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10 sept 2026

THE ALIGHIERI CIRCLE: DANTE'S BLOODLINE - ANÁLISIS


Abandonad toda esperanza, vosotros que entráis.




Hemos jugado muchos walking simulator, yo lo sé. También sé que el nivel es bajo, y que a poco que uno hace algo llamativo nos sirve, cuando el subgénero está como está. No os voy a mentir, este The Alighieri Circle: Dante's Bloodline es uno de esos casos donde el juego es decente más por demérito del resto que por mérito suyo. A día de hoy, casi que nos conformamos con que no aparezcan unas pocas cosas que, simplemente, nos aburrimos de repetir una y otra vez. Porque sí, parecía muy buena idea darle fisicalidad a nuestras acciones con la posibilidad de abrir cada uno de los cajones de un escritorio, en busca de documentos y coleccionables, para luego comprobar que solo se repetía la misma textura de ropa doblada por toda la casa. Lo mismo para puertas y ventanas, que convertían la acción en un movimiento antinatural que, a golpe de ratón o joystick, solventábamos como podíamos. Traigo buenas noticias y es que The Alighieri Circle -permitidme la abreviación a partir de ahora- no tiene nada de eso.


Sé que esto suena raro, pero si el juego de los italianos One O One Games se salva de la quema es, precisamente, por no tener complejos ni dedicarse a alargar un juego que en cualquier otro caso hubiera ido empeorando con cada hora añadida. The Alighieri Circle tiene cinco puzles, si mi memoria no me falla, y todo lo demás es una narrativa contemplativa para una historia que se nos cuenta en unas cuatro horas de juego. Sí, con eso basta. Entiendo que se antoja escaso, es más, lo es, pero con estos ingredientes el haberlo alargado o el haber poblado cada habitación de mecánicas de falsa exploración tan solo hubiera ido en su perjuicio.




Por suerte en esas cuatro horas atenderemos a una historia interesante que, sobre todo, destaca por la interpretación en el doblaje. Conseguimos quedar atrapados gracias a la intensidad de las voces, que aportan importancia y directamente salvan una historia que tampoco resulta inolvidable. Parece un detalle muy residual, pero la calidad a la hora de interpretar a los personajes en un juego tan narrativo es uno de los elementos que de verdad se sienten diferenciadores, hasta el punto de que son capaces de cubrir una historia que se antoja un tanto disparatada. Resulta que Dante Alighieri forma parte de un linaje protector de la humanidad, que cada 33 años tiene que velar porque la barrera entre el infierno y la realidad no se desvanezca. Cada uno de sus descendientes se enfrenta a su propio infierno para seguir salvaguardando la existencia humana tal y como la conocemos. Esta vez, como Gabriele Alighieri, nos toca enfrentarnos a ese abismo, donde todo quedará condicionado por nuestras experiencias pasadas, nuestros miedos y nuestras inseguridades.


Lo que suele pasar en esta clase de juegos o, mejor dicho, en esta clase de historias, es que el descubrimiento de que el infierno que vivimos es la suma de nuestros traumas suele ser una importante revelación. Cada monstruo y rincón no son más que la manifestación de nuestro dolor, y aceptarlo y enfrentarlo es tanto la solución como la moraleja. En The Alighieri Circle esto no es la revelación, sino la premisa, porque desde el principio sabemos que cada Alighieri tiene su propia versión del infierno, retorcida en función de las experiencias del propio protector. El juego no llega ahí, sino que construye desde ahí, y la historia de la Divina comedia no es más que la base a través de la cual se interpreta el viaje interior, tal y como Emanuele Miccianza, director creativo del juego, ha mencionado a la hora de describir el proyecto.




Estamos, supuestamente, ante un juego de terror, pero lo cierto es que poco o nada hay de esto. Los inquietantes escenarios arrojan estructuras casi imposibles, que recuerdan en cierto modo a la arquitectura de juegos como Scorn (Ebb Software, 2022), salvando las distancias. La apuesta cromática da un plus de personalidad, diferenciando cada pasaje con apuestas distintas pero, a la vez, no lo suficientemente variadas por culpa de la escasa duración del título. La ambientación nos mantendrá en tensión, pero pronto notaremos que The Alighieri Circle se nos revela como una experiencia calmada, donde la historia y la inmersión tienen mucha más presencia. Para mí fue un juego que me invitó más a relajarme pensando en sus, dicho sea de paso, aceptables puzles -con alguna excepción- que a sufrir como tal. Es por esto que no se explican el par de sustos malos que se nos tiran en pantalla, sin ningún tipo de intención más allá de cumplir con la etiqueta de terror, restando elegancia a un juego que la tiene, pero que no tiene tanta valentía como para haberse limitado a lo que siento que los desarrolladores realmente querían. Sustos por cumplir, mal elaborados, que son tan insignificantes que casi no penalizan el resultado final pero que sin duda sobran en el cómputo global.


Su acabado nos deja más pistas sobre su humildad. The Alighieri Circle se ve bien de por sí, no cabe duda, tirando de Unreal Engine como motor y otorgándole una capa extra de personalidad que lo aleja de lo genérico, al menos en las partes que se desarrollan en el Infierno. Sin embargo, se hace raro tener, en la versión de PC, dos únicas opciones gráficas que se definen como calidad alta o baja, sin ningún otro ajuste posible en el menú de opciones.




The Alighieri Circle es, como he dicho tantas veces en algunos géneros concretos, un juego que gusta más cuanto más juegos has jugado. Para muchos probablemente muy plano y con poco que ofrecer, pero para otros, como es mi caso, algo bastante sincero, que no quiere hacer perder el tiempo al jugador con tonterías.




Jugado en PC (Steam) a través de una copia de prensa proporcionada por JF Games.

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