La saga Golden Sun fue una de las más importantes de la
historia de las portátiles. Gráficos revolucionarios y todo un nuevo entorno
creado para Game Boy Advance que hasta tenía publicidad continuada en la tele
(y eso, para un juego de Game Boy Advance era bien raro). Su incursión en la
nueva generación de portátiles dividió bastante a los fans de la saga,
cosechando críticas tan buenas como malas por su excesiva poca falta de
genialidad.
Pero no seré yo el que hable mal de Golden Sun: Dark Dawn,
porque me ha parecido un señor juegazo. Está claro que los denominados JRPG
(RPG japoneses, para que nos entendamos) están muy de capa caída desde hace
muchos años. Su época dorada con la primera Playstation murió y dio paso a títulos
de corte bien distinto. Dark Dawn por tanto ya tuvo en contra su contexto.
Además de que no era la mejor época para un juego como Dark
Dawn, es más grave que el juego sea tan continuista en cuanto a lo que pasó en
Golden Sun. El primero de ellos a mí me gusto mucho, pero el segundo no me
gustó casi nada. No sé muy bien la razón, porque claramente eran dos partes
divididas de un mismo juego, y si te gustó el primero es imposible que no te
pudiera gustar el segundo. El caso es que a mí me desencantó y mucho, y no
llegué ni a terminarlo. Quizá por ello muchas de las cosas que veo buenas y
mejoradas de Dark Dawn ya existían en la segunda entrega, que yo desde luego desconozco.

Dark Dawn puede que no sea nada innovador. En el fondo es una
muestra perfeccionada de los primeros Golden Sun, salvo por su historia de la
que luego hablaré. Los gráficos son mejores, el diseño está más cuidado y hay
muchas más invocaciones (verdaderamente espectaculares), muchos Djinn, muchos
personajes, objetos y posibilidades en todo el juego. Simplemente han mejorado
todo lo que existía, pero no lo han agrandado ni le han dado un toque distinto,
eso junto a la historia son sus puntos flacos. Todo lo demás, a mí me encantó.
Cuando pensábamos en un Golden Sun nuevo para la Nintendo DS
lo primero que pensábamos era en que la psinergía iba a tener un papel
importante, y así es. Ahora la usamos con el stylus, teniendo que hacer el
movimiento preciso para activarla y continuar por el esquema de mazmorras por el
que siempre apostó Camelot. Es cierto que se le pudo dar mejor uso, y que no
tenemos un momento espectacular como la feria del Coloso del primer Golden
Sun, pero las posibilidades son mayores que antes. La variedad de las mismas es
mayor, y desde luego menos ridículas que las que nos encontrábamos en Lost Age.

Otra de las cosas que se han suavizado en Dark Dawn y que me
pareció perfecto fue el nivel de dificultad de las mazmorras. En Lost
Age se pasaban de labirínticas, y en Dark Dawn hay algunas que, a pesar de ser
muy simples, son de las mejores que he visto en un RPG. En general todo el juego
tiene una dificultad rebajada, pero hay grandes retos para aquellos que los
busquen, y yo tuve un par de peleas muy épicas. Las mazmorras suelen ser muy intuitivas, y normalmente eres consciente de si te has dejado algo (como algún Djinn) o no.

Los Djinn tienen forma y casi personalidad. Conseguirlos a
todos es un reto muy sano que nos volverá más poderosos. Se sigue respetando la
buena idea de incluir en ciudades a Djinn para acentuar el lado más puzlero de
la saga. Lo mismo ocurre con las mazmorras. El sistema de batalla basado en
estas criaturas a coleccionar (sí, como Pokémon) no me gustaba desde el primer
juego, aunque ahora ya lo empiezo a tragar. De todas formas me sigue pareciendo
demasiado aleatorio e impredecible, pero a la misma vez se afianza y asienta en
esta tercera entrega de la saga con tantas posibilidades y combinaciones.
 |
| Hazte con todos |
Un total de ocho personajes jugables, cada uno de una clase
distinta y variable en función de los Djinn asignados. Las posibilidades son
muchas, y la rejugabilidad grande. Yo al menos tengo pensado volver a empezarlo
con los adeptos que apenas utilicé, los cuales rara vez repiten psinergía con
los demás. Eso sí, el juego carece de un típico "New Game+" que le hubiera dado más horas de juego. En cuanto al personaje principal, Matt, es uno de esos mudos que no hablan
ni ante preguntas directas. Ahora al menos podemos contestar mediante gestos,
que nos vuelve quizá hasta más estúpidos, pero arroja mayor dinamismo a las
conversaciones. El resto de personajes me gustaron, salvo Rizzo, a destacar Karis y Sveta.
 |
| Sumad a Sveta y os sale el equipo del amor |
La historia es un punto flaco. Bueno, la historia está bien,
lo que está realmente mal es la forma de contarla. El juego comienza con Terry
destruyendo un vehículo que les permite volar. Para su reparación necesitan una
pluma de Roc Imperial, un ave que vive bien lejos de donde se encuentran. De
camino irán encontrándose con aliados y enemigos, para terminar enfrentándose
al eclipse que amenaza con la estabilidad de todo el mundo. Aunque suene tan
mediocre y típica la historia está bien, pero hay un serio fallo que le resta
emotividad y heroicidad. El conseguir la pluma del Roc Imperial lleva más de la
mitad del juego. Si el juego dura unas 30 horas (yo lo acabé al 100% en 58 o
así, pero es que lo jugué con bastante calma y gusto), unas 20 son para conseguir dicha pluma, y las últimas 10 es donde pasa
toda la parte más seria del eclipse, que está realmente bien. Además, el juego
queda para una continuación, aunque se cierra bastante al contrario que el
primer Golden Sun cuya continuación estaba anunciada desde que salió.
Pero también hay cosas meritorias en cuanto a la historia, o
mejor dicho, a seguirla. Contamos con una enciclopedia donde vamos recopilando
información de personajes, ciudades y elementos importantes. Durante las
conversaciones, estos términos están subrayados y resaltados en rojo, pudiendo
tocar con el stylus en ellos y accediendo a su entrada en la enciclopedia
correspondiente, que nos aparecerá en la pantalla de encima. Muy útil para
seguir una saga con tanto nombre y tanta referencia al pasado, a pesar de que
se juega como un juego independiente.

Disfruté mucho Dark Dawn a pesar de ser consciente de que
era demasiado continuista. En mi caso, uno de los mejores RPG que he jugado en
DS, que me gustó incluso más que los primeros, pero que a la misma vez no
recomendaría tan efusivamente porque entiendo que la gente esperaba mucho más.
Es más largo de lo que parece, aunque el tramo final como ya he dicho te deja
con ganas de mucho más en comparación a lo vivido previamente. Un buen ejemplo
de que se pueden hacer juegos muy buenos continuando con lo que ya había, pero
que es una apuesta arriesgada de la que no suelo ser partidario.
PUNTUACIÓN
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