían Hot Space en 1982. No es tampoco tan mal disco, pero el cambio es muy radical, y es una mera transición hasta la llegada del The Works en 1984, el mejor disco de la etapa más comercial de Queen, donde los sintetizadores reinaban en comunión con las guitarras. Alguien dijo, no recuerdo qué persona, que daba igual lo que cantara Freddie Mercury, siempre sonaba como un cantante de rock.

 
Bueno, que me he ido un poco del tema, Hot Space estaba plagado de canciones mediocres, como Body Language o Cool Cat, pero también de piezas para la posterioridad como Under Pressure o la marginada Action This Day (otra canción favorita de la Poyatos, que ama a Roger Taylor). Me gusta pensar en Hot Space como el disco necesario para The Works, y que si no hubiera existido no hubieramos tenido un The Works tan perfecto. The Works es la evolución final de Queen desde los ’70 hasta los ’80. Es un discazo, por muy comercial que sea (me río yo de los que emparejan la comercialidad con la mediocridad, porque se pierden verdaderas joyas, pero eso es otro tema). No hay canción que me deje con el culo torcido en The Works. Radio Ga Ga (casi lo pongo junto), la rockera Tear It Up o la inolvidable I Want to Break Free, que coronaba a Deacon como uno de los mejores compositores de la banda. Nueve canciones fueron suficientes para maravillar al mundo.


A Kind of Magic es un poco engañoso, porque tiene algo de banda sonora de Los Inmortales. Es un gran disco que no se percibe como uno de los mejores, pero analizándolo pieza a pieza te das cuenta de su grandeza. Por encima de A Kind of Magic quedó su gira, que daba aquel mítico concierto en Wembley que todos los amantes de la música deberían tener como cabecera(al igual que el Live Aid).


Después, por problemas evidentes de enfermedad de Freddie, Queen se convirtió en un grupo de estudio. Las giras eran lo que demostraban lo grande que era Queen. Cuesta mucho encontrar fallos en sus conciertos, pero es que más allá de la precisión se encontraba el puro show que montaba Freddie en cada una de sus actuaciones. The Miracle no brilló en absoluto, y no porque no tuviera una gira de presentación que lo ensalzara. Era un buen disco, pero si bien el resto calaba enseguida a The Miracle le costó mucho más. Puede que sea el peor después de Hot Space, aunque el himno de I Want It All (el cual hubiera pagado por ver en directo más allá de lo que vi en la gira con Paul Rodgers) o la propia The Miracle son de las mejores composiciones de Queen en la década de los ’80. El problema es que el resto no estuvo a la altura.

Parece mentira que su último disco con Freddie en vida, Innuendo, fuera hecho a correprisa, porque Innuendo es junto a The Works y A Night at the Opera el mejor disco de Queen (en mi opinión siempre, claro). Hay varias joyas en Innuendo, desde la propia canción que da el nombre al disco o la ida de cabeza de Freddie en I’m Going Slightly Mad que recordaba al Freddie de los primeros años. Todo el disco en general, de hecho, tenía mucho del Queen setentero, pero con una gruesa capa de lo que habían aprendido en los años ’80.


Por último, Made in Heaven daba carpetazo al grupo en 1995, con Freddie ya fallecido. Freddie dedicó sus últimos meses de vida para grabar todo lo que pudo y más, desde Innuendo se metía sesiones intensivas en el estudio para dejar el mayor recuerdo posible. Es por ello que me extraña mucho que Innuendo y el propio Made in Heaven tengan semejante nivel, pero así es. Made in Heaven, a pesar de ser un refrito de canciones en solitario en muchas ocasiones, es un señor disco, que actúa de una manera celestial y es sin duda el epílogo perfecto para una de las mejores bandas que ha dado el ser humano (esto es objetivo).


De Paul Rodgers y el resto de proyectos que pretendían revivir a Queen (metamos a George Michael también en el saco) mejor no hablar. Me alegro en cierta medida por ello porque me permitieron ver a Brian May y a Roger Taylor en directo, pero llamar a eso Queen, Queen+Paul Rodgers o Queen+Farruquito es ensuciar mucho el nombre de la leyenda, y eso que yo soy fan de Freddie Mercury, pero no soy uno de esos Freddienazis que asocian Queen con él y casi menosprecian el increíble trabajo del resto del grupo. Si todavía hay alguien que no le ha dado por escuchar a Queen todavía puede hacerlo, porque a pesar de los años los discos siguen sonando igual de únicos e irrepetibles.