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7 abr 2026

GHOST OF YOTEI ES DEMASIADO BONITO

 

A mí me gustaría jugar a Ghost of Yōtei, pero Ghost of Yōtei no me deja.




"Ve a la posada". La instrucción era muy sencilla. Tras revivir unos recuerdos en mi hogar, tan solo tenía que seguir el primer objetivo del juego. ¿Queréis que os explique qué hago en las costas del sur cuando dicho objetivo se encuentra al norte? No hace falta, si habéis jugado conocéis la respuesta: Ghost of Yōtei es demasiado bonito, y no solo eso, sino que su mundo abierto se siente lleno de sentido.




Son muchos los juegos que han pasado por mí, no exagero si elevo la cifra a un par de millares, y puedo decir que, al menos con lo poco que lo llevo, creo que Ghost of Yōtei es lo más bonito que he tenido nunca ante mí. No estamos hablando de potencia gráfica, ni de animaciones faciales, ni de prodigio técnico -que un poco también-, hablo de su diseño artístico y lo increíble que se siente cada rincón que he explorado, bien sea en bosquecillos mecidos por la luz mañanera como en largas explanadas pobladas de campos de flores. Algo pasa cuando, ya superando la decena de horas, todavía me dedico a ir andando por todo el mapeado en lugar de corriendo, como haría en cualquier otro juego de mundo abierto. Ni siquiera estoy usando el viaje rápido cuando el juego parece que lo tiene más que contemplado. "Aprovecha los caminos de flores blancas para alcanzar grandes velocidades con el caballo", reza uno de sus primeros tutoriales. ¿Perdona? ¿Quién querría ir más rápido y pasar volando por semejante despliegue visual? Yo necesito un camino de flores marcado pero para ir más despacio. De hecho, si tengo que quejarme de algo ahora mismo en Ghost of Yōtei es de que no exista una animación intermedia donde pueda cabalgar a un trote ligero, pero no tan acelerado. El caballo puede ir andando o a toda velocidad, pero no sabe ir al trote, por lo que o voy lento de más o voy rápido de más.




Este impacto inicial no se me pasa, sigo quedándome hipnotizado por cada uno de los escenarios y por cómo la cámara juega con las vistas, sabedora de dónde tiene que posicionarse en cada momento. No sé si es casualidad o no, que tampoco es que Sucker Punch puedan controlar tanto la cosa, pero por alguna razón la luna siempre está puesta en el sitio apropiado cuando viene un duelo de espadas, el amanecer siempre me recibe en la dirección que queda más bonita, y cada misión secundaria e incluso evento aleatorio de mundo abierto goza de la luz idónea para la ocasión. Ghost of Yōtei es ese juego donde la inmersión es tanta que estás todo el rato yendo al menú a ponerte el sombrero y vestimenta idóneos para la situación. Su modo foto, para colmo, tiene un montón de opciones, por lo que parte de esas horas ya invertidas pertenecen a juguetear un rato con todos sus filtros y opciones.




Sí, estoy ahora mismo metidísimo en un juego que me está enamorando en todos los sentidos. Me ha pillado tan a contrapié no ya solo lo bonito que es, sino lo que presenta en su mundo abierto. La cantidad de situaciones que se me han dado de forma natural, premiando mi exploración, me está haciendo disfrutar de él como hacía años no sentía en ningún juego del género. Por un lado, el mapa que muestra dónde ir y qué hacer, pero por otro, la sensación de libertad y de ver algo en el horizonte que capta tu atención para desviarte mínimamente del camino y encontrar, siempre, algo digno de haberlo hecho. A veces, siento que incluso sería mejor juego si su mapa fuera más obtuso y dejara al jugador descubrir todo todavía más por su cuenta.


Hablaremos de su mundo abierto en otro momento, porque me está dando para tanto que creo que van a salir varios textos alrededor de Ghost of Yōtei. Quiero tomarme el juego con calma, quiero enchufar la consola con la finalidad de ir a un punto del mapa, y que cuando me haya dado cuenta haya acabado en el lugar opuesto porque se me ha cruzado una misión de por medio. Quiero disfrutar Ghost of Yōtei tanto como lo estoy haciendo en su primera decena de horas, porque siento que estoy en un juego que no pretende apresurarte con miles de iconos y desbloqueables sin sentido. Quizá mi impresión cambie cuando se me asiente todo lo que estoy jugando, pero con las primeras impresiones puedo decir que, si sigue la inercia, es de lo más remarcable que he jugado en mucho tiempo.


De momento, mientras llega el análisis final y otros artículos adicionales, os dejo con un buen puñado de capturas del juego en pleno gameplay tomadas en su mayoría con el modo foto.








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