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13 sept 2026

BROKENLORE: DON'T LIE - EL PEGAMENTO DE LA SAGA - ANÁLISIS


El universo BrokenLore tiene en Don't Lie el nexo que necesitaba.




BrokenLore es una saga peculiar, casi única. Desde su primer lanzamiento, Low, hasta este Don't Lie, hemos recibido un total de cinco títulos en tan solo un año y medio, de los cuales he tenido la suerte de analizar dos de ellos -tres con el que nos incumbe hoy-, Low y Don't Watch, quedándoseme en el tintero Follow y Unfollow. En el horizonte, Serafini Productions ya está trabajando en tres nuevas entregas, al menos que yo sepa, llamadas Ascend, Dark Dawn y Don't Play. La estrategia está clara: sacar varios títulos por separado, casi como si fueran capítulos de una serie, pero que pueden ser jugados de forma independiente aunque, ya os adelanto, de esa manera pierden valor. En este caso, la suerte ha querido que Don't Lie esté conectado concretamente con Don't Watch, uno de los títulos que ya pasó por mis manos, aunque también tiene referencias y guiños al resto de juegos de su universo. Curiosamente, la saga BrokenLore empieza a tener más valor por sus ganas de crear un universo que por los juegos en sí, creando un compendio de monstruos e historias a los que se va acudiendo en cada lanzamiento, y convirtiendo lo repetitivo casi en una virtud.




Desconozco cómo le fue a Follow y Unfollow, pero seamos sinceros: Low era un juego mediocre que no dudé en suspender y Don't Watch fue algo anecdótico, que sirvió sobre todo para tener un poco más de fe de cara a los siguientes lanzamientos. Juegos que impactaban en sus trailers, pero que en la ejecución tenían numerosos problemas. Más allá de lo que hicieran Follow y Unfollow, la noticia de que Wired Productions iba a convertirse en su publisher fue todo lo que necesitaba para volver a mirar la saga con fuerzas renovadas. No me equivocaba, porque he sentido un verdadero salto con respecto a lo que había jugado con anterioridad. Esa sensación de los trailers que luego no se traspasan al juego final, aquí no se siente tan grave, ya que hay escenas de gran potencia visual. En el fondo, si me pongo a pensarlo, estamos ante lo mismo pero más variado, incluso más ambicioso. Un jugador que llegue aquí de casualidad probablemente se quede frío, pero si vienes con la saga BrokenLore a tus espaldas, y en especial BrokenLore: Don't Watch, vas a sentir que su universo empieza a expandirse de una forma interesante, y serás testigo de un relato de terror que entra bastante bien, que cae en topicazos pero a la vez sorprende a la hora de resolverlos, y que es incluso capaz de mejorar, solo con su presencia, aquel Don't Watch que tan irregular se me hizo.




En esta ocasión, te tocará encarnar a Junko, quién siempre ha tenido problemas de aceptación social. Su condición le llevó a aislarse, convirtiéndose en una hikikomori, una persona apartada de la sociedad que sale lo justo y necesario de su apartamento enano, donde la cocina funciona de recibidor y donde su única ventana al exterior es un pequeño balcón casi tapado por los bloques de hormigón vecinales que componen la urbe a base de apartamentos que parecen casillas casi clonadas las unas de las otras. Tal fue su problema de aceptación social, que Junko acabó por acudir a un programa de rehabilitación, donde conoció a Shinji y a Hideo, dos compañeros con similares problemas pero distintos enfoques que corresponden a los protagonistas de BrokenLore: Don't Watch y el futuro BrokenLore: Don't Play. Junko ve en ellos una oportunidad única de curar sus problemas a la hora de socializar, pero solo encuentra más rechazo, lo que agravará su situación mental y su estado de reclusión. Ahora, parece que solo encuentra consuelo en Fantasy Boy, su videojuego favorito -que también está programado para ser lanzado como un juego independiente-, y en Miki-chan, una inteligencia artificial a la que le cuenta sus problemas y con la que ha acabado teniendo una relación, cuanto menos, peculiar.




Esta premisa nos lleva a un walking simulator de terror, con algunos pasajes algo más interactivos -pero no lo suficiente como para pararnos en ellos, ya que destripan más de una sorpresa-. El terror de BrokenLore: Don't Lie no es el más fino, tampoco hace nada del otro mundo, pero sí que se nota bastante mejoría con respecto a los anteriores títulos, al menos de los que he jugado. Volveremos a encontrarnos con persecuciones, juegos del pillao y similares, pero se ve una mayor apuesta por la incomodidad por delante de todo lo demás, cosa que también se hizo, con menos tino, en Don't Watch. Esta entrega ofrece escenas perturbadoras que claramente se inspiran, quizá con demasiada obviedad,  en juegos como Silent Hill f (Konami, 2025), y que unidos  a su apuesta fotorrealista inquietan lo suficiente como para merecer una mención. También se notan aquí los ecos del auge de los espacios liminales, que junto a lo retorcido de la mente de Junko abrazarán esa calma tensa que siempre es preferible a los jumpscares de baratillo, los cuales, por suerte, están de vacaciones en esta entrega.




La conclusión en este caso es clara: lo umbilical de este Don't Lie hace que el juego sea muy recomendable para aquellos que hayan pasado por los anteriores títulos, pero puede que quede algo insípido para los que lleguen de nuevas. BrokenLore está creando su propio bestiario, al que recurre sin ningún tipo de miedo una y otra vez, y donde los traumas de los demás se acaban contagiando al resto. Lo cierto es que la fórmula a mí me parece interesante, incluso cuando suena tan forzada por su enorme ritmo de lanzamientos. Una saga en la que el todo suma más que las partes individuales, y que cada nueva entrega parece un relato más que enriquece su universo. Hemos pasado de tener una colección de juegos con poco que aportar al género a conseguir abrazar un universo que sigue en expansión y, en ese sentido, BrokenLore: Don't Lie es el título que mejor empasta y une todo lo que hemos visto hasta ahora.




Jugado en PC (Steam) con una clave proporcionada por Wired Productions.

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