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26 abr 2024

PERSONA 3 RELOAD - MI ZONA DE CONFORT - ANÁLISIS


Atlus nos trae un remake que actualiza un Persona 3 que se siente muy vigente, incluso cuando la sombra de Persona 5 es un antes y un después en la saga.





Supongo que es necesario que os emplace a leer el análisis de Persona 3 Portable, pero lo cierto es que, a día de hoy, no recordaba absolutamente nada del juego y, después de leerme a mí mismo en aquel análisis, no he sacado tampoco nada en claro. A tanto llega la cosa que cuando llegaba a cada giro argumental, yo era el primer sorprendido. Así pues, aunque tengo en algún rincón de mi mente mi partida a Persona 3 Portable, este análisis no es una comparativa ni va a tratar siquiera este Persona 3 Reload como remake, sino como alguien que llega a él completamente de nuevas, tras haber pasado por Persona 4 y Persona 5, que está claro, me dejaron mucha más huella.


La hora oscura


¿Y si os digo que el día cuenta con más de 24 horas? Bueno, no lo digo yo, lo dice Atlus en este Persona 3, donde todo gira en torno a una hora oscura, que se encuentra oculta entre el cambio de día, sin que la gente lo sepa. En esa hora aparece la Tártaro, una laberíntica torre misteriosa que se sitúa exactamente donde se ubica nuestro instituto, el Gekkoukan, donde vamos a estudiar cada día siguiendo el calendario escolar japonés. Iniciando en abril de 2009, tendremos por delante un año para conciliar vida social con mazmorreo JRPG, en lo que es la estructura ya clásica de cualquier Persona.




No vamos a pararnos ya en cómo se juega esto, vamos a asumir que ya sabemos de qué va la cosa, y vamos a hablar de Persona 3 desde un punto más profundo, porque creo que es lo que realmente lo convierte en una de las experiencias más inolvidables de este año y, por extensión, de 2006, cuando salió el original.


Ellos, por delante de ti


Es posible que Persona 3 tenga uno de los mejores castings que se han dado en un JRPG. Si bien todos los personajes se mueven en los estereotipos que nos llegan tan frecuentemente de Japón, y que en la saga de Persona se intensifican por quedar anclados a cada Persona manifestada por los arcanos, he sentido que el desarrollo de los personajes en esta ocasión es especialmente valioso. Hacía tiempo que unos personajes no me llenaban tanto, y hacía mucho que no decidía pasar tiempo con ellos incluso sabiendo que no me iba a reportar ningún beneficio.


Ya os adelanto que Persona 3 no me ha parecido, en cuanto a dirección, el mejor de los juegos. La historia se cuenta muy salpicada, y la sensación inicial es que el juego no avanza hasta pasados muchísimos meses, hasta el punto de que, si no tienes experiencia en la saga, puedes hasta llegar a pensar que estás haciendo algo mal por no ver avance alguno en la historia. Creo que tiene serios problemas de ritmo, y que se guarda demasiada historia para la parte final. Sentí que esto me desconectó alguna vez de los personajes, que tampoco conseguían desarrollar su personalidad ante una historia que parecía querer separar demasiado, casi como si de dos juegos distintos se tratara, lo que era la parte de vida social y la parte de la hora oscura.




También se me hizo difícil el tema de los vínculos sociales forjados con los personajes, especialmente con los secundarios. Si bien esto es común a todos los Persona, y otras veces no los he criticado, empiezo a sentirme especialmente incómodo cuando se me fuerza a decir respuestas que verdaderamente no siento, con el único fin de conseguir el máximo nivel en los vínculos sociales. Creo que hay que darle una vuelta a esto, porque lo que realmente pasa es que, en los Persona, dejo de ser yo mismo y responder a las preguntas en función de mis principios y valores, para convertirme en un robot que analiza al personaje con el que habla para responderle lo que realmente pienso que quiere oír, con el único fin de caerle lo mejor posible cuanto antes para poder completar todos los vínculos de todos los personajes. Espero que Persona 6 intente dar un cambio a esto, aunque sé que es difícil porque la rigidez que manifiestan las sagas de juegos japoneses no da para mucho cambio en algo tan estructuralmente aceptado.




Sin embargo, a pesar de todo, para mí Persona 3 fue ese final, donde tras una batalla épica -no considero que esto sea spoiler- el juego te traslada a unos meses más tarde, con objetivo de que puedas despedirte de todos y cada uno de tus social links. Fue este momento, donde estuve una eternidad hablando con todo el mundo y mirando cada rincón lleno de recuerdos sobre mi vida escolar, cuando me di cuenta de que había pasado 100 horas de mi vida allí, en ese instituto virtual y sus centros comerciales adyacentes, estableciendo conexiones. Fue, en ese momento de decir adiós, cuando sentí que todo había importado, que todo era para algo, y cada vez que me acercaba a observar algo del escenario, los desarrolladores tenían preparada para mí una línea de diálogo que me dejaba clara una cosa: había sido todo buscado.


El arcano de la muerte


Persona 3 es un juego que va sobre la muerte. Cuando la gente señala este Persona 3 como el más oscuro de todos, no es, desde luego, una opinión, sino una afirmación. No es el hecho de tener ese puntito emo y de introversión en tantos personajes, es más bien la forma en la que la muerte se convierte en tu compañera, de manera literal, en cada pasaje del juego. Hay algo atrapante en su hora oscura, algo atrapante capaz de emocionarte a un nivel que no recuerdo en otro videojuego. No hablo de intensidad, no puedo decir que Persona 3 me ha marcado para siempre, hablo de, simplemente, algo distinto. La tristeza y la dureza se entremezcla con la belleza y la nostalgia, dejando un poso incómodo dentro, y que solo consigo aliviar pensando en que en septiembre tendremos más contenido de historia a través del paquete de expansión.


Reload


En cuanto al remake, el juego se apoya sabiamente en esa piedra angular que es, desde su salida, Persona 5, y nos vuelve a dar una masteclass de personalidad manifestada en estilo e interfaces. En cuanto a la calidad gráfica, diría que se ve más planito que Persona 5, pero hay secuencias de vídeo donde se nos muestra potencia gráfica muy llamativa, que nos hace fantasear con lo que puede ser técnicamente Persona 6. A destacar la implementación de un ligero Ray Tracing, una tecnología casi unida al fotorrealismo y que aquí sienta especialmente bien por inesperado que suene, en todos esos reflejos que se nos van dejando por el camino.




No sé qué le pido a la saga a estas alturas. No es casualidad que sea la saga que tiene las puntuaciones más altas en este BloJ, incluso cuando la exigencia es máxima. Hay algo que conecta en mí de una manera indescriptible, y que hace que, cada vez que ejecutaba Persona 3 -o el Persona de turno-, en mi cabeza resonara: "hay pocas cosas que me guste más hacer en esta vida que esto".



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