martes, 12 de noviembre de 2019

MIASMATA - IMAGINA SER BOTÁNICO

Pero no mucho tiempo porque te mueres. Suditeh nos empuja hacia la enfermedad y la muerte con este Miasmata, elegido en ¿A Qué Juego Quieres que Juegue? Gold Edition #3.



Es difícil a día de hoy hacer un análisis justo y a la vez honesto con Miasmata, un juego de IonFx que apareció en 2012 cuando en Steam todavía existía la plataforma Greenlight que mediante los votos de usuarios permitía a los desarrolladores mega indies -lo indie de lo indie- tener sus humildes títulos en una plataforma como Steam. Greenlight se rompió casi de salida, con desarrolladores ofreciendo sus juegos de manera gratuita a todo aquél que votara positivamente por su juego para que apareciera en Steam, y Valve tardó bien poco en desentenderse y abandonar Greenlight. Miasmata es uno de los pocos juegos que salieron de Greenlight desde la veracidad y no desde la trampa. Un juego que se veía interesante y todavía a día de hoy se sigue viendo como tal, aunque jugar a él sea algo insufrible por los que ya os digo no recomiendo a nadie pasar.


2012, y los survival en proceso de ebullición. Miasmata es un juego adelantadísimo a su tiempo y sólo por ello me merece respeto y admiración. Llegamos a una isla con una enfermedad que acabará con nuestras vidas si no encontramos la cura. En dicha isla nos espera un equipo de científicos a los que nos uniremos para continuar con la búsqueda de la medicina. No tardaremos en descubrir que algo terrible ha ocurrido y estaremos solos para afrontar la gesta.


Supervivencia más orientada a la exploración que a la supervivencia tal y como la conocemos hoy. Si bien hay factores como fatiga o sed, otros como el hambre no se encuentran presentes, ni tendremos que construir refugios ni nada por el estilo. Nuestra función será la de sobrevivir, pero por encima de ello la de encontrar una cura que tendremos que formar a base de flores y hongos que habitan por la zona.

Aquí entra el primer pilar del juego, y es que jugaremos a ser botánicos. Nos dedicaremos a recoger estas plantas y hongos para analizarlos en los microscopios de los asentamientos del equipo científico y mezclar los elementos para probar a crear una cura que sane nuestra enfermedad. Más allá de esto, también haremos tónicos para nuestro cansancio, nuestro estado mental, mitigar la fiebre y varias medicinas menores más allá del objetivo final. Nuestro bloc de notas servirá como guía botánica, aunque es todo mucho más sencillo de lo que suena.

A lo largo de la aventura encontraremos diversas notas que nos van dando pistas sobre qué debemos buscar para hacer esa cura y pasarnos el juego, eso sí, siempre y cuando estés preparado para el hecho de que la interfaz no es muy allá y es sencillo equivocarse a la hora de mezclar los elementos en los viales. De hecho, hay varios mensajes de alerta en foros y en las propias reviews sobre que tengas extremo cuidado porque el proceso final es harto confuso.


El segundo pilar donde se centra Miasmata es en la cartografía. Saber dónde estamos será nuestra pregunta más recurrente, y tendremos que valernos de ruinas y puntos de encuentro para ubicarnos. Se presenta un sistema de triangulación que funciona a duras penas, altamente confuso y mal explicado, y se completa con fragmentos de mapa que iremos encontrando en los campamentos que visitemos. Perdernos forma parte del juego, y pasar alguna noche completamente a oscuras sin saber donde estamos es una experiencia que considero positiva dentro del sufrimiento real que implica en el propio juego.


En todo esto nuestro enemigo será el entorno y fauna. La inercia de nuestro personaje es mucho mayor que la de un Mario encocado, así que preparaos para caeros por precipicios porque acabáis de bajar una cuesta con mucha rapidez. Es tan absurdo que girar y dar la vuelta cuesta lo suyo. Parece como si lleváramos unas ruedas y tracción trasera en el culo. Además, los controles son terriblemente malos y poco naturales, "combates" nefastos haciendo Miasmata una pesadilla jugable demasiado injustificada para un juego en primera persona cercano al walking simulator.

De Miasmata solo puedo destacar su valentía, su brillantez para un juego de 2012 que a día de hoy se torna casi injugable pero que cuando salió probablemente merecería más puntuación. No encuentro, ciertamente, ninguna razón por la que jugar a Miasmata, más allá del masoquismo. La curiosidad inicial, que admito que es buena, se apaga por culpa de deficiencias jugables y un apartado técnico que resulta molesto por un motor terriblemente mal usado.


2 comentarios :

  1. Me paso por aquí sólo para decir que leí "Imagina ser Miyamoto" y estaba ya flipándolo.

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    1. Es tu subconsciente presentando sus deseos más escondidos.

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