Rompiendo dimensiones y ahora también rompiendo la barrera del tiempo.
En su día empecé Fez, pero no le di la importancia o atención que debía. Supongo que fue porque, a mí, esos cambios de perspectivas que hacen trabajar al cerebro de una forma muy concreta siempre me han dado más pereza que otra cosa. Eso no ha cambiado incluso cuando han pasado catorce años desde su lanzamiento, porque sigo sintiendo lo mismo, pero creo que ahora he entrado en Fez definitivamente porque, primero, cada vez me enamoran más los juegos que van más allá de lo que parece, y segundo, me he dado cuenta de que Fez no va tanto de resolver puzles con perspectivas sino de ir probando a tocar cosas para ver qué encuentras a su alrededor. Ahí está la trampa, porque cuando crees que puedes relajarte y tener un juego mucho menos demandante de lo que esperabas, Fez se dedica a esconder múltiples enigmas que emanan poco a poco y con los que es imposible no obsesionarse.
Los indies han cambiado mucho durante todos estos años. Es curioso, porque Fez llegó en un momento donde la burbuja se estaba hinchando. Veníamos de cosas como Braid, World of Goo, Castle Crashers o Super Meat Boy, por mencionar un poco la primera gran avanzadilla que nos llevó a meternos en el mundo de los indies casi sin saberlo. Paradójicamente, hoy en día hay una cantidad inabarcable de juegos indies que se cuentan a millares en Steam, y lo único que queda para diferenciarse es apostar por la creatividad y las buenas ideas. La batalla se produce, a día de hoy, entre los propios indies, como si de un battle royale se tratara. Sin embargo, antes no era así, y la creatividad se daba no para diferenciarse de los demás, sino para destacar ante las grandes producciones que aglomeraban a la gran parte de la masa jugadora. La creatividad nacía más como un elemento de supervivencia que de diferenciación, y daba lugar a una oleada de juegos indies que echaban todo a las buenas ideas o a la jugabilidad refinada por encima de todo lo demás para conseguir brillar. Eran tiempos donde el mercado estaba lejos de estar saturado, y la gente podía prestar atención a tu producto a poco que ya se hubiera subido en ese tren que derribaba prejuicios para aportar un nuevo sentido a la industria de los videojuegos, tal y como el paso del tiempo acabó demostrando.
Fez es, probablemente junto a Braid, la mayor muestra de creatividad de aquella época. Sin embargo, donde Braid ahora se siente copiado y su chispa se ha empezado a perder, muy pocos se han atrevido a aventurarse con algo similar a Fez. Tan solo Tunic, hace unos años, planteó algo similar e incluso más ambicioso, motivo suficiente como para recordar el juego de Phil Fish en cuanto nos poníamos a sus mandos e incluso sospechar que, de alguna forma, estuvo involucrado en el desarrollo. No vemos menciones a Braid porque su aporte va más allá del producto en sí, entregando más al género o subgénero en sí, mientras que Fez tuvo una repercusión más como elemento creativo en sí mismo. Braid es ese juego que inspiró a tantísimos puzle plataformas, diluyéndose en una marea de indies, pero Fez es, simplemente, Fez. No puedes catalogarlo fácilmente, no entra bien en el puzle-plataformas pero a la misma vez lo es. Fez, como su mapa y secretos, es más un todo que una suma de cosas.
Cuando he afrontado Fez, esperaba tener que hacer un fuerte trabajo de contextualización. Ha pasado casi una década y media desde su lanzamiento, y la cantidad de juegos de puzles y, en concreto, puzle-plataformas que han pasado por mis manos, ha sido mareante. Por ello, esperaba que las ideas de Fez hubieran calado en el género y, por tanto, que sus puzles no me fueran a impresionar tanto, pero me he encontrado algo tremendamente fresco y único que me ha llegado a poner los pelos de punta como solo han conseguido un par de juegos de este tipo a lo largo de tanto tiempo. Mi conclusión es que no es que los puzles de Fez no hayan calado en el resto de juegos, sino que más bien, muy pocos han conseguido o se han atrevido siquiera a imitar esa genialidad.
Jugar Fez ahora, en 2026, sirve para ver con todavía más perspectiva lo que Phil Fish consiguió. Un juego adelantado a su tiempo, que gracias a su estructura se anticipaba a este tipo de puzles entremezclados con el mundo abierto. No se trataba de pasar secuencialmente por una sucesión de puzles ordenados de menos a más difíciles, sino que había una enorme sensación de libertad a su alrededor, permitiendo al jugador irse a mitad de pensamiento para refrescar su cabeza destinándola a otros puzles y expandiendo, de alguna forma, su percepción más general de la obra como un todo, de manera que se empuja al jugador a compartir las obsesiones del propio desarrollador. Es una estructura horizontal, de puzles de dificultades diversas pero equilibradas, con una muy cuidada propuesta que sabe perfectamente las distintas maneras -todas válidas- que tiene el jugador de llegar a las metas marcadas, tal como a un Mario no le importa si las estrellas con las que accedes a sus nuevos mundos vienen de retos más sencillos o más difíciles. Esta estructura abierta se apoya en un mapa algo confuso donde, a pesar de la presencia de teletransportes, uno hubiera agradecido un poco más de gentileza a la hora del desplazamiento, obligándote en demasiadas ocasiones a pasar por secciones un tanto pesadas y relativamente lentas cuando en tu mente solo estás deseando llegar al puzle en cuestión porque quieres comprobar algo que te acaba de hacer click en el cerebro. Eso sí, no todo es tan obtuso, ya que el mapa de Fez se encarga de dejarte bien claro qué zonas has completado y lo que te falta en las restantes.
Completar Fez puede considerarse, para muchos, un primer paso. Su Nueva Partida+ da una vuelta de tuerca y pega un empujón muy claro al completismo, siendo este momento un reconocimiento más que obvio a que ya estás entendiendo el lenguaje del propio videojuego. Más que una escena de créditos, es una puerta que se abre para que Phil Fish te dé un certificado reconociendo que ya sois compañeros de obsesión.
No solo me queda claro que Fez no ha envejecido prácticamente nada con el paso de los años, sino que me ha hecho preguntarme si no es ahora incluso un mejor momento para jugarlo que cuando salió.
Jugado en PC (Steam).





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