viernes, 11 de octubre de 2019

GEARS 5 - UN PASO NECESARIO

Quitarte "of War" del título no te hace más blando.



Llegó con considerable expectativa en el mejor momento de Microsoft de la generación de consolas.  Despertar tardío, rey de la suscripción y músculo tecnológico. Gears 5 es el último lanzamiento de las pocas sagas franquicia que conserva Xbox, y definitivamente de una saga estancada que se la jugaba. The Coalition ha llegado al nivel, y ha sabido, aunque no exenta de problemas, aportar suficientes novedades para que podamos decir que este Gears 5 merece la pena.


En esencia es lo mismo que Gears of War 4, un juego que brillaba más por su aspecto técnico que por su verdadera propuesta jugable, con varios momentos memorables pero a la misma vez sin renovar un juego que llevamos jugando una década. Gears 5 sigue teniendo los que probablemente sean los mejores tiroteos en un juego, con todo el respeto a los juegos de Remedy, apoyado en su ya casi patentado sistema de cobertura y recargas rápidas. Los pechos siguen siendo igual de grandes, los brazos siguen tapando la mitad de la pantalla y los enemigos siguen siendo moles de carne que chupan balas como esponjas. Gears 5 sigue siendo un Gears of War, pero es el más diferente de todos ellos, y ya le tocaba.


Contamos esta vez con un robot que supondrá la principal revolución jugable de Gears 5, por el robot mismo y por sus implicaciones. Jack funcionará, además de como un eficaz compañero en batalla, como el mecanismo que inicia todos los poderes especiales que se han metido en el juego. Desde habilidades destinadas a la batalla, como colocar trampas o generar escudos, hasta usos con más chicha que cambian considerablemente la forma de jugar a Gears 5. Habilidades como el hackeo, que te permite durante un tiempo contar con un enemigo rival como aliado, o la invisibilidad, perfecta para atravesar todo un campo de batalla y aparecer detrás de la línea enemiga para hacer una emboscada letal, sirven como excusa para tener un ingrediente poderoso que permite incluso coquetear con partes de sigilo. Sigilo en un Gears of War. Poca broma.


Pero Jack, más allá de ser el reclamo novedoso de este Gears 5, es también un elemento que mejora el propio juego y la exploración. En pasados Gears, explorar te recompensaba con coleccionables y, con suerte, algún arma potente que también encontrabas en el campo de batalla. En Gears 5 la exploración es parte del juego, y aunque siguen existiendo coleccionables ahora podrás encontrar componentes que mejoran las habilidades de Jack mediante un árbol de habilidades sencillo pero práctico. También existen versiones "reliquia" de todas las armas del juego, con habilidades especiales, que se encontrarán en rincones ocultos. Es, sin duda, el Gears que más apuesta por la exploración y por tomarte los escenarios con algo más de calma, cosa que agradecí.

Hablando de armas, Gears of War 4 ya contaba con el arsenal definitivo en un videojuego, pero Gears 5 añade armas nuevas muy interesantes además de las modalidades reliquia. Todo remando a favor de unos tiroteos magníficos que, ahora sí, se quitan un poco esa sensación de estar disparando trozos de carne con vida casi ilimitada. Gears 5 ha "humanizado" a los enemigos, metiendo muchas animaciones que dan sensación de estar haciendo daño de verdad, y ha aumentado mucho el daño crítico haciendo que explotar una cabeza con el simple Lancer sea sencillo. Por si fuera poco, los enemigos duros tienen barra de vida, dando en general una sensación de haber perseguido el feedback ante unos tiroteos que ya eran buenos pero que sí que daban esa sensación de que daba un poco igual disparar a cabeza que a cuerpo.


Aunque considero que Jack es la principal novedad de Gears 5, lo cierto es que lo que más llama la atención son dos actos donde se produce un extraño mundo abierto. Aplaudo fuertemente la decisión de The Coalition de aventurarse a terrenos nuevos, pero es cierto que estos niveles son los que privan a Gears 5 de ser un juego todavía mejor. Son dos niveles donde lo pasé bien, sí, pero estamos hablando de un desierto y de un glaciar, donde como comprenderéis no estamos ante el despliegue visual más interesante del mundo, más todavía cuando venimos de unos niveles mucho más cuidados y vistosos en los primeros compases y un clímax sensacional en el último acto. Estos niveles de mundo abierto destruyen el ritmo, y aunque como digo entiendo la apuesta y de alguna forma la pedía en el análisis de Gears of War 4, son partes que ensombrecen esta última entrega. Para que nos entendamos, son las típicas escenas que un director se cargaría una vez rodadas porque la película queda larga. Y la película es larga, pero intensa, porque esta vez la historia está más cuidada, aunque no hable muy bien de ello el hecho de que te pases un tercio del juego montando un cohete. Eso sí, eché mucho de menos a Marcus, cuya presencia es casi residual.



Gears 5 se completa con un excelente online, el cual pide a gritos diferenciación por controles. Cuando empiezas a jugar todo va como la seda, pero una vez vas subiendo nivel y se te empareja con gente con más experiencia empiezas a notar que la gente deja de lado el mando para pasarse a la precisión que ofrece el ratón. Esto es doloroso ya en PC, así que no quiero ni pensar en consola y el crossplay. De todas formas, al modo competitivo que tiene una cuantas variantes se le unen modos cooperativos como el modo escape, muy desafiante y especial, y el clásico horda. Como sabréis, soy un jugador solitario al que rara vez le llama un online, pero he de decir que es uno de los juegos a los que más horas multijugador he echado este año, con bastante satisfacción en todo momento.

The Coalition ha hecho un juego que considero necesario, que es valiente a la hora de presentar cosas nuevas aunque sea lo de siempre lo que realmente te vaya a gustar. Probablemente Gears 5 sea un juego que dentro de unos años no recordaremos tanto porque sus versiones posteriores han cuajado de mejor forma todas las nuevas ideas que presenta, pero de momento, queda disfrutar de él con todos sus peros.


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