Amor: la palmo por ti.
El mundo de los FMV está teniendo una nueva vida. Parecía casi un género olvidado cuando empezaron a aparecer todas aquellas producciones en los años 90 para Mega CD, que tenían un punto de engaño mostrándonos imágenes reales en revistas y vídeos promocionales en VHS -casi la única manera que consultar para informarnos- haciéndonos creer que podríamos jugar a películas tal cual, y que éramos capaces de controlar directamente a sus personajes. No era así, claro está, y más bien se trataba de aventuras gráficas con escenas pregrabadas que nos entregaban experiencias interactivas cuestionables en jugabilidad, pero medianamente interesantes en cuanto a su propia idea: el nacimiento de la película interactiva.
Poco queda de eso, honestamente, porque los FMV se han dividido en dos. Por un lado, aquellos que todavía guardan esa capa de aventura gráfica y aportan elementos jugables identificables de la esencia del propio género. Por otro, producciones directamente cinematográficas -de bajo presupuesto- que tan solo han grabado las diferentes escenas para ofrecer una película interactiva de toma de decisiones, que viene a heredar, de alguna manera los árboles hiperramificados -en teoría- de las visual novel contemporáneas, solo que en vez de leer, aquí nos hacemos unas palomitas y nos echamos para atrás para relajarnos. Este formato se está expandiendo a sistemas de entretenimiento televisivo, aprovechando las posibilidades del juego en la nube o de la propia simpleza de sus propuestas, ya que tan solo necesitamos un cursor para elegir la decisión que toque, y explorar así esta especia de "elige tu propia aventura" 2.0. Por ello, plataformas de entretenimiento en streaming incluyen en sus catálogos juegos de este tipo, e incluso a veces son las propias producciones televisivas las que coquetean metiendo la patita en el sector de los videojuegos para ofrecer experiencias más inmersivas.
Love: Fall in Death está en el segundo grupo de FMVs, con un juego corto que apuesta por la ramificación de escenas que permiten partidas cortas para ver cómo va cambiando la historia. SNR Interactive es el estudio que desarrolla y publica este título, siendo el primer videojuego que han hecho, aunque con ayuda del estudio audiovisual Digital Fossil. Sin embargo, a pesar de ser una ópera prima, no lo es para su director, un Ali Çelik que ya había ejercido como tal en el juego First Date: Late to Date (Digital Fossil, Eyexapp Play) con el cual tiene bastante en común más allá de incluir el mismo actor principal: Yusuf Kaan Çoban. Así, el estudio turco ha entregado lo que prometía: un juego de toma de decisiones con actores reales con alguna que otra sorpresa de por medio, como es la asignación de puntos de personaje a dividir entre inteligencia, carisma y fuerza al principio del juego, que llevarán a mejorar nuestras posibilidades ante situaciones especiales donde podemos fracasar en nuestros planes -tirada de dados con RNG incluida-.
Puede que muchos vivan su propia experiencia con una partida que les lleve hasta los créditos y poco más, pero otros podrán bucear en el árbol de toma de decisiones para saltar directamente y conseguir, así, todos los finales y posibilidades posibles. Aunque ya os adelanto que no he sido el mayor fan del juego, sí que tengo que reconocerle una cosa: las ramificaciones esconden muchísimas sorpresas y cambios importantes, incluyendo un montón de personajes diferentes que solo aparecen en determinados caminos. La pena es que, al apostar más por la expansión que por la contención, el desarrollo de personajes es inexistente incluso cuando no pretende ser algo profundo. Puedes hacerte una visión más general si vas desbloqueando finales y situaciones, pero una partida en sí mismo te dejará más con el gusto de haber visto un capítulo de una serie que has pillado a medio una noche en la televisión, que algo que tenga una verdadera estructura de introducción, nudo y desenlace.
¿Y de qué va la cosa? Pues una especie de comedia de terror con tintes románticos y alguna que otra escena de acción. Depende de los caminos que vayáis tomando, pero el humor es lo que capitanea toda la experiencia, aunque a veces se pasa de rancio. Lo cierto es que no funciona en ninguna de sus ramas, de ninguna manera, pero desde su propia cutrez tiene algunos puntos graciosos. La vergüenza ajena se apoderará de ti en muchas ocasiones, pero no esperaba tampoco reírme tanto en otras partes, aunque sea desde la propia sorpresa cuando se apuesta por pinceladas de humor absurdo. El resumen es que es una producción que no tiene muchos complejos y de la que tengo la sensación que es plenamente consciente de lo poco profunda que es. Love: Fall in Death bien podría pasar por una producción casera entre amigos, pero hoy en día el acceso a tecnología de calidad está tan alcance de cualquier bolsillo que cualquiera puede grabarte un par de planos que inspiren cierta calidad cinematográfica.
Por último, otra vez plenamente de su situación y recorrido, Love: Fall in Death cuenta con integración en Twitch y Kick, que funciona de maravilla, sin descargas adicionales ni configuraciones complicadas. El juego invita al chat de tu comunidad a votar las decisiones en pantalla, para que el creador de contenido de turno elija aquella opción de mayor porcentaje de votación. Nada que no se pudiera hacer manualmente con un sistema de encuestas rápidas, claro, pero el hecho de haberlo incluido dice mucho del extra que da el juego, en una experiencia que, tratándose de un juego tan insignificante como realmente es, recomiendo a todas luces. Quizá, también con la mente en esta característica, el juego ha hecho le esfuerzo para llegar traducido a once idiomas distintos, cosa que se agradece. Eso sí, en el caso de España, el doblaje roza lo denunciable, salvo en su actor principal, que es bastante más aceptable.
Jugado en PC (Steam) con una clave de prensa proporcionada por SNR Interactive.




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