Hay juegos indie y juegos indie. Muchos de ellos están hechos desde la necesidad de agradar, de aprovecharse (en un sentido no tan negativo de la palabra) de un mundo gafapastoso que ve en lo indie casi lo único que vale. Otros juegos simplemente son buenos, sean indies o no, y les importa tres pimientos que quien lo vaya a jugar lleve gafas de pasta o lentillas. Cave Story+ es uno de esos juegos.

Llevo como años oyendo hablar de Cave Story. Oía de él que era un indispensable, que era uno de esos juegos mágicos que no sabes qué tienen pero que enganchan desde el primer momento y que era de lo mejor de todo el universo indie. Claro, yo que siempre soy de los que tienden a pillarle manía a las cosas no tenía mucha fe puesta en el juego. Esperaba que me gustara, claro, pero ya lo iba a jugar con la ceja levantada. Al final, gracias a que B. decidió proponerlo en el último
¿a qué juego quieres que juegue? y a que vosotros lo votasteis, me vi obligado a empezarlo antes de lo que yo quizá hubiera esperado.
Y caí en él, caí en su propuesta al instante y entendí todos sus piropos. Cave Story+ es un juego especial, y lo es en todos sus aspectos. Su jugabilidad, su estructura, su diseño y el carisma de sus personajes (protagonistas y antagonistas) lo convierten en un juego diferente. Por meterlo en algún sitio, es una especie de Metroid/Castlevania donde la acción plataformera clásica reina por encima de cualquier otro género, pero a la misma vez se aleja y mucho de la linealidad presente en su género. Deberemos ir avanzando por distintas zonas y aniquilando todo lo que hay en pantalla a la misma vez que vamos cumpliendo nuestros objetivos argumentales.
 |
| No estresarse con la imagen |
Cave Story+ esconde una buena cantidad de secretos. Distintos finales, armas, objetos que coleccionar y otros extras que hacen que no sea un juego de una sola partida. Los distintos niveles de dificultad, representados por el color de nuestro personaje, y algún modo extra desbloqueable añaden al juego suficientes horas adicionales (unas 6 horas de modo historia) como para considerarlo muy por encima de la media del género. Puede que le falten muchas cosas, pero la humildad que despierta tapa cualquier carencia que se te pueda pasar por la mente. Es una delicia jugable, y aunque no pretende complicarse ni realmente aporta nada nuevo ni rompedor se juega con una frescura que se ha perdido en buena parte de los títulos que van saliendo últimamente al mercado.
No es de esos juegos de los que puedas leer un análisis para hacerte una idea. Las sensaciones que transmite el juego cuando te pones a los mandos son de las que tienes que vivir para entenderlas. No es ni siquiera un juego profundo, ni épico, ni nada que se le parezca donde puedas ver amenazado tu corazón. Hablo de otro tipo de sensaciones mucho menos descriptibles y mucho más cercanas a las que siente un jugador cuando juega a un juego simplemente bien hecho. A mí me despertó sensaciones distintas, no muy intensas eso sí, pero distintas, cercanas a las que tengo a veces como retrojugador, y eso ya es bastante meritorio.
PUNTUACIÓN
7.5