Relajante y bonito. A Moldwasher solo le falta un poco de cuerpo y estructura para ser de los mejores en lo suyo.
Rubel Games (solo dev) desarrolla y nos trae, gracias a Anshar Publishing, un pequeño juego con claras intenciones. Moldwasher limpia nuestro estrés acumulado ofreciendo una experiencia contenida que centra todos sus esfuerzos en las sensaciones a través de lo visual y el sonido. Nuestra función, como nigiri encargado de la limpieza -sí, no estoy en mitad de un delirio-, será mantener limpia la cocina de un hogar realizando pequeñas misiones que se van ramificando con el fin, básicamente, de hacerlo lo suficientemente bien como para obtener un pago apropiado que nos permita ir mejorando las distintas herramientas de limpieza en nuestro haber y acceder así a nuevos niveles. Por el camino, encontraremos pequeñas recompensas a modo de stickers y figuras, además de discos para poner música que nos haga compañía, que funcionan como coleccionables para incentivar nuestra obsesión con limpiar hasta el más mínimo detalle. Las misiones son lo suficientemente variadas dentro de lo que el juego puede hacer, pero hay un pequeño componente de repetición para obtener más dinero de cara a obtener todas las mejoras que no me ilusionó tanto. A mitad de trayecto, esta repetición se va olvidando y empiezan a aparecer chispazos diferentes que hacen ver una parte un tanto más experimental. Comienzan a salir enemigos que van esparciendo suciedad, así como coqueteos con las físicas en pequeños momentos y situaciones muy distintas que, para mi gusto, sorprende lo que tardan en llegar teniendo en cuenta esa primera parte más plana.
Lo importante de Moldwasher es que clava bastante bien esa sensación de ofrecer una experiencia relajante acompañada de música de fondo que disfrutamos junto a los sonidos de la propia limpieza. Aconsejo encarecidamente el uso de ratón, por aquello de que aumentaremos nuestra precisión y con ello nuestra sensación de confort, aunque también he probado el control por mando y es perfectamente compatible -a cambio, como digo, de no hilar tan fino en la limpieza-. No es, aclarémoslo, un juego que quiera poner un desafío al jugador, así que incluso cuando creo que es más aconsejable el control por ratón, muchas veces prima más prescindir de precisión a cambio de poder recostarte en el sofá con el mando. Sí que es verdad que la mugre, si no se limpia de una forma ordenada, acaba regenerándose y "contagiándose", pero no es un juego donde sientas exigencia.
Supongo que estamos ante un juego demasiado anecdótico como para detenernos mucho más en él. Cumple perfectamente su función y tiene claro su hueco. He disfrutado de ese gustito de rascarte en alguna parte indeterminada del cerebro, similar a cuando ves un vídeo de profesionales limpiando y restaurando objetos llenos de mugre. Hay algo placentero en ello, y Moldwasher sabe recrear, mediante las armas audiovisuales del videojuego, esas sensaciones, a pesar de que no se calienta demasiado en otorgarle tanto cuerpo a la experiencia.
Jugado en PC (Steam) con una clave de prensa proporcionada por Anshar Publishing.




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