Tarsier tenía una oportunidad de oro, y siento que la ha desaprovechado.
Reanimal era uno de los juegos más esperados de 2026. Tras asentar una franquicia como fue Little Nightmares y dejársela en herencia a Supermassive Games, Tarsier volaba para hacer su propia cosa. Little Nightmares (Tarsier Studios, 2017) me entró muy bien, porque soy target absoluto de todo lo que tenga que ver con terror y, no nos engañemos, es muy evidente lo por encima que queda con respecto a otros juegos del género y, si ampliamos miras, casi a cualquier otro título del manido campo del puzle-plataformas. Más adelante llegaría Little Nightmares 2 (Tarsier Studios, 2021), repitiendo fórmula y cosechando también considerable éxito, además de abrir la puerta a la saga a Supermassive Games, que se encargó de su Enhanced Edition. Esta toma de contacto no se quedó aquí, ya que el estudio británico acabaría desarrollando Little Nightmares 3 (Supermassive Games, 2025) en un producto que acabó haciendo más daño que beneficio, y que no convenció ni a público ni a crítica. Por ello, el buen hacer de Tarsier estos años me dejaba claro que, tras el tropezón sin justificación de Little Nightmares 3, todo se había puesto de cara para que Reanimal ocupara un lugar mucho más destacado de lo que luego, por desgracia, me parece que ha terminado teniendo.
La lectura es simple: Reanimal no aporta nada, y siento que era la oportunidad de dar un paso más allá con la excusa de empezar un poco de cero. Es tan sencillo como decir que esto se siente como un Little Nightmares más, con lo bueno y lo malo que ello implica. No esperaba una gran revolución, pero sí una apuesta por algo con más personalidad, con más chicha o con alguna encrucijada jugable. Si bien me maravillan siempre los primeros minutos de todos los juegos del párrafo de arriba, cosa que también comparte Reanimal, la realidad es que todo se va apagando poco a poco. Diría que ver cómo retuercen criaturas es el único aliciente a seguir avanzando en un juego donde se corre mucho y se piensa poco, donde no hay lugar para la experimentación ni la valentía, y donde todo se siente como un gran déjà vu de momentos vividos en anteriores títulos. Diría que juegos como Little Nightmares 2 tenían una apuesta visual más atractiva, ya solo por la disposición de planos y colocación de la cámara, a pesar de, eso sí, reconocerle a Reanimal un muy destacado trabajo en animaciones. Creo que le falta buen gusto, le falta jugar más consigo mismo y ofrecer algo con más contundencia, incluso cuando ofrece imágenes como pocas veces se ha visto en un videojuego.
Mi principal problema va más allá de lo agotada que está la fórmula en la saga, ya que se extiende a todo lo que sale de puzle-plataformas. Lo llevo diciendo mucho tiempo, y Reanimal tenía todos los ingredientes para conseguir un pequeño empujón que avanzara el nicho a alguna parte. No veo que exista evolución desde hace muchos años, para un género que dejó de tener chispa hace demasiado tiempo como para no empezar a hacer sonar las alarmas. Juegos que se pasean por las bibliotecas de los jugadores con éxito, pero que rara vez pasan del notable bajo. Es verdad que Reanimal se deja de puzles de empujar cajas, pero tampoco sabe aportar nada cuando, además, venimos de experiencias cooperativas ingeniosas y sobre todo variadas en los juegos de Hazelight Studios, que miran por encima del hombro a cualquiera que intente algo medianamente cercano a un cooperativo de sofá. Aquí, en Reanimal, siento que el cooperativo resta, ya que no veo ninguna manera de jugar al juego de Tarsier Studios que no sea en un ambiente apagado, en soledad y con auriculares. Si optas, pues, por la experiencia de un jugador, la IA terminará por chivarte demasiadas situaciones de peligro e inicios de huidas a las que reacciona con antelación, y también tendrá tiempo de darte algún problemilla con algún bug esporádico, fácilmente subsanable por un sistema de guardado muy generoso que no suele hacerte perder más de unos pocos segundos.
También siento que la selección de ambientaciones es lo que hace que, ante juegos tan iguales, te acabe gustando más un título que otro. Hospitales, escuelas, distritos de oficinas, bloques de apartamentos... cada uno tenemos nuestros propios fetiches que nos gusta recorrer, y por ello la valoración final suele verse influida En este caso, Reanimal no me ofreció ningún escenario en sí memorable. Sí que disfruté un pequeño esfuerzo por abrir su historia y hacerla más obvia, incluyendo personajes que incluso hablan entre ellos -en contadas ocasiones-, especialmente cuando los Little Nightmares ofrecen esas experiencias un tanto opacas de más donde es difícil disfrutar más allá de su apuesta visual. En ese aspecto, sí que siento Reanimal como un punto de partida antes de desarrollar más la historia, pero su escasísima duración -cerca de cuatro horas- y su final casi abrupto, junto con la confirmación hace unos días de que el juego empezará a traer más contenido de historia en forma de DLC, me hacen pensar que han metido tijera para poder rentabilizar todavía más el producto. Sea como fuere, Reanimal es, a todas luces, demasiado corto, y sus prisas solo enfatizan todavía más la sensación de falta de ideas. Agradezco, eso sí, una experiencia corta sin ideas que algo más pretencioso que estire por estirar, simplemente porque sintieran que tocara hacerlo.
Como veis, el tono de este análisis es bastante negativo, lo cual choca con una puntuación final positiva. Sí, Reanimal ha sido más una decepción para mí que un disfrute, pero todavía sé que ahí estaré en un hipotético Reanimal 2. Su espectáculo visual sigue siendo suficiente reclamo y a los mandos nunca se ha sentido torpe, pero si vais buscando dosis de creatividad o un ejercicio reivindicativo por parte de Tarsier, aquí no siento que lo vayáis a encontrar. En el duelo por llevarse este pedazo del nicho, sí que siento Reanimal mejor, pero lo que parecía que iba a ser una goleada ha sido una victoria sosa y cumplidora.
Jugado en PC (Steam).




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