El marketing operativo ha dejado verdaderos
momentos asombrosos
que a más de uno le resultaron memorables. En el mundo de los videojuegos,
tenemos una importante colección de decisiones promocionales que van de la
mano de la estupidez humana de muchos dirigentes. Hoy toca hablar de uno de esos
fracasos, que fue una decisión sin mayor trascendencia (ni en éxito ni en
términos de pérdidas) pero que es bien curiosa. Hoy toca hablar del Scratch and
Sniff.
Scratch and Sniff es una tecnología que permite rascar
una especie de tarjeta y que, mediante una microfragancia, te devuelva un olor
determinado. Se ha usado en discos musicales, portadas y anuncios de películas
y, por supuesto, en el mundo de los videojuegos. El primer juego del que tengo
constancia que usaba el Scratch and Sniff era un tal Leather Goddesses of
Phobos, un extraño juego que vio la luz en 1986 y que, para evitar la
piratería, traía una serie de complementos necesarios para poder continuar en
el juego. Algo así como las claves que te pedían algunos juegos cuando lo inciabas, en plan "elige el símbolo que aparece en la columna 6 y fila 2 del manual". Uno de esos complementos era una tarjeta con varias fragancias, un
total de siete (una para cada zona del juego) que el juego pedía en
determinados momentos. De esta manera, podías piratear el juego, pero
necesitabas dicha tarjeta para avanzar.
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| La tarjeta del picarón Leather Goddesses of Phobos |
En 1995, el juego no, pero la guía del mítico
EarthBound de Super Nintendo traía seis tarjetas de olor, todas ellas
definidas excepto una, que se catalogaba como misteriosa. Nintendo premiaba a
todos aquellos que enviaban su tarjeta misteriosa con el olor contenido, el
cual aparentemente era de pizza. ¿Cómo es el olor a pizza a todo esto? ¿De qué
pizza estamos hablando querido Miyamoto? ¿Dr. Oetker? ¿Buitoni? ¿Telepizza? ¿Las
cartonianas de marca Auchan o Consum? Demasiados enigmas por resolver.
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| Earthbound |
Cuando hacía el párrafo inicial me refería a la
aplicación del Scratch and Sniff como complemento pijo, por decirlo de alguna
manera, en ciertos videojuegos, y que seguro que iban destinados también a
encarecer el producto por la cara. Tan sólo dos contaron con la idea, y por lo
que sé nunca más se ha vuelto a hacer. El primero de ellos fue Gran Turismo 2,
que en 1998 decidía impregnar el CD del denominado GT Mode con un olor
supuestamente similar al de la línea de pis pits. El olor debía de ser
peculiar, porque nadie lo reconocía y eso simplemente olía raruno. Claro,
tampoco creo que la gran mayoría de la población huela cada día el olor que
puede desprender una línea de pits. Supongo que sería un olor parecido al de un
garaje, con más peste a neumático y gasolina de lo normal. A mí los garajes me marean, no
podría sacar el CD de la funda porque moriría o algo así.
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| Visto así es muy parecido a los redondeles de la Feria de Albacete |
El segundo y último juego que usó la tecnología
Scratch and Sniff fue el FIFA 2001, tres años más tarde de que saliera en Gran
Turismo 2. No trajo consigo novedad alguna y simplemente impregnó su CD de olor
a césped. Por lo menos digo yo que olería bien.
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| Y en la portada Mendieta, ahí es nada |
Varias son las preguntas que surgen de todo esto…
¿Cuánto dura el olor de una tarjeta de estas? ¿Te apestaba la consola al meter el CD con el tufo a neumático gastado? ¿Cómo se hace eso de la
microfragancia? Y sobre todo… ¿Qué olor podría traer un juego como Boogerman
donde el protagonista mata a sus enemigos a pedos? Esperemos que los expertos
en marketing retomen esta fantabulosa idea del Scratch and Sniff y pueda hacer
más de seis párrafos la próxima vez.




