SLIDER

25 jun 2023

DICEY DUNGEONS FUE MI SLAY THE SPIRE 2

 

En realidad, una excusa para volver a decir que estoy enganchado a Slay the Spire, pero al menos por un tiempo, Dicey Dungeons ha sido el único juego que me ha sacado de mi pozo de adicción.




Hay ya bastante contenido de Slay the Spire en El BloJ. Aparte del obligado análisis, en uno de esos casos donde el paso del tiempo -o más bien, las horas echadas- me hace sentir que fui injusto por quedarme corto, tenéis una serie de textos que van por la misma línea: pedir ayuda porque no hay manera de quitarme Slay the Spire de mis rutinas diría que casi diarias. Conocido es ya mi viaje por el juego que lanzó Mega Crit Games en 2017, donde tras terminarlo y conseguir desengancharme desinstalándolo para evitar tentaciones, el azar, o Phil Spencer, quiso que Slay the Spire no solo llegara a Game Pass, sino que lo hiciera a la nube y con controles táctiles. En definitiva, Slay the Spire al alcance de una pulsación de dedo mientras estoy cagando.


Lo de cagar, pues es dramatización, porque las partidas son demasiado intensas y yo creo que el viaje intestinal se vería perjudicado, pero en cuanto al sueño, Slay the Spire me debe un montón de mañanas somnolientas por haberme quedado en la cama demasiado tiempo eligiendo si quiero mejorar la carta de embestida o la de barricada. Muchos han sido mis intentos por encontrar un sustituto de Slay the Spire, o mejor dicho, un salvador. Unos cuantos juegos de cartas como Tainted Grail o Monster Trail, que no me acabaron de gustar o, mejor dicho, que no recibieron tanto tiempo y sobre todo paciencia por mi parte como para entenderlos, y donde siempre me veía volviendo a Slay the Spire. Así, hace algo más de un año, me topé con el Dicey Dungeons de Terry Cavanagh, y lo cierto es que cumplió su función.


Dicey Dungeons es un juego que, sinceramente, podría llegar a sustituir un poco ese grado de adicción al Slay the Spire que llevo arrastrando tanto tiempo. Desgraciadamente, y aunque sus partidas son aleatorias, es un juego mucho más rígido y más controlado, lo cual hace que en la rejugabilidad pierda enteros. No os confundáis, es un juego muy largo que se reinventa múltiples veces, algo así como una reunión de juegos pequeños más que un juego como tal, pero que una vez terminados no dan como para repetirlos. En cualquier caso, en un momento donde solo tuve como elemento lúdico mi móvil, decidí volver a él con esperas de que mi cerebro lo hubiera olvidado lo suficiente.


Lo cierto es que no, pero para mi sorpresa, había novedades con respecto a la última vez que lo jugué, y gracias a ello, tuve una intensa semana de volver a Dicey Dungeons y saborear lo buen juego que es. Por un lado, el Halloween Special que ya existía pero al que no le di mucha importancia en su momento, y por otro lado, el DLC gratuito Reunion, que aportaba seis nuevos episodios que retorcían las mecánicas una vez más.




Sí, he vuelto a jugar a Slay the Spire desde entonces. Creo que ya no tengo solución, pero me alegra ver que, de vez en cuando, rejugar a juegos que te gustaron pero no enamoraron puede cambiarte un poco más su percepción. Ojalá Dicey Dungeons fuera algo más eterno.

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