martes, 5 de diciembre de 2017

Tower 57

La suerte se mide por tu capacidad de munición.




Tower 57 es un juego que enamora en su primer vistazo. Desarrollado por Pixwerk y lanzado al mercado por una compañía como 11 bit Studios responsable de juegos como mi querida saga Anomaly o el laureado This War of Mine. No se andan con tonterías, Tower 57 es un juego de acción/twin-stick shooter que recuerda a grandes títulos como Smash T.V. o Chaos Engine entre otros muchos.

Su apartado visual apuesta por la década gloriosa del píxel: las 16-bits. Para alguien criado en aquella época, ver el excelente trabajo en cuanto a gráficos y música es un verdadero caramelo. Me transportó inmediatamente a una época extinta pero muy presente en los corazones de una gran mayoría de jugadores. Tower 57 no ofrece nada revolucionario, ni siquiera aporta ningún componente aleatorio al juego. Todos los niveles están hechos a mano y cuidados al detalle. Uno de esos juegos de memorizar dónde está cada cosa y proceder casi mecánicamente.

Day of the Tentacle

El final del anterior párrafo en condiciones normales sería algo negativo. Un juego rígido, un juego preconcebido sin grandes dosis de rejugabilidad. Sí, Tower 57 ofrece un montón de personajes, pero la realidad es que el personaje que cojas tan solo se diferencia de los demás en el arma con la que empieza, la cual se puede cambiar durante el juego. Toda esta rigidez curiosamente me gustó, y lo hace todavía más fiel a un juego de la época que pretende emular.

Jefes finales, un cooperativo local y online -no es fácil encontrar esto en este tipo de juegos-, una ciudad tremendamente viva con minijuegos y varias tiendas, mejoras de habilidades... Tower 57 hace muchas cosas bien, pero es en su jugabilidad básica y su aspecto visual donde reina.

Metal Slug-like

Pero no todo es orégano en este pequeño monte, amigos míos, porque pronto Tower 57 deja a la vista varios problemas. Aunque son cosas que se están solucionando, lo cierto es que muchas veces la cantidad de objetos que se muestran en pantalla es tal que hasta cuesta diferenciar a los enemigos. Pasa sobre todo en los primeros niveles. También existen demasiados bugs para un juego tan rígido que no debería tener ninguno. En una partida normal que duró unas 5 horas me topé con unas 4 o 5 bugs que me hicieron tener que cargar y repetir el nivel.

5 horas me duró la primera partida, pero repitiendo niveles porque moría bastante en la parte final y por los bugs. 5 horas donde me dediqué a leer todos los textos, ver toda la ciudad de arriba a abajo y buscar los secretos escondidos en los niveles, en los cuales me perdí más de una vez -no son del todo lineales y hay componente de exploración-. En definitiva, lo que quiero decir es que alguien que vaya un poco a lo loco, o sucesivas partidas del juego sabiendo ya qué hacer pueden convertir a Tower 57 en un juego de menos de 2 horas.

Las armas están levemente descompensadas

¿Cosas que resaltar del juego que pueda decir originales? Bueno, curioso está el tema de los desmembramientos. Hay una posibilidad -no sé de qué depende exactamente- de que pierdas tus brazos o tus piernas. Depende del brazo que pierdas te puedes quedar sin poder disparar el arma principal o la secundaria, y si te quedas sin piernas tu movilidad se verá muy reducida. Puedes comprar brazos mecánicos en una tienda cuando esto te pase para repararlos, o también puedes pedirle a tu compañero que te lleve. También me gustó especialmente la historia y su humor, a pesar de que el final seguramente no enamorará a nadie, y el hecho de escoger a tres personajes al principio del juego que funcionarán como tus tres vidas.


A pesar de sus fallos, a veces injustificables, me ha compensado bastante todo. Una grata sorpresa que recomiendo con amor a una generación concreta.


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