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martes, 17 de agosto de 2021

ELENA - DISPLACED REALITY

Hablamos de una aventura narrativa con mucho desequilibrio.


Elena es un juego desarrollado en 2016 por Catch A Cat y que viene a ser la enésima aventura narrativa en primera persona que transcurre en un apartamento donde pronto empezará un misterio que deberemos resolver a lo largo de poco más de una hora de duración. Uno de esos juegos independientes de una sola sentada y con un precio muy reducido, que rara vez aspira siquiera al notable, y que se apoya en un buen doblaje y en un apartado visual aceptable.


Poco más de un número de habitaciones que se puede contar con la mano, Elena tiene detrás una historia lo suficientemente interesante y de la cual celebro que se aleje de lo que al principio parece ser una serie de topicazos e ideas manidas. Podría hacer más por esforzarse en esto, pero durante un rato la cosa pintaba todavía peor. Una historia que se irá desgranando mediante objetos y documentos dentro del propio apartamento, y donde muchas veces uno no tiene claro cuál es el siguiente paso que tiene que dar por un confuso sistema de anotaciones en una pizarra que debemos afrontar como el clásico momento de hilos rojos en cualquier película de investigación. Una pizarra que es bastante escueta, y donde generalmente tiraremos de probar todo con todo para avanzar en la historia.


Elena podría haber sido un juego más interesante si hubiera refinado su gameplay, y mira que es difícil tropezar en un juego donde usaremos poco más que controles de movimiento y de cámara. Las sensaciones a la hora de interactuar con objetos son extremadamente negativas, imprecisas y notoriamente mejorables. Tampoco ayuda el hecho de que estamos ante un juego donde podemos coger todos los objetos que hay en el apartamento, y moverlos y girarlos tal y como suele ocurrir en los juegos de este género. Esto, que no aporta absolutamente nada, es algo que creo hemos superado hace unos 10 años y concretamente en Elena se hace más duro por no aportar absolutamente nada. Abrir todos los armarios y cajones sólo para ver texturas de ropa, o coger objetos para luego meterse en una espiral de frustración a la hora de dejarlos donde estaban por culpa de los malos controles, son algunas de las experiencias que nos esperan en Elena, y que acaban traduciéndose en dejar todo de cualquier manera por el apartamento para restarle seriedad y atención a la historia que se te va contando. Quizá haber destinado todo este tiempo para dotar de físicas a los objetos hubiera sido mejor emplearlo en un mejor control de calidad, ya que encontré bugs durante la partida.


Fuera de todo esto, Elena acaba siendo recomendable por su escasa duración, que minimiza un poco el impacto negativo de todo lo anterior, y por una historia que llega a ser interesante, siendo este parámetro el que más importa en este tipo de juegos.



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