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29 may 2013

Dear Esteban

Si a veces sentís que el mundo es un lugar demasiado bohemio para vosotros, donde todo el mundo se quiere hacer el interesante y donde si no tienes sentimientos al ver Amélie (mi L.A. Noire particular del cine) eres una persona innecesaria en el planeta, es muy probable que Dear Esther te pareciera una fantasmada del montón. Incluso si encontraste cosas buenas en Dear Esther como es mi caso, podrás sentirte identificado con este "juego" de Ursa y por fin no sentirte solo en este mundo. Si os metéis a la página oficial desde donde podéis descargar el juego gratuitamente encontraréis una descripción que da indicios de por donde van los tiros.

Recuerda a los atardeceres de Velvet Assassin

El absorbente mundo de Dear Esteban fue creado con un simple propósito. Crear un vacío existencial en la percepción de la propia realidad del jugador. Queríamos ofrecer una historia tan rica para la condición humana que años después de la primera partida el jugador mirará atrás y pensará: "¿Cómo pude ser un chico tan ingenuo hasta que Dear Esteban me quitó la venda de los ojos?" Hemos creado una hazaña interactiva tan potente que la sociedad en su conjunto no tendrá otra opción más que aceptar los videojuegos como la forma de arte definitiva de la humanidad y la última etapa antes del horizonte de sucesos de la singularidad humana.

Así que los tales Travis Chen y Nolan Fabricius, responsables del asunto, dejan ver de qué va la cosa. Estamos ante una parodia de un juego tan parodiable como es Dear Esther. Nuestro escaso recorrido de cinco o seis minutos (mucho se han molestado en los gráficos para ese tiempo) es un sin sentido de cosas como ballenas voladoras y motos gigantes que pasean por el horizonte mientras un narrador da pinceladas aleatorias de un amago de historia. Teniendo en cuenta la mucha gracia que me hace la gente que le saca el sentido a todo lo que esté artística y últimamente socialmente reconocido, Dear Esteban es el tipo de humor que me conquista a la primera. Si en cambio te tomas muy en serio eso de meter las manos en las legumbres de los mercados para disfrutar de los pequeños placeres de la vida, igual este análisis y el juego te ponen de mal humor.

Oh, veo ballenas en el cielo, siento pedos en mi interior

PUNTUACIÓN
6

23 may 2012

Dear Esther

Querida Esther:

He deambulado por los entresijos de tu mente desordenada y llena de fragmentos aleatorios que se me iban apareciendo conforme iba avanzando por los parajes de tu isla de emociones incontrolables. Ni siquiera soy capaz de decir a ciencia cierta si los trazos de tu pensamiento han sido colocados ahí para que me los encuentre o son fruto únicamente de un vagabundeo aleatorio.


Al principio no entendía nada de lo que me querías decir con tus inconexas narraciones llenas de palabras y emociones que nunca había conocido. Líneas aleatorias en un lienzo en blanco que únicamente tú puedes entender, pero sin embargo nos ofreces a todo el mundo para que nos debatamos en lo que eres. La primera parte de mi viaje por tus senderos pedregosos fue bastante vacía, aunque la curiosidad me invitaba a seguir andando hacia una roja luz que me sirvió de enigmática guía durante todo mi periplo. Había puesto muchas esperanzas en conocerte y en darte todas las oportunidades que le doy a algo tan original y prometedor como tú. Me habían hablado de lo difícil que era entenderte, de que seguir tus caminos iba a ser un ejercicio abstracto muy grande, pero me aventuré a recorrerlos sin dudarlo y con la ilusión de un principiante motivado.

 Recorrí los primeros pasos sin objetivo alguno. Encontré marcas y huellas de lo que fuiste que aumentaron mucho mis ganas de conocer qué eras. Hay algo de embrujo en todo ello, una atractiva energía que te invita a seguir mientras las imágenes se van entrelazando con narraciones a las que fui incapaz de encontrarle el sentido. He de reconocer que flaqueé, que me dieron ganas de salir de allí en más de una ocasión y que me perdí cien veces entre las palabras, pero a mitad de viaje llegué a un punto de no retorno donde necesité continuar para ver qué me tenías preparado.


Fue entonces cuando abrí mis ojos y entendí que tenía que disfrutarte sin entenderte, como si de una poesía descontextualizada se tratara, y entonces empecé a disfrutar con mi viaje como no había hecho antes. No necesitaba una flota de barcos para hacerte llegar que me lo estaba pasando bien en ese universo de metáforas que hay en tu isla, y continué hacia la luz roja, más allá del velatorio alumbrado por una imponente luna, donde los sueños más comunes son capaces de hacerse realidad.


PUNTUACIÓN
6.5