Sucesión de puzles creativos con alma de creepypasta.
A veces, un ordenador abandonado. Otras, un ordenador maldito. Todas, un misterio por resolver. Un inicio de sesión sin cerrar, las cuentas y documentos de una persona fallecida, un misterio en formato .zip con contraseña, papeleras de reciclaje sin vaciar y galerías de fotos que esconden historias y secretos de víctimas y verdugos. El subgénero de investigación detectivesca a través de antigualla tecnológica está a la orden del día. Lo hemos visto en ordenadores abandonados, discos misteriosos sin portada comprados en un mercadillo, pendrives tirados en la hierba... Da igual cómo nos lo presenten, la sensación siempre es la misma: echar un ojo en lugares donde no deberíamos estar, con sobredosis de morbo cotilla por doquier, para resolver, normalmente, una historia de misterio que siempre se suele aferrar a lo sobrenatural.
Como decimos, juegos de estos hay a patadas. Los hay de buen nivel, y los hay de nivel ínfimo porque, no nos engañemos, hacer un juego así no cuesta tanto en términos monetarios. Es un subgénero que depende de la bombilla que ilumine la creatividad del desarrollador de turno, y por ello, hay un indicio de plaga que está haciendo que encontrar los que de verdad merecen la pena sea un deporte de riesgo. Además, por las particularidades del subgénero, en los trailers y contenido promocional se hace difícil diferenciar o destacar tus cualidades por encima del resto. Desktop Explorer lo consigue por su propio pie, captó mi interés a pesar de haber visto un montón de trailers similares en los últimos años y no me he equivocado en mi apuesta. También ha ayudado que detrás del proyecto se encuentre un publisher como Outersloth, cuyos juegos siempre suelen resultar apetecibles. Al final, este Desktop Explorer, que desarrollan los mejicanos de Recurring Dream, puede que sea una de las mejores versiones de este género que tan rápidamente está resultando manido.
Al final, creo que Desktop Explorer destaca por encima de sus primo-hermanos de género porque tiene claro que es, ante todo, un juego de puzles. Puede acompañarlo con una historia de misterio que pulula a su alrededor todo el rato, puede meterse a veces hasta en el terreno de lo creepypasta o tirar de gags de cultura popular -sabiamente acertados, por otra parte-, pero al final, donde otros pueden catalogarse como aventura por tener un enfoque más narrativo, Desktop Explorer tiene claro su foco como juego de puzles. Y es que, aunque su presentación sea la que es, con un monitor de un PC con el sistema operativo NetxOS que tira de carpetas y archivos y una interfaz plenamente reconocible para cualquiera que haya tocado un ordenador, la realidad es que Desktop Explorer es una sucesión de puzles, por lo que es más recomendable para esa persona que busca estrujarse el cerebro con enigmas que le hagan pensar fuera de la caja, que para una persona que vaya buscando una historia de misterios a resolver. Y es que la disposición es peculiar: nuestro objetivo será encontrar la contraseña que nos permitirá acceder hasta el siguiente nivel, desbloqueando así su carpeta correspondiente. Podéis haceros una idea de cómo va la cosa: editores de imagen, pistas escondidas en códigos fuente, renombrar archivos y cambiar formatos... pero también un despliegue creativo alrededor de esos procedimientos lo suficientemente inspirados como para que todo esto merezca la pena. Esta primera fase deja lugar a nuevas formas creativas de presentar puzles en las que no me detendré demasiado por no estropear la sorpresa, y que acaban formando varias partes diferenciadas de la experiencia, llegando estos momentos en el instante preciso para que las estructuras no se sientan pesadas.
Desktop Explorer tiene bastantes momentos eureka, y honestamente, viniendo esto de mí, que tengo muchos juegos de puzles a las espaldas, es digno de mención. Creo que su dificultad ascendente está bien medida, otorgando mayores desafíos conforme se va avanzando pero siempre buscando la novedad en sus resoluciones. Eso sí, me ha llamado la atención que el juego no incluye ningún sistema de pistas ni nada similar que te ayude en caso de atascarte, tan solo unas sugerencias que se van encontrando de una manera concreta, que ayudan casi siempre pero que pueden dejarte casi igual en otros casos. Teniendo en cuenta que estamos ante un juego lineal, donde no te queda otra que pasar por sus desafíos uno por uno, creo que podría haberse asegurado de incluir alguna ayuda que no dependa de que el jugador presione alt+tab para dirigirse al foro de turno a dejar sus preguntas. Todo este esquema de puzles va entremezclándose con fragmentos de una historia que resulta interesante, pero que queda en un claro segundo plano con respecto al protagonista principal: cada puzle en sí mismo. No la dejéis de lado, porque los propios puzles acaban tirando de esta historia y, aunque cada carpeta/fase de cada nivel suele tener lo necesario como para resolver los enigmas, hay también un enfoque más global que te exigirá ver la información que has ido recogiendo como un todo que deberás entender para seguir progresando.
La interfaz emula con suficiente agilidad lo que viene a ser un sistema operativo, y a la vez lo limita lo justo como para no abrumarte. No es la intención, desde luego, de Desktop Explorer. Podrás, por ejemplo, ver las propiedades de los archivos, activar la vista de ficheros ocultos, renombrar o duplicar a tu antojo, comprimirlos o incluso guardar archivos que hayas creado como bloc de notas o dibujos hechos con la aplicación del pseudo Paint, pero no podrás, por ejemplo, eliminar archivos esenciales o, en general, salirte del carril lo suficiente como para perder el control o sentir que estás ante algo más allá de un juego de puzles.
Desktop Explorer presenta, de manera fresca, una sucesión de puzles bajo una capa de misterio que, más que complementar, acompaña al plato principal. Es un juego para tomárselo con calma, no porque sus puzles supongan un quebradero de cabeza, sino porque la presentación y ambientación, potenciada por una acertada selección musical, así parecen quererlo. Es curioso como el juego se apoya en las raíces de las aventuras en videojuegos para crear algo actual y atractivo. Al fin y al cabo, Desktop Explorer no dista tanto de las aventuras conversacionales que nacieron casi con el concepto de videojuego. Aquí, cambiamos el "al norte hay un río y al sur una cueva, ¿qué dirección tomas?" por algo similar, pero que se acompaña de imágenes para favorecer la inmersión y puzles como elementos diferenciadores. La apuesta, está claro, sale bien, y todas estas piezas casan de manera apropiada, incluso cuando algunas brillan por encima de otras.
Jugado en PC (Steam) con una clave de prensa proporcionada por Popagenda.






No hay comentarios :
Publicar un comentario