miércoles, 28 de marzo de 2018

The Binding of Isaac: Rebirth

Cuando más es menos. Llega el remake de uno de los juegos que más han marcado El BloJ: The Binding of Isaac, que cuenta con el honor de ser a día de hoy mi juego indie favorito. Este análisis incluye las expansiones, es decir, Afterbirth+. Veamos cómo le han sentado las novedades.




Día 1 (Tiempo de juego - 3 partidas completas): Agradezco mucho el control con mando, muy intuitivo y evocador de mi querido Smash TV. Lo primero que llama la atención son las salas gigantes, las cuales todavía no he acabado de digerir. Todo iría bien de no ser porque en 3 partidas he llegado a matar a la madre y también al corazón de la madre. La cantidad de objetos que hay demencial creo que han desvirtuado un poco el juego. En cualquier caso, la sensación es que el juego es mucho más fácil o yo he tenido mucha suerte.



(Tiempo de juego - Unas cinco horas): He llegado muchas veces a los finales "normales" sin grandes problemas. El juego no está tan equilibrado. ¿Qué le han hecho a mi Isaac?



Me es complicado hablar sobre The Binding of Isaac: Rebirth. Considero el primer Binding of Isaac mi juego indie favorito de todos los tiempos, aunque después de las sensaciones que me ha dejado éste, que no es más que una revisión, empiezo a tener dudas.


La cosa está en que si este Rebirth lo hubiera jugado desde cero probablemente mi texto iría encaminado de una manera muy diferente. Ahora os estaría hablando de lo variado que es, de lo adictivo que es, y estaría diciendo que es una droga imposible de dejar. Por el contrario, lo que os voy a decir ahora es que, bueno, probablemente sea mejor juego que el primero por el hecho de incluir cooperativo -un poco engañoso- o control por mando que de verdad se agradece, pero si ya habéis jugado al primero no hace falta que os dejéis los billetes en éste.


Imaginad que sois adictos a la Coca-Cola. Bebéis un montón, como dos litros al día. Agua, ¿qué es eso? Imaginad que, ¡oh, sorpresa!, os ponéis gordos como cebollas y el médico se pone serio con vosotros. "No más Coca-Cola". Vas dejándolo poco a poco y consigues estar un año sin beber Coca-Cola. Has sido tentado muchas veces, pero siempre lo has esquivado, pero un día decides tomarte una. Piensas que el verdadero éxito no es dejar de beber Coca-Cola, sino poder beberte una cuando te apetezca sin mayores complicaciones. Llega ese día, te pides una Coca-Cola, lo que más te gustaba del mundo, y lo que encuentras es que... bueno, sí, está muy bien, pero no es lo que te parecía antes.


Ahí tenéis todas mis impresiones de este Rebirth. A mí me ha dejado muy pero que muy frío. Al señor Edmund McMillen se le ha ido la cabeza, y la verdad es que de ser una de mi más firmes promesas se ha convertido en un mucho abarca-poco aprieta mezclando desarrollos de juegos que obviamente se entorpecen. En Rebirth lo que tenemos es una cantidad de objetos y posibilidades virtualmente infinita. En torno a 700 objetos que cambian cada partida gracias a su generación aleatoria y no sé cuántos bosses incluyendo especiales y que además pueden variar de características.  Y no es que los items cambien un poco alguna característica, no, no, cambian absolutamente todo. Es muy pero que muy difícil repetir algo en Rebirth, aunque esa sensación ya la teníamos en el Isaac original y eso que no existían tantos objetos.


Otro ejemplo para entender esto. Imagina que ves una pizza ridículamente gigante en las fiestas de tu ciudad. Una pizza de 1'5 kilómetros. Tu cara está mucho más que ojiplática. A los dos meses tienes la suerte de asistir a la celebración del record Guiness donde -sí, te va mucho el tema-, ves una pizza de 2 kilómetros -lo he buscado para el análisis, soy todo un profesional-. Contéstame a esta pregunta: ¿la diferencia en tu cara es tan grande con respecto a la de 1'5 kilómetros? Pues exactamente pasa lo mismo con este Rebirth. Y si sacan una tercera edición de este juego, que espero y deseo que no, tu cara cada vez va a ser menos llamativa.


La sensación final es que este Rebirth no sólo no me ha producido adicción ninguna sino que además ha embarrado un poco mi enorme recuerdo del Isaac original. Os diría que, si vais a comprar un Isaac la mejor opción probablemente sea ésta, la de Rebirth, pero que si ya tenéis el Isaac original -al cual el DLC ya le empezó a hacer un poco de daño- tampoco os volváis locos por jugar a éste. Había más equilibrio en el original, lo cual es lógico dado el menor número de items. Aquí, a diferencia que en el primer juego, puedes encontrarte partidas directamente rotas.


3 comentarios :

  1. Me jugué el original hace un par de años atrás y estaba considerando darle una oportunidad al Rebirth, pero si es como un café descafeinado entonces paso. Saludos Retros.

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    1. Por lo que entiendo del análisis es más bien un café con una cantidad aleatoria de cafeína, pero con serias posibilidades de que ésta sea excesiva

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    2. Jajaja, exacto. Mejor análisis imposible.

      José Manuel, yo te diría que no es necesario que pases por Rebirth. Conozco a mucha gente que ha jugado al original y lo han visto innecesario. Eso sí, sigue siendo un enorme juego.

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