miércoles, 17 de octubre de 2018

Suicide Guy

Pues porque yo no bebo nada de alcohol, pero sé la pasión que despierta la cerveza y Suicide Guy puede ser una auténtica pesadilla para algunos.

Estás en el sofá después de una dura jornada de trabajo, te pones la tele y abres la ansiada cerveza con la que llevas soñando horas. Te empieza a dar ese sol de media tarde en la panza y los ojos te van pesando más y más. Tus músculos se relajan y... ¡EMERGENCIA! La cerveza se desliza de tus manos mientras entras en un estado de sueño. Le toca a tu subconsciente intervenir.


Podéis ver aquí mi gameplay completo en directo de Suicide Guy.

Suicide Guy trata de esto, de tu subconsciente intentando despertarte para evitar tan magna tragedia. Para ello, tendremos que morir dentro de nuestros sueños. De ahí el título del juego que no tiene nada que ver con pensamientos suicidas ni nada depresivo. De hecho Suicide Guy es un juego bastante estúpido, orientado a esa masa YouTuber que busca divertir a su audiencia. Esto es sencillo: Suicide Guy me hubiera gustado menos si lo hubiera jugado por mi cuenta y no compartiéndolo con mis espectadores.


Nuestro subconsciente -nosotros- estaremos obsesionados con suicidarnos para despertar en la vida real. El problema es que hemos caído en un sueño muy profundo, tanto, que tendremos que pasar por 24 suicidios que protagonizarán 24 niveles de muy diversa índole.

Y es aquí donde Suicide Guy brilla. A pesar de ser un juego muy humilde hecho por Fabio Ferrara, responsable de juegos que en su mayoría han sido entregados gratuitamente a los usuarios (Woodle Tree Adventures, Heaven Island), Suicide Guy presenta 24 niveles bastante imaginativos donde, sobre todo, no recordarás dos situaciones iguales. Los niveles además están hechos a raíz de los pedazos de la mente del protagonista, o de lo poco que podemos imaginarnos de su vida a través de su salón y su aspecto físico.

Mejor que el Jurassic Park de Mega CD

Seamos claros: Suicide Guy no es un buen producto, en el sentido más técnico de la palabra, pero sí que es un buen juego, en el sentido de la diversión. Quitando varios niveles que te llevan a la frustración directa Suicide Guy es divertido sobre todo por variado. Los 24 niveles son muy diferentes entre sí, y te esperan un montonazo de referencias que van desde juegos como Portal o Super Mario a películas como 2001 o Indiana Jones. Desde saltos desde azoteas hasta trampas de pinchos, pasando por ballenas gigantes, dragones y dinosaurios. Suicide Guy tiene 24 formas de morir buscadas muy divertidas.

This was a triumph

Gracias a su humildad e ingenio, uno es capaz de cerrar un poco los ojos ante auténticos festivales de bugs: items necesarios que desaparecen, control tosco y poco intuitivo, acciones que te llevarían a la muerte pero que aquí pasan desapercibidas... En definitiva, Suicide Guy necesita no una si no cuatro o cinco capas de beta testing, y deja muy claro que Ferrara cometió el error de probar su juego antes de lanzarlo en lugar de dejar que mucha más gente lo probara. Suicide Guy se mueve sin problemas siempre que sepas lo que hay que hacer, pero si no sabes exactamente qué hacer el juego se rompe muy pero que muy fácilmente. Podéis echar un vistazo al Directo #2 como prueba.


No es un juego que tenga un trabajo visual extremo, pero dentro de su sencillez, su apuesta colorista me convenció. Además, el hecho de no repetir escenarios durante 24 niveles también es digno de aplauso. El aspecto sonoro es un poco más deficiente, y es que algunos niveles tienen una música insoportable. En general, cuando la música acompaña sienta bien, pero cuando es demasiado enérgica o goza de demasiado protagonismo acaba saturando al segundo. Si tenéis en mente que muchas veces necesitas pararte a pensar, esa música en bucle acaba destruyendo tu cerebro.

Suicide Guy es un juego lleno de problemas, pero su diversión acaba anteponiéndose. Es una buena idea, con una ejecución buena pero paupérrima desde el punto de vista técnico. Si tenéis cierta tolerancia a todo este tipo de cosas, adelante, Suicide Guy es tan estúpido como promete.


Copia de prensa proporcionada por Chubby Pixel. En ningún momento las opiniones vertidas en este texto se han visto influenciadas por este hecho.

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