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lunes, 12 de abril de 2021

HITMAN - CUMPLIENDO CON EL DRESS CODE

Plánchame el traje que llevo prisa.



Si echáis un vistazo a los análisis de la saga Hitman veréis que son juegos que he jugado con bastante pasión pero que por alguna razón no he acabado de hacer click con ellos. El primero, aquel Codename 47, sentaba las bases pero es un juego que a estas alturas ha envejecido demasiado. Recuerdo más accesible el salto de calidad que pegó en su secuela, Silent Assassin, y cuyas ideas e incluso interfaz seguimos abrazando veinte años después. Llegaría después Contracts, un juego menor con una parte de esencia de remake del primero, y en 2006 aterrizaría Blood Money, a día de hoy mi favorito aunque el que nos ocupa hoy se lo pone difícil. Por último, IO Interactive probaba cosas nuevas con un Absolution valiente que apostaba por la linealidad, y que lo acababa convirtiendo en un buen juego pero en un no tan buen Hitman.


Llegada a esa encrucijada, aparece este Hitman de 2016 con alma de reboot, y que estamos analizando como parte de ¿A Qué Juego Quieres que Juegue? #17 tras la victoria de @Catumach en el proceso de votación. El título tan parco no es casualidad, Hitman es una vuelta a los orígenes pero tomando todo lo mejor de cada una de las entregas anteriores. Así, se abre la trilogía de World of Assassination personalizada en este Hitman y posteriormente Hitman 2 y Hitman 3, que a su vez están interconectados de una manera peculiar que, sinceramente, me deja un poco perdido y no aclararé hasta que no lo pruebe por mí mismo, pero básicamente permite ir importando los niveles de los anteriores Hitman para que luzcan con la tecnología más avanzada, sirviendo de alguna manera de autoremakes/remasters y elevando Hitman 3 a la categoría de antología de lo mostrado por IO Interactive en los últimos años.


En cualquier caso, de momento no nos vamos a complicar y lo que tenéis ante vosotros es el análisis del Hitman de 2016. No voy a repetirme demasiado sobre de qué va esto, porque habéis tenido 21 años para enteraros, pero si insistís, esto va de asesinar a tus objetivos sin disparar una sola vez en todo el juego. Bueno, realmente puedes sacar tu arma y liarte a tiros con absolutamente todo el que se te cruce por delante, y sí, podrás completar la misión de esta manera, pero estarás convirtiendo un estupendo juego de infiltración con el calvo más carismáticamente inexpresivo de los videojuegos en un juego de acción en tercera persona mediocre con la skin más default de los videojuegos. Entre jugar así, o tirar el juego por un barranco -pequeños placeres del formato físico-, no veo tanta diferencia. Así, cuesta catalogar a Hitman como un juego de acción. Lo que tenemos ante nosotros es algo muchísimo más próximo a una aventura gráfica que a un shooter en tercera persona.


"World of Assassination" es el subtítulo que ha ido acompañando a esta trilogía, y que sirve de pilar fundamental para que, en muchos sentidos, podamos definir su propuesta.


El primero de sus sentidos es el más superficial. El Agente 47 básicamente se va de gira mundial, casi como si fuera una estrella, y cada uno de sus episodios ocurre en una localización distinta. Así, tras pasar por el prólogo, viajaremos a un desfile de moda en Paris, a una encantadora villa costera en Sapienza, a una Marrakesh en pleno alzamiento civil, a un lujoso hotel en Bangkok, a un intimidante campo militar en Colorado y, finalmente, a una clínica médica de dudosas prácticas en Hokkaido. Todos estos episodios son independientes entre sí, aunque tienen un hilo conductor argumental que se va mostrando entre cada uno de ellos y que, sinceramente, ya he olvidado.


World of Assassination tiene una segunda lectura: la enorme cantidad de posibilidades que ofrece el juego. Tal y como hemos dicho, desde la nada recomendable opción de ir de cara con el arma eliminando a todo aquel que se te cruce, hasta realizar un asesinato donde absolutamente nadie ve como entras en las zonas restringidas, estudiando las patrullas de los guardias y escalando por ventanas y tuberías. Estas son las dos modalidades más clásicas y simples, pero las que brillan, y por las que el juego claramente apuesta, son las oportunidades de acción. Cada nivel tendrá pequeñas tramas que podemos seguir, o no, para ganar acceso a nuevas áreas o directamente acabar con el enemigo de la forma más profesional y poco sospechosa del mundo. Los niveles son muy grandes y la sensación de múltiples posibilidades está latente desde el minuto uno, pero IO Interactive consigue que sus niveles se vean como experiencias muy recogidas, evitando que el jugador se sienta muy abrumado. Todo esto, unido a los múltiples desafíos extra heredados de la fórmula de Absolution, otorga al juego una sensación de rejugabilidad tremendamente bien llevada, que empuja a jugar múltiples veces cada nivel para ir viendo cada una de las oportunidades que ofrece. Y es que estas oportunidades están muy bien llevadas, y muchas veces adquieren un tono cómico que no habíamos visto antes en la saga. 


Dentro de la propia libertad que se ofrece, se incluye la de la interfaz, unida a su vez con la forma de jugarlo. Básicamente puedes convertir Hitman en un simulador de asesino, eliminando cualquier ayuda entre las que se encuentra el típico mapa o una casi innecesaria visión de detective que muestra la ubicación de tu objetivo a asesinar. Más allá de esto, el juego deja que veas todas las oportunidades en el menú para seguir alguna de ellas, de manera que Hitman se acaba convirtiendo en un persigueiconos facilitando, para mi gusto, demasiado la cosa. En mi caso, acabé desestimando esa ayuda tras darme cuenta que con pasear encontrarás con facilidad alguna de las múltiples oportunidades de asesinato, para iniciar, esta vez sí, una trama marcada por iconos y objetivos. En definitiva, Hitman permite libertad en su interfaz, además de extenderla a la dificultad con desafíos adicionales y un modo "profesional" que limita tu guardado a una única vez en toda la partida.



Así pues, llegamos a la última implicación de este "World of Assassination". Al mero hecho de estar haciendo un world tour como una estrella del rock, y al mero hecho de ofrecer niveles abiertos totalmente libres, se le añade un curioso sistema de contratos que permite que cualquier persona del mapa sea tu objetivo. Puedes personalizar esta experiencia cuanto quieras, incluyendo requisitos u objetivos adicionales. "Mata a éste disfrazado de cocinero", "mata a éste otro con un rifle de francotirador". Los extensísimos niveles cobran un mayor sentido cuando se abre esta posibilidad y aportan todavía más contenido a un juego que ya de por sí invitaba a la rejugabilidad. Por supuesto aquí no hay oportunidades de asesinato ni tramas como con los objetivos de las misiones principales. Estos contratos se pueden subir para que la gente los juegue, y por supuesto podrás jugar a todos los que ya están hechos, alargando todavía más la vida útil de este Hitman.


Mención necesaria a un apartado gráfico increíble que hace que luzca mejor que muchos juegos AAA de 2021 siendo de 2016. Niveles extensos y cantidad de NPCs en pantalla como no veía desde Assassin's Creed Unity. Este Hitman consigue ser un reinicio en espíritu necesario, tremendamente divertido y amigable con el jugador y con una interfaz clarísima que evita malentendidos tan frustrantes que determinan la experiencia en este tipo de juegos.



2 comentarios :

  1. Juegardo, ya veras cuando juegues al segundo.

    Un saludo :D

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    Respuestas
    1. Siempre he tenido en mente eso, que la segunda y tercera entrega parece ser incluso mejor. Creo que eso ha influido hasta en la nota final jaja.

      Gracias por tu comentario <3

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