sábado, 7 de octubre de 2017

Adr1ft

El instinto natural de supervivencia hace que lo primero que hagas tras recuperar el conocimiento sea desengancharte del cable que ha evitado que acabes vagando por el espacio sin reservas de oxígeno. Como puedes, y todavía en estado de pánico, vuelves a la estación donde has pasado los últimos años, o mejor dicho, a lo que queda de ella. La realidad te golpea con más fuerza que el golpe que te has llevado en el casco intentando regresar, y pronto tienes que asimilar una cruda realidad: esta catástrofe que ha matado a toda la tripulación la has provocado tú.

Pero no hay tiempo para pensar. La fuga de oxígeno de tu traje y las rajas que percibes en tu casco de astronauta no dan mucho margen de error. Sin dudarlo, empiezas un viaje de redención.



Día 1 (Tiempo de juego - 75 minutos): Qué buenas sensaciones las de Adr1ft. Es el primer juego que me ha hecho pensar lo bien que estaría esto en realidad virtual. A pesar de que odié la peli Gravity, me lo estoy pasando como un enano en medio de esta catástrofe espacial. Visualmente es espectacular.



(Tiempo de juego - Dos núcleos reparados): No tiene mucho en cuanto a juego, pero estos paseos espaciales que me estoy pegando están siendo la mar de relajantes. Un vasto mapeado que sería difícil de seguir si no fuera por el escaner incorporado. Aún así, me temo que me estoy dejando algunos coleccionables -y yo siempre lloro por ello-. Adr1ft es más relajante que disfrutable, pero me está encantando.



Me ha gustado mucho. No puedo negar esa evidencia. Es cierto que a mí todos estos temas me apasionan y de partida cuenta con más puntos, pero Adr1ft tiene unas cuantas cosas que lo convierten en un buen juego, o como mínimo en un buen producto.

Encarnamos a la comandante Oshima en medio de una catástrofe que hemos provocado nosotros mismos. Como líder, las exigencias a la hora de cumplir los objetivos de nuestra empresa nos han llevado a tomar decisiones arriesgadas. Exponer a la estación a la energía del sol por encima de lo que los científicos de tu tripulación aconsejan hará que te ganes enemigos. Ahora ya nada importa, todos están muertos y lo único que puedes hacer es sobrevivir.

Te tocará vagabundear por una estación fantasma, en una narración ya clásica de logs y objetos personales que cuentan una historia a un ritmo distinto. En Adr1ft esto funciona particularmente bien, y aunque quizá tengas que darle una segunda vuelta para hilar todas las subtramas la realidad es que el juego presenta una tripulación tan carismática y un personaje principal tan interesante que, a pesar de no verles en ningún momento con vida, forman un reparto extraordinario.


Adr1ft se basa en dos cosas para brillar. La primera de ellas es la propia historia, cómo está contada y la manera en la que consigue crear una empatía brutal que se traduce en un sentimiento de culpa que quizá no esperas. La segunda, su apartado visual que empuja a la contemplación por encima de la interactividad. Adr1ft es un viaje relajante incluso en una situación tensa continua, apoyado por un mapeado que guarda una falsa estructura de mapa abierto. Uno puede sentirse abrumado por no saber dónde ir, pero acaba siendo una experiencia bastante lineal.

Esta tensión continua que menciono no es más que el resultado de la única mecánica jugable implementada. En Adr1ft tendremos que pasar todo el tiempo buscando botellines de oxígeno para mantener estables nuestros niveles de O2. Nuestra continua fuga hará que nuestros movimientos consuman de manera más rápida nuestro medidor, por lo que estas botellitas son indispensables. Será lo primero que hagas y lo último en Adr1ft, y por el medio no harás nada más. Sé consciente de esto, querido lector, porque por mucho que os diga que Adr1ft me ha gustado mucho siempre advirtiría de lo que realmente es: un "floating" simulator con nada que ofrecer más allá de cuestiones ajenas a lo que uno puede tener en mente como un videojuego.


Spiritus, Vocalis, Solaris y Mobilis serán los cuatro brazos que componen esta aventura. Cuatro brazos que dan a parar al núcleo de la estación espacial llamado Cerebrum y que marcarán los cuatro "capítulos" del juego. Nuestra misión será conseguir los cuatro núcleos de Cerebrum y poder así activar la estación de salvamento que nos llevará a casa. En esta gesta tendremos que presenciar el destino de toda la tripulación que componía el equipo, y de alguna forma aceptar las consecuencias de nuestras acciones.


Desgraciadamente en Adr1ft no hay nada más. Quiero decir, en esta estructura de encontrar los cuatro núcleos no hay ni una sola alteración del ritmo, ni una sola variante jugable y ninguna razón por la que debas jugar al juego si no te ha gustado durante su primera media hora de juego. Adr1ft es lo que es, un paisaje precioso por donde flotar lleno de coleccionables que buscan contar una historia que, por una vez, funciona bajo ese sistema de leer emails y escuchar registros de audio.

Prepárate para dar paseos espaciales con música clásica -cuánto bien hiciste, Kubrick- mientras giras sobre tu propio eje. Prepárate para unos gráficos de otro planeta. Prepárate para desear por primera vez tener un kit de realidad virtual.


Planet Earth is blue and there is nothing I can do.



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