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lunes, 26 de abril de 2021

PIKUNIKU - CUÁNTO, CON TAN POCO

Medio minuto tardé en conectar con Pikuniku. su introducción alineó todos los astros para captar mi atención y es un buen resumen de lo que te puedes encontrar a lo largo de este pequeño juego de plataformas especialmente centrado en su hilo argumental y al que le cuesta un poco abrazar su propio concepto. Revisamos este juego de Sectordub con el sello de Devolver Digital como editora, que no es poca cosa.



Parece mentira que un juego consiga tanto con tan poco. Su aspecto gráfico es el mejor ejemplo a la hora de valorar todos los aspectos de Pikuniku. Un juego que se ve precioso, delicadamente bonito, y que recuerda a aquel LocoRoco (Japan Studio) de PSP en su belleza a través de su simpleza. Si me apuráis, Pikuniku es todavía más simple, sin texturas y con un acabado que parece hecho como si fuera un challenge de utilizar únicamente el cubo del Paint. Este aspecto gráfico es el mejor ejemplo de lo que es Pikuniku. Su "filosofía" se puede aplicar al resto de aspectos del juego, brillando en todos y cada uno de ellos por su simpleza y a la vez contundencia. No sabría definir Pikuniku. Se te puede pasar por la mente desde un Super Mario por el hecho de meter secuencias plataformeras hasta Night in the Woods, por esa manera en la que se centra en la historia como principal aliciente, pero todo esto como si lo estuvieras jugando en la tele con un logo de Cartoon Network. Una historia que apuesta por la comedia absurda, y que unida a su dibujo, a esa cámara tan dramática que acaba siendo casi protagonista, y a unos personajes tremendamente carismáticos, termina siendo el verdadero gran aliciente de Pikuniku.


El único problema del juego de Sectordub es la desconexión que sufren todas sus partes. Si bien disfruté de esas secuencias plataformeras, que dicho sea de paso dejan más patente que al juego a veces se le ve el cartón, no puedo dejar de pensar que son partes muy desconectadas del resto del juego. Es como si hubieran terminado el juego y les faltara algo de chicha, y no hubieran sido lo suficientemente valientes como para dejar el juego tal y como había sido parido. Son partes que se sienten como de relleno, y que, por el propio diseño de hasta de las monedas que aparecen en estas secciones -y que no aportan nada-, hace que sintamos que estamos cambiando de un juego premium a un juego flash. Aportan dinamismo, como no podía ser de otra manera, pero probablemente si dentro de un par de años vuelvo a leer el análisis, lo primero que pensaré será: ¿qué partes plataformeras?


Pikuniku es un juego tremendamente divertido, que se aleja de lo trascendental para ofrecerte uno de los mejores ratos que puedes pasar delante de un videojuego. Si conectas con su humor, cosa que no debe costarte mucho, lo pasarás tan bien como yo.



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