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YAKUZA KIWAMI 2


Continuamos narrando mis aventuras por Kamurocho.






Los análisis de la saga Yakuza están adquiriendo un tono más de diario que de análisis propiamente dicho. Tras la tardía llegada en PC de una de las sagas que más envidia me daban, me cargué de valor para afrontar lo que son siete juegos de mundo abierto por delante, repletos de secundarias y actividades extra tremendamente adictivas donde me prometí no atascarme demasiado hasta ponerme al día. ¿Lo estoy consiguiendo? Bueno, la verdad es que no negaré que estoy echando muchas horas en los minijuegos del mahjong y en el cabaret, y soy carne de cañón para todos los iconitos de secundarias que pululan por el mapa, pero lo cierto es que estoy orgulloso de cómo estoy dejando de lado mi espíritu completista con el fin de alcanzar ese Like a Dragon que miro con ojos golositos y donde planeo quedarme a vivir, eso, al menos, si no aparece un nuevo Yakuza antes que alargue más la saga.


Tampoco voy muy rápido en esta gesta, y es que empecé con ella en octubre y la realidad es que tan sólo he jugado a tres juegos, aunque pronto caerá el cuarto. Dado que como digo estos análisis están relacionados entre sí, os invito a que, si queréis profundizar en mi opinión sobre el juego -bastante extensible a toda la saga-, os paséis por el análisis de Yakuza 0. Acto seguido, podéis ver cómo me fue la cosa con Yakuza Kiwami, un juego que a todas luces me pareció inferior pero que poco podía hacer tratándose de un remake. Hoy, tenemos ante nosotros el siguiente título de la saga, un Yakuza Kiwami 2 que, dicho sea de paso, es el penúltimo Yakuza lanzado de la saga principal y que viene a ser un remake del Yakuza 2 lanzado en 2006.


Lo primero que llama la atención de este nuevo Yakuza es el cambio de motor. Si acompañasteis el orden de lanzamiento ya habréis pasado por Yakuza 6: The Song of Life en 2016, juego que estrenó el Dragon Engine. Para mí, que sigo el orden aconsejado para jugar a los Yakuza -esto es, 0, Kiwami, Kiwami 2, 3, 4, 5, 6 y Like a Dragon-, es mi primer encuentro con el nuevo motor, y lo cierto es que se nota. No es que haya un profundo cambio visual entre lo que vi en Kiwami y lo que veo ahora en Kiwami 2, pero las animaciones y sobre todo las físicas se sienten totalmente distintas. También hay que destacar esa nueva cámara en primera persona, que esta vez te permite avanzar, favoreciendo una inmersión que siempre tiene un especial protagonismo en la saga, especialmente para los que la jugamos desde occidente y quedamos prendados por la sociedad japonesa representada en esta ocasión por Kamurocho y -la vuelta desde Yakuza 0- Sotenbori.




Unido a este cambio de motor, he de decir que no esperaba un cambio tan profundo de base en el juego en sí, y es que Yakuza Kiwami 2 me ha sorprendido para bien en este aspecto, por ofrecer una cantidad de novedades muy significativa en contenido y jugabilidad, que ni siquiera parecía necesaria teniendo en cuenta su corazón de remake que acompaña al primer Kiwami. Hay que mencionar la selección de minijuegos y la vuelta que se le han dado algunos, auténticas tentaciones que pueden llegar a añadir decenas a tu cómputo global de horas invertidas, pero destaca entre todo un sistema de combate diferente, mucho más recogido pero todavía complejo, que se olvida de todas esas modalidades de combate de 0 y Kiwami para centrarse en un único modo repleto de combinaciones que ya nos son conocidas. El sistema de combate era una de las cosas que más me chirriaba en los Yakuza que había jugado, y celebré el cambio, aunque todavía está lejos de ser un sistema de combate óptimo o cómodo, ya que, sí, muy divertido en peleas callejeras contra matones básicos, pero un poco frustrante y aburrido en batallas contra jefes. En cualquier caso, un avance en el sistema de combate que dicho sea de paso parece ahora apoyarse todavía más en el uso de armas, las cuales resultan tremendamente eficaces.


Por supuesto, la esencia de la saga se mantiene intacta. Su humor absurdo, minijuegos estúpidos y misiones alocadas quedan en profundo contraste con una enorme seriedad, firmeza y trascendencia en su trama principal, que en esta ocasión retoma viejos conocidos y empieza a dotar a la saga de un carácter casi de soap opera repleto de traiciones, amoríos y cliffhangers. Puede que la historia de Kiwami 2 no me parezca ni la mitad de buena que la que tuvimos en el inolvidable Yakuza 0, por incluir quizá una trama demasiado policíaca para lo que a mí me suele gustar, pero el ritmo y la narrativa en general continúan a un nivel sobresaliente.




He quedado muy contento con Yakuza Kiwami 2. He encontrado numerosas sorpresas inesperadas y una mejora sustancial con respecto a su antecesor sobre todo en lo jugable, pero a la misma vez la historia no me ha atrapado tanto, y las secundarias no me han gustado tanto como las de los anteriores. Desde aquí, lo que tengo por delante son los remasters de los clásicos, cosa que he de reconocer que me da cierto miedo. Al fin y al cabo, Yakuza 0 y estos dos Kiwami son juegos de 2015, 2016 y 2017, y el siguiente paso que me toca dar es remontarme a un remaster -que no remake- de un juego de 2009. Veremos si acuso el cambio o sigo en una nube con la que puede llegar a convertirse en mi saga favorita. Eso será historia de otro análisis.




4 comentarios :

  1. Que la mayor pega sea que la historia no te ha gustado lo veo como un punto positivo, teniendo en cuenta que hay quien dice que la historia de Yakuza 2 es la mejor de la saga. Eso es algo subjetivo

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    1. Yo con la del 0 quedé boquiabierto, y no fue porque fuera el primer Yakuza que jugué. Sé que si lo jugara sin saber nada después de los Kiwami me gustaría y sorprendería igual.
      Más allá de la historia, también penalizo que las secundarias no son tan estridentes como en los anteriores jaja.

      Gracias por tu comentario!

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  2. Me alegra que te haya gustado Kiwami 2. A mí el cambio de motor en lo visual fue un gustazo obviamente, pero me dolió mucho lo que le hicieron al sistema de combate, en mi opinión lo masacraron, se me hizo muy repetitivo súper rápido. Y en cuanto a la historia pasó sin pena ni gloria, Yakuza 0 también me pareció el mejor de la saga para bien y para mal jaja.
    A mí también en su momento me daba cosa pensar en qué tanto podrían gustarme o no los remasters cuando me llegó el tiempo de jugarlos, pero por suerte sólo uno de ellos me pareció malo.

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    1. A mí el sistema de combate simplificado sí que me convenció. En la historia estamos de acuerdo, y en lo de Yakuza 0 también jaja.

      Seguro que los remasters me gustan, pero me da ese vértigo de no saber qué me voy a encontrar después de un nivel técnico más que aceptable. Pronto me pongo con el Yakuza 3, ya os contaré.

      Gracias por tu comentario!

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